Eva Granados - Tribuna abierta

Legislatura acabada

«De la propaganda independentista, que se repite hasta el hartazgo diciendo que tienen mayoría, hay que recordar en primer lugar que la oposición representa el 55,4 % de los votos emitidos el 21-D»

Eva Granados
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La semana pasada, el Parlament exigió a Torra que se someta a una cuestión de confianza o que convoque elecciones. Dos opciones que el president de la Generalitat rechazó repitiendo el falso argumento que mantienen la mayoría parlamentaria. No la han tenido nunca social y, ahora, tampoco parlamentaria.

Hay que recordar que la mayoría absoluta en el Parlament son 68 diputados. Y quiera verlo o no, 62 diputados - faltaron dos votos de Catalunya en Comú Podem, actas en tránsito entre los tránsfugas a ERC y los nuevos diputados que todavía no han llegado y la ausencia de una diputada de Ciudadanos- frente a 61 que apoyan al gobierno independentista constataron que el Govern es inoperante y que no puede seguir mirando para otro lado. La cruda realidad es que el desgobierno de Torra pasa factura a los catalanes cada día reduciendo su calidad de vida: vemos como sigue aumentando la desigualdad social, las listas de espera sanitarias se alargan y todos los mandatos parlamentarios instando al gobierno a actuar son papel mojado para un ejecutivo que no tiene criterio político en la agenda socioeconómica y que sigue en su silla con una segunda prórroga presupuestaria sin sonrojarse.

De la propaganda independentista, que se repite hasta el hartazgo diciendo que tienen mayoría, hay que recordar en primer lugar que la oposición representa el 55,4 % de los votos emitidos el 21-D. En segundo lugar, respecto al falso argumento de la alteración del resultado del 21-D por la situación especial de los diputados que están siendo juzgados, tengamos presente que dos de ERC votan gracias a que su grupo pidió su substitución, algo que no se ha producido en el caso de los de JpC.

Es bien cierto que la moción no comporta una obligación jurídica, pero tiene una clara vinculación política. Un gobierno debe ser útil a la ciudadanía pero el gobierno de Torra sigue viviendo en una realidad paralela donde sólo existe el agravio y el simbolismo con la consecuente degradación de las instituciones de autogobierno catalán. Es el mismo president Torra que dice solo obedecer al Parlament, excepto cuando el sentido de la votación es contrario a sus intereses. También es el president Torra quien dijo en agosto del año pasado que un gobierno incapaz de aprobar presupuestos debería convocar elecciones. Así seguimos en Cataluña, esperando que se dé por finalizada una legislatura que está acabada.

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