Fernando Conde - Al pairo

Futuro incierto

«Los de la rosa se han lanzado a pedir la cabeza de Rajoy como inmediato trofeo de caza… mayor»

Fernando Conde
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La sentencia judicial sobre el caso y la trama Gürtel ha engendrado, quizá sin pretenderlo, una nueva España. Una España en la que el Partido Popular tendrá que plantearse su futuro o bien en clave de refundación desde la base, o bien en clave de completa extinción. Ambos escenarios son igualmente complejos, y esta vez no valdrá con mirar hacia otro lado o esconder la cabeza debajo del ala, como se ha hecho muchas veces hasta ahora, porque entonces la única opción será la segunda. La condena no sólo de los implicados directamente en la trama, sino del propio partido como organización beneficiaria de las corruptelas ha dibujado un escenario inédito en la democracia española. Otros tuvieron sus propias corrupciones y casos antes, pero esta vez se le ha puesto nombre propio al condenado. Eso cambia las cosas.

Y ante tal situación, el resto de formaciones ha reaccionado como cabría esperar de cada cual. Así, los de la rosa se han lanzado a pedir la cabeza de Rajoy como inmediato trofeo de caza… mayor; los morados han aprovechado el capote para correr una cortina de humo que permita tamizar algo el incoherente y pijoprogre asunto del casoplón; y los naranjas han hecho lo que estaban obligados a hacer: retirar el apoyo al gobierno que sostenían en parte y anunciar una moción de censura de consecuencias ahora mismo impredecibles. Y la clave quizá esté en ese último movimiento, en el de los naranjas. Ellos se han convertido en los últimos tiempos por las flaquezas y miserias de los adversarios, por la articulación de un discurso sencillo y al mismo tiempo claro, y por la ocupación de un espacio centrista que alegremente habían abandonado unos y otros, en esa marca blanca que mucha gente ve con simpatía como opción política alternativa. Sin duda, esa será su gran baza en las próximas elecciones, pero ¿y mientras tanto?

En el caso Gürtel hay que tener en cuenta que los jueces han condenado a las siglas. Las mismas siglas que gobiernan en muchos lugares y, en no pocos, de la mano de quien ahora está obligado a dejarles caer, verbigracia, Castilla y León. En esta comunidad el pacto de gobierno pasa por que los subalternos de Rivera sigan haciendo mutis por el foro cada vez que van al foro. Pero ese mutismo puede entenderse como una connivencia extraña que, además, el resto de la oposición aprovecharía convenientemente para atizarles a ambos un día sí y otro también. Así las cosas, Ciudadanos está obligado a establecer una estrategia clara y coherente que no sólo atienda al pacto nacional, sino también al resto de pactos. Aquí es donde Rivera deberá demostrar que es un político a la altura de la situación y de su tiempo.

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