Salvador Sostres - Todo irá bien

Quim Vila es más listo

Su Vila Viniteca, al contrario del Monvínic, no pretende dar ninguna lección a nadie, sino haceros felices

Salvador Sostres
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Quim Vila no es más listo porque sepa más de vinos sino porque sabe mejor lo que nos gusta. Su Vila Viniteca, al contrario del Monvínic, no pretende dar ninguna lección a nadie, ni mucho menos desde la pedantería, sino haceros felices.

Y es razonable y justo decir que lo consigue.

Los vinos son su terreno elegido, su gran negocio, su primera audacia, pero todo lo que Quim toca lo sabe convertir en algo muy por encima de la norma, y nosotros ensanchamos con él lo que esperamos de la vida. Nuestro gran patrimonio no es lo que tenemos sino lo que deseamos, tal como nuestra cultura es aquello de lo que tenemos intuición y nos morimos por saber y conocer mucho más que las ideas muertas o ya del todo exprimidas que en nada nos empujan a crecer.

Un aspecto del local
Un aspecto del local - ABC

Vila Viniteca en la Illa Diagonal es una abrumadora exhibición de embutidos, quesos y vinos. Tal vez la más poderosa exhibición de estos tres productos en el upper Diagonal, con una presentación, una selección y un personal dignos de una tienda gastronómica de primer nivel mundial.

Todo es extraordinario sin ser carísimo. La calidad es insuperable pero comprensible para cualquier cliente, sobre todo gracias a la amabilidad de unos dependientes que saben lo que venden y cómo explicarlo. Ni son unos creídos, ni son unos fantasmas, ni se inventan las cosas, como inconcebiblemente pasa a veces en este tipo de comercios.

La copa de Joselito o las butifarras de Els Casals son algunos de los memorables productos, además de una alta selección de los mejores quesos. La bodega es la habitual de Vila Viniteca, no sólo rica en variedad sino con un precio para cada necesidad. También beber vino, buen vino, como tantas cosas en la vida, no es cuestión de dinero sino de cultura.

Las personas importan y Quim Vila es importante. A su alrededor ha creado algo que se parecía a nosotros incluso más de lo que nosotros mismos sabíamos, y gracias a él lo hemos ido sabiendo y disfrutando como las grandes maravillas de la vida. Una mesa en el centro de la tienda permite comer allí y hasta comer en un centro comercial se vuelve algo no tan rematadamente vulgar si Quim Vila ha pensado en ti y en cómo hacerte feliz

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