Representantes de la Fundación Global Nature y Antonio Zaragoza, agricultor
Representantes de la Fundación Global Nature y Antonio Zaragoza, agricultor - ABC

Cómo atajar el descenso de las aves esteparias en La Mancha

Quieren recuperar las formas tradicionales de trabajo en las explotaciones agrarias

IVÁN DUEÑAS
MadridejosActualizado:

En septiembre de 2016, la Fundación Global Nature planteó un proyecto que contemplaba incentivar una agricultura sostenible que mantuviera la biodiversidad en Zonas de Especial Protección para las Aves (Zepas) y Zonas de Especial Conservación, de la comarca de La Mancha. El proyecto sería cofinanciado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la Fundación Biodiversidad, por el programa LIFE de la Unión Europea y por los ayuntamientos de Madridejos, Villacañas, Lillo, Pedro Muñoz (Ciudad Real) y Mota del Cuervo (Cuenca). La Junta se reservaba la participación en acciones de estudio e investigación territorial de los 57 municipios adheridos al plan.

El descenso de la población de aves esteparias (avutardas, alcaravanes, ortegas y gangas, entre otras) es el principal problema que se quiere atajar, recuperando las formas tradicionales de trabajo en las explotaciones agrarias. Mediante convenios, los grupos de acción medioambiental tratarían de restaurar el paisaje de hace «30 o 40 años», como indica Ernesto Aguirre, coordinador del proyecto.

Entre las medidas se encuentra plantar setos en las lindes de las parcelas para que las aves dispongan de víveres vegetales, insectos y pequeños crustáceos, informar de las ventajas derivadas de la rotación de cultivos entre gramíneas y leguminosas, ya que estas aportan nutrientes al subsuelo evitando el abono con fertilizantes sustitutivos, del uso de barbecho para que descanse la tierra, así como del uso razonado de los plaguicidas.

Ventajas para el agricultor

El agricultor suscrito al proyecto también obtendría beneficios. La cantidad de dinero invertido en el cuidado de los cultivos disminuiría y además se abriría una vía de comercialización específica para estos productos ecológicos. Aguirre contempla la opción de que «detrás de cada paquete de garbanzos, el consumidor sepa que hay una persona que se busca la vida y colabora con el medio ambiente». La calidad de vida del agricultor también se vería mejorada al no exponerse a las sustancias químicas de los productos fitosanitarios.

La ganadería extensiva es otro sector que tiene su particular apartado en el «Proyecto LIFE, Estepas de La Mancha». Los pastores serán convenidos para que lleven sus rebaños a las zonas de pasto que, en otra época, fueron refugio de aves esteparias, como la alondra o la perdiz roja, puesto que su abandono y su posterior «matorralización», han contribuido a que estas aves pierdan su hábitat natural. También se harán charcas por escorrentía (agua de lluvia), cubiertas con plástico y una capa de arena y piedras, artificiales pero con apariencia natural, para que las aves dispongan de abrevaderos.

La pasada semana comenzó la labor divulgativa. La Fundación Global Nature ha organizado talleres en Madridejos y Villacañas para informar de cómo debería ser la gestión agroambiental. A Madridejos acudieron expertos de otros países en avifauna y en comercialización de productos ecológicos, representantes de la Junta y el director de RTVE Castilla-La Mancha que mostrará su apoyo con emisiones en directo de los pasos que vaya dando el proyecto.

Salidas al campo

En Villacañas hablaron representantes de los 300 agricultores que ya han firmado convenios con Global Nature, y también de la caza y de la ganadería, e hicieron salidas al campo para ver bandos de avutardas, gangas ibéricas y cernícalos primilla.

La «pseudoestepa» manchega es una zona plana, con muy poca vegetación leñosa, rica en gramíneas y plantas herbáceas. Este paisaje ha surgido tras las distintas transformaciones que el hombre ha perpetrado durante miles de años, desde el Neolítico.

En concreto, los parches agrícolas contienen una diversidad faunística única. Sólo en ellos habitan el 35% de la población mundial de sisones, el 30-40% de avutardas y entre el 10 y el 15% de alcaravanes. Estas especies viven gracias a la actividad agrícola, y «el día en que decaiga, desaparecerán», concluye Aguirre.