Imagen del cementerio tras el derrumbe
Imagen del cementerio tras el derrumbe - ABC

Un informe pericial ve pésima la gestión por el derrumbe de nichos en un cementerio de Barcelona

«Lo que se hizo y de la manera en que se llevó a cabo fue lo menos indicado», concluye el estudio, que este martes fue presentado al Ayuntamiento

BarcelonaActualizado:

Un informe pericial constata la pésima actuación del Cementerio de Montjuïc y del Ayuntamiento de Barcelona tras el derrumbe de 144 nichos en el que descansaban restos óseos de 435 personas en septiembre de 2017. Las familias afectadas, que hace meses se querellaron conjuntamente por el hundimiento y que siguen su lucha a pesar de que el juez no admitió tal demanda, hicieron llegar ayer al Ayuntamiento el estudio que ellos mismos solicitaron y que cuenta con unas conclusiones demoledoras.

El derrumbe, que se produjo el 15 de septiembre, causó la destrucción de los nichos edificados y produjo graves daños a los restos de los individuos inhumados. De inmediato, varios operarios procedieron a retirar los escombros con palas y una máquina excavadora y ellos mismos separaron restos humanos de fragmentos de ataúdes y material de construcción, entre otros cascotes.

Días después, ya con las familias indignadas -por la desinformación y por el desconocimiento sobre el estado de los restos de sus allegados- se sumó a las tareas un equipo de antropólogos, tras los que el Ayuntamiento defendió tener identificadas las víctimas. Las quejas de los familiares llevaron al compromiso del Consistorio de efectuar pruebas de ADN que confirmaran tal caso, unos tests que siguen realizándose y que difícilmente están ayudando a la esperada identificación.

«La manera de recoger el material humano, restos y huesos, ha sido la peor posible y ello condiciona de modo determinante la identificación», sentencia el informe, elaborado por el catedrático en Antropología Física y Forense Miguel Cecilio Botella López, que reitera que «no va a ser posible la identificación de la gran mayoría de las víctimas».

«Lo menos indicado»

Así, el experto pone énfasis en que «no se siguió protocolo alguno, no participó ningún arqueólogo ni antropólogo, no se empleó sistemática alguna y se mezclaron los restos humanos en montones en completo desorden por operarios sin conocimientos específicos en Antropología Física y Forense». «Es de puro sentido común que lo que se hizo y de la manera en que se llevó a cabo fue lo menos indicado», reitera el antropólogo, que pone en cuestión la inmediatez con la que se actuó.

Así Botella López incide en que el trabajo fue apresurado aunque no había un supuesto peligro para nadie y la prisa tampoco pretendía ayudar a salvaguardar los cuerpos y los restos humanos, sino «despejar la zona» cuanto antes. Por todo ello, el catedrático asegura que es «imposible» que se hayan podido recoger por completo los restos afectados y reitera que «se puede afirmar de manera rotunda que se hizo mal, muy mal».