El Estatuto fue una propuesta que Fademur hizo al Gobierno regional el 27 de febrero en Talavera durante una reunión nacional de emprendedoras y cooperativistas
El Estatuto fue una propuesta que Fademur hizo al Gobierno regional el 27 de febrero en Talavera durante una reunión nacional de emprendedoras y cooperativistas - Fademur
Agricultura

Castilla-La Mancha tendrá un Estatuto de las Mujeres Rurales este año

Page avanza medidas de discriminación positiva. Fademur pide beneficios fiscales y crear mecanismos para tener más presencia en los puestos ejecutivos

TOLEDOActualizado:

Antes de que acabe el año, Castilla-La Mancha tendrá un Estatuto de las Mujeres Rurales, una ley con la que se quiere blindar al género femenino ante una doble discriminación: la de ser mujer y la de vivir en un pueblo. Se trata de una propuesta de Fademur (Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales), que el Gobierno regional ha hecho suya.

De hecho, este miércoles el presidente autonómico, el socialista Emiliano García-Page, habló de «establecer discriminación positiva a favor de derechos, posibilidades, ayudas y servicios» a las mujeres rurales. Lo hizo desde Terrinches, provincia de Ciudad Real, donde se celebró una «Jornada sobre Desarrollo Rural y Despoblación».

«Es verdad que la situación ha mejorado algo con los años, pero al final la igualdad real entre hombres y mujeres y habitantes del medio urbano y rural es legal, pero no real», opina Elisa Fernández, presidenta de Fademur en Castilla-La Mancha.

Por eso, el pasado 27 de febrero en Talavera de la Reina, donde se reunieron 150 emprendedoras y cooperativistas de toda España, las mujeres rurales aprovecharon para hacerle ver «la necesidad» del estatuto al consejero de Agricultura, Francisco Martínez Arroyo, que aceptó el guante. «El medio rural del futuro estará poblado por mujeres o desaparecerá», dijo Martínez Arroyo. El objetivo es «contribuir a que las mujeres se queden en los pueblos y emprendan proyectos de vida exitosos»

La norma, creen en Fademur (una organización en la que hay 1.200 mujeres asociadas en Castilla-La Mancha), debe tener un apartado en el que se hable de las agricultoras. También consideran necesario crear un registro sobre la titularidad compartida, así como medidas fiscales beneficiosas, ayudas para pagar la Seguridad Social o crear mecanismos para que las mujeres tengan más peso en los puestos de dirección. Ahora mismo, dice Elisa Fernández, solo hay un 4% de mujeres en las juntas rectoras de las cooperativas y solo el 25% mujeres están asociadas a las cooperativas.

Fuentes de la Consejería indican que el texto legal está en sus inicios y se tiene que desarrollar, pero garantizan que este año entrará en vigor. Además, recuerdan algunas medidas ya tomadas por el Gobierno regional para favorecer a las mujeres rurales. Por ejemplo, de la última convocatoria de ayudas para la incorporación al campo se beneficiaron 1.218 jóvenes agricultores, de las cuales un 25% eran mujeres. En este sentido, el hecho de ser mujer se premiaba con la máxima puntuación, añaden en la Consejería.

En cuanto a las explotaciones de titularidad compartida, durante esta legislatura se han multiplicado por cuatro. A esto ayuda, insisten, que en las subvenciones para los planes de mejora tengan «prioridad» las mujeres. Con lo cual, al final muchos hombres se ven obligados a poner el nombre de sus esposas si quieren ser beneficiarios. Algo que, por otra parte, no supone más que hacer legal lo que es una realidad: que en la explotación trabajan los dos, marido y mujer, no solo él.

Por otro lado, la presidenta regional de Fademur opina que todas las leyes deberían de tener en cuenta al ámbito rural. Pone un ejemplo: la ley de violencia de género establece órdenes de alejamiento para los maltratadores de 500 metros respecto a la víctima, «pero en un pueblo como el mio (Espinoso del Rey, en la provincia de Toledo, de 500 habitantes) eso es imposible».

Con todo, hay esperanza: por lo menos, asegura Elisa Fernández, ahora «se está visibilizando el problema que tienen las mujeres en el medio rural, que es algo de lo que antes ni se hablaba».