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El curioso caso de un equipo radiactivo robado en Toledo que «nadie va a comprar»

El Consejo de Seguridad Nuclear insta a cualquier persona que localice el aparato a avisar inmediatamente a las autoridades

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El operario de Cemosa, una empresa de estudios de materiales y control de obra radicada en Málaga, no se lo podía creer. Había aparcado la furgoneta del trabajo con las llaves puestas junto a su casa, en la calle Cipreses de Villaluenga de la Sagra (Toledo); había entrado en su domicilio para realizar una rápida gestión y, cuando salió a los pocos minutos, el vehículo había desaparecido. Ocurrió sobre las diez de la noche de este martes, cuando el trabajador se dirigía de Toledo al laboratorio de Cemosa en Getafe (Madrid) y paró en su casa un momento.

Tras la sustracción, que fue denunciada ante la Guardia Civil, el operario telefoneó inmediatamente a su superior en Málaga, Manuel Salas, a quien le contó lo que acababa de sucederle. Minutos después, Cemosa dio cuenta del robo al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) por el material tan sensible que contenía la furgoneta: el ladrón o ladrones se habían llevado un vehículo a motor con un equipo radiactivo en su interior para la medida de la densidad y la humedad del terreno.

El aparato contiene dos fuentes radioactivas de baja actividad —una de cesio-137 y otra de americio-241/berilio—, por lo que el CSN ha hecho un llamamiento a cualquier persona que lo encuentre: no debe manipularlo y debe avisar inmediatamente a las autoridades, policía o servicio de atención de urgencias (112).

El equipo contiene fuentes radiactivas de categoría 4, en una escala de 1 a 5 establecida por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), siendo 5 la categoría menos peligrosa. La categoría 4 se denomina «improbable que sea peligrosa para las personas», según el CSN. Dada su radiactividad, este organismo asegura que no entraña riesgos radiológicos mientras se mantenga íntegro y cerrado, puesto que las fuentes radiactivas se encuentran en su interior protegidas y encapsuladas doblemente.

Sí podrían presentarse riesgos en caso de apertura o destrucción del equipo al dejar las fuentes sin sus protecciones, según el CSN. No obstante, Manuel Salas, supervisor en Cemosa, asegura que las fuentes radiactivas están tan protegidas que sus cápsulas «son irrompibles; da igual que le pase un camión por encima o las prendan fuego». Salas también tranquiliza a la ciudadanía: «La radiactividad que emite es menos que una radiografía».

Características

El aparato está dentro de una maleta de color naranja, que tiene unas dimensiones de 80x50x50 centímetros, y una apertura superior con doble cierre de seguridad. También es de color naranja el propio equipo, que tiene forma de caja, un asa metálica en la parte superior, pantalla de cristal con un teclado numérico y un tubo metálico donde se aloja una de las fuentes radiactivas. Tanto la maleta como el equipo disponen de una señalización formada por un trébol y por la leyenda «Radiactivo».

El portavoz de Cemosa llama «descerebrado» a quien se ha llevado el dispositivo. «No sabe lo que ha robado. No tiene venta, nadie se lo va a comprar. Como mucho, le pueden dar tres duros, pero las chatarrerías no van a comprarle un aparato que está lleno de avisos sobre su radiactividad. Y tampoco lo podrá vender a laboratorios de control de obra». El equipo sustraído, cuyo valor en el mercado es de unos 7.000 euros, es un material habitual en España, donde se emplea para controlar la compactación de la tierra.

El aparato no ha aparecido pero sí la furgoneta, que fue recuperada en un polígono industrail de Illescas, a unos 15 kilómetros, este mismo martes por la noche. «Normalmente, el equipo no aparece; lo sabemos por experiencia». Hace unos años Cemosa, fundada en 1972, también perdió un equipo similar en Sevilla. Entonces, unos ladrones forzaron la furgoneta de los operarios y se llevaron el aparato, que sigue en paradero desconocido, como el robado en Villaluenga de la Sagra.