Jan Fabre, fotografiado ayer en Barcelona
Jan Fabre, fotografiado ayer en Barcelona - Efe

Jan Fabre, cuatro horas de danza y teatro de vanguardia

El creador belga regresa al Grec con «Belgian Rules / Belgium Rules», un homenaje a su país

Pablo Meléndez-Haddad
BarcelonaActualizado:

Todavía están vivas en la memoria las imágenes de esa imponente «Je suis sangue» con la que Jan Fabre inauguró el Grec 2003. El ecléctico creador belga que lleva la vanguardia por bandera vuelve hoy y mañana al festival barcelonés –esta vez al Lliure de Montjuïch–con «Belgian Rules / Belgium Rules», una propuesta coreográfica –que bebe de mil fuentes y estilos– dedicada a su país natal que él considera como un estado algo loco y muy complejo; en la obra, una coproducción de festivales y programadores de Italia, Austria y Bélgica, se ríe de sí mismo y de la personalidad de los belgas en general a través de un «collage» de imágenes de cuatro horas de duración.

Con dirección e idea original del propio Fabre, «Belgian Rules / Belgium Rules» –en inglés, francés, alemán, neerlandés e italiano– cuenta con un libreto del dramaturgo, escritor, poeta, actor, presentador de radio y televisión y publicista Johan De Boose, quien comisarió en 2016 una exposición del multidisciplinar e inquieto Jan Fabre sobre el artista polaco Tadeusz Kantor.

Fabre, creador del maratoniano y controvertido «Mount Olympus» –de 24 horas de duración– vuelve a explorar en este espectáculo con música original de Raymond van het Groenewoud y de Andrew Van Ostade para una quincena de intérpretes, su propia cultura y las luces y sombras de su sociedad valiéndose de diversos lenguajes escénicos que lleva siempre al extremo, cruzando y mezclando fronteras tanto de formatos como de propuestas plásticas, una de las tantas característica de sus creaciones.

En este caso no hay sangre ni violencia, sino un viaje a un país –al que llama «Absurdistán»– que es la cuna de la burocracia europea en la que conviven sobre todo un clima lleno de niebla y lluvia, tres lenguas –francés, flamenco y holandés–, mil tipos de cerveza, una extendida devoción por las fanfarrias, las bandas y todo tipo de música, las patatas fritas, las carreras ciclistas, el fútbol, las palomas... Todo un imaginario al que Fabre y De Boose le sacan punta en una mezcolanza tan surrealista como la obra de ese otro belga que era René Magritte.

Cargado de ironía, «Belgian Rules / Belgium Rules» posee además una bien estructurada propuesta plástica, un detalle que para un artista como Fabre, que no conoce fronteras entre el espectáculo teatral y la «performance», luce vestuarios de Kasia Mielczarek y de Jonne Sikkema, con los sombreros de carnaval de Catherine Somers,todo en una defensa de la plurinacionalidad belga que aporta una visión acorde al momento político e histórico que se vive en España.