La palentina Paloma Alonso, la mujer más endeudada de España
La palentina Paloma Alonso, la mujer más endeudada de España - ANTENA 3

El calvario de la mujer más endeudada de España

«¿Por qué no me dejan empezar desde cero? No podría pagar a Hacienda ni con dos Gordos de Navidad», dice la palentina Paloma Alonso, que en su día no pudo pagar el Impuesto de Sucesiones y ahora tiene una deuda que roza los dos millones

H. DÍAZ
ValladolidActualizado:

El calvario Paloma Alonso comenzó cuando tenía 23 años. Entonces nunca pensó que la herencia de su padre, un empresario marmolero, se convertiría en un quebradero de cabeza que le está costando la salud. Y todo por el Impuesto de Sucesiones, que el Congreso rechazaba suprimir el pasado octubre como pedía Ciudadanos y que ahora está entre los compromisos del líder popular Pablo Casado si accede a la Presidencia.

La vida de esta palentina cambió radicalmente el 5 de diciembre de 2004, cuando murió repentinamente su progenitor. Su legado consistía en el 100% de un piso y el 25% de un bloque de cuatro viviendas, de otra casa unifamiliar y de un terreno en el que acababa de firmar un proyecto para construir varios bloques de viviendas que ahora ya están edificadas, todo en la capital palentina. Era un patrimonio valorado en dos millones de euros, «pero en líquido nada», recuerda la afectada. Además, para hacerse con él debía pagar unos 40.000 euros. «Mi madre los liquidó entonces e intentamos seguir con nuestra vida». Pero cual no sería su sorpresa que en 2007 recibieron una notificación de Hacienda que debíamos 600.000 euros. «Creo que no me quedé tiesa en el sitio porque tengo un corazón fuerte», recuerda.

A partir de ese momento y durante 14 años -ahora tiene 38- dice que su vida ha sido un «sinvivir. No he podido centrarme en nada y sigo necesitando tratamiento psicológico».

Paloma, en 2007, un mes antes de recibir la notificación de que debía Hacienda 600.000 euros
Paloma, en 2007, un mes antes de recibir la notificación de que debía Hacienda 600.000 euros - ABC

En el momento en que Paloma heredó, el Impuesto de Sucesiones en Castilla y León estaba fijado en un 32 por ciento. Ahora es un 20 por ciento y está exento de casi 400.000 euros por hijo, explica, recordando que incluso hubo un año, en 2007, que estuvo exento de pagar aunque a partir de 2011 se volvió a instaurar. Castilla y León es una de las autonomías que tiene más alto el Impuesto de Sucesiones. «Lo injusto es que si mi padre hubiera estado empadronado en Madrid en lugar de 600.000 euros hubiera tenido que pagar 20.000», se queja esta palentina, que considera «una brutalidad» la diferencia que existe entre las autonomías.

Han pasado los años y la deuda de Paloma Alonso con Hacienda en concepto de intereses, pese a que pudo entregar 400.000 euros debido a la venta de unos pisos, roza los dos millones de euros. «No se dan cuenta de que están destrozando la vida de una persona que no ha hecho más que heredar de su padre. ¡No voy a poder pagarlo ni en tres vidas!», sostiene esta palentina. Además, insiste en que esta astronómica cifra se ha convertido en una losa que le está impidiendo vivir con normalidad junto a su marido y su hijo de dos años. Además, añade otro daño colateral, la imposibilidad de encontrar trabajo. «¿Para qué iban a contratar a una persona tan embargada?», apunta, y añade que si trabajara, «me embargarían toda la nómina menos el salario mínimo»; de ahí que por el momento lo único que se ha planteado es estudiar unas oposiciones para al menos tener un puesto fijo.

Por el momento y pese a la ayuda de Stop Sucesiones, quienes han pedido una reunión con el presidente de la Junta de Castilla y León para tratar el tema del impuesto, Paloma Alonso no ve la luz al final del túnel. «Mi padre estuvo ahorrando y se quitó de muchos caprichos para tener lo que tuvo», sostiene, apuntando que debería haber «una herramienta» para articular casos como el suyo: «¿Por qué no de dejan empezar desde cero?». Cree que el Estado lo único que está haciendo así es incurrir en más gastos -certificaciones, cartas, notificaciones...- con los que no va a conseguir nada porque «no podrían hacerme con el dinero que piden ni aunque me tocasen dos Gordos de la Navidad. «Estamos hablando de cantidades de dinero como si estuviésemos jugando al Monopoly», insiste esta palentina que dice estar «luchando por una segunda oportunidad» pensando no en ella sino en su hijo.