Ontiveros comparece en la comisión de investigación sobre las cajas, en las Cortes de Castilla y León
Ontiveros comparece en la comisión de investigación sobre las cajas, en las Cortes de Castilla y León - F. HERAS
Economía

Ontiveros exculpa a la Junta de la desaparición de las cajas de ahorros

Cree que los errores clave fueron del Banco de España y de la baja cualificación de los consejeros

J. M. A.
ValladolidActualizado:

El presidente de Analistas Financieros Internacionales, Emilio Ontiveros, exculpó ayer a la Junta de Castilla y León de la crisis y posterior desaparición de las cajas de ahorros de la Comunidad al considerar que los «pecados» y «errores» que se cometieron fueron de «los profesionales -los directivos-, los consejeros, los auditoree» y especialmente del Banco de España, «que era quien tenía todos los elementos de juicio en el día a día». Durante su comparencia en la comisión de investigación que trata de dilucidar si hay algún tipo de responsabilidad por lo sucedido con las entidades radicadas en la Comunidad, el también catedrático de Economía de la Empresa contradijo en varios momentos los argumentos de la oposición al insistir en que los gobiernos regionales «no tenían una labor de supervisión» y que en todos los casos -salvo Galicia- «nunca se contravino la voluntad y las orientaciones» del regulador. Al respecto, recordó que la Junta tenía «importantes competencias», pero no en lo referido «a la detección de una excesiva concentración de riesgos o de anomalías contables».

Responsable de un informe en 2006 sobre la situación de las Cajas de la Comunidad y asesor de varias de ellas en distintas fases, Ontiveros defendió el proceso de integración planteado por la Junta con el apoyo del PSCL en 2008, pero apuntó que quizás se hizo «en un momento tardío» porque «la metástasis de la crisis ya se había extendido mucho». Además, lamentó que las «resistencias locales» pesaran tanto en contra de ese proceso y criticó que el «individualismo de algunos no permitiera ver el panorama concreto». Esa «cerrazón» llevó, según recordó, al rechazo a la unión por parte de alcaldes y presidentes de diputaciones que deseaban seguir manteniendo «su» caja en la provincia, lo que provocó incluso «batallas» con políticos de su propio partido. Por contra, también aplaudió que hubiera entidades «con una visión moderna» más favorables a esa fusión -en referencia a Caja España y Caja Duero-.

El economista relacionó la caída de las cajas con la alta concentración y con el excesivo endeudamiento privado, pero no olvidó reseñar la escasa formación técnica de los miembros de los órganos de gobierno de estas entidades, posible gracias a la legislación existente en ese momento que permitía a cada formación política y también a los sindicatos y empresarios elegir a sus representantes en las entidades «a veces hasta por sorteo».

«Ni arruinar ni descapitalizar»

Ontiveros huyó de los tópicos que hablan de que el problema de la cajas era que no tenían dueño o del despilfarro que existía en estas entidades. No en vano, recordó que las remuneraciones y las dietas de los órganos de gobierno de las cajas eran muy inferiores a las de los bancos. Además, se alejó de las «teorías de la conspiración» al afirmar que «no existió intención de arruinar y descapitalizar las cajas ni aquí ni en ningún sitio».

En ese sentido y a preguntas del Partido Popular, negó que las obras sociales lastraran los balances de las cajas porque, precisó, que solo destinaban entre el 30 y el 40 por ciento de sus beneficios a la educación, sanidad y servicios sociales cuando obtenían números positivos. Además, consideró que, al igual que ocurre en otros países de Europa e incluso en algún punto de España, este tipo de entidades podría haber sobrevivido si hubieran realizado una política financiera diferente, no tan vinculada al ladrillo y a las hipotecas.

Por su parte, Óscar Álvarez, del PSOE, planteó si pudo haber negligencias en los consejos de administración y entre los consejeros de las cajas de ahorro o falta de supervisión de la Junta para exigir responsabilidades políticas. Su compañero socialista José Ignacio Martín Benito utilizó, de nuevo, las palabras saqueo y expolio en las cajas de Castilla y León, aspectos que negó de nuevo Ontiveros, que sí reconoció que probablemente la integración de las seis cajas de la región no hubiera bastado para sobrevivir y que hubiera necesidad «de otra fusión».