La peste, la epidemia que contó con la ayuda en Las Palmas el corsario holandés Van der Does

En 1599, el pirata flamenco dejó a la ciudad sin dinero para contratar médicos y alimentos para la población. Murió el 25% de la gente de la capital grancanaria. En las islas, la enfermedad entró por Garachico (Tenerife) procedente de Madeira en 1601

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

El ataque del corsario holandés Pieter Van der Does a la ciudad de Las Palmas en 1599 generó que se acelerarse la llegada de la peste a la ciudad de Las Palmas. La capital grancanaria se quedó en quiebra técnica y no pudo reaccionar de forma inmediata con medidas preventivas tras la aparición de un primer brote en Garachico, Tenerife.

La ausencia de dinero para comprar suministros y contratar médicos se llevó por delante a isleños no solamente en Las Palmas capital sino en Telde, Guía o Gáldar. Muy cerca de esta ciudad, en Guía, se estableció el poder institucional a fin de evitar el contagio. Pero la peste también llegó a esta zona.

Desde Santa Cruz de Tenerife se pidió permiso a Madrid para atacar con artillería a aquellos navíos que salieran desde Guía, Gáldar o Agaete sin permiso. También contra otros buques procedentes del sur de Europa. Esta medida afectó a barcos procedentes de Reino Unido con ropa. Y es que, de acuerdo con los datos de los profesores Luis Alberto Anaya Hernández y Aurora Arroyo Doreste, precisamente, fueron las exportaciones textiles holandesas las que trajeron la enfermedad a Canarias.

Se dejó de exportar carne a Gran Canaria por la carencia de ganado apto para consumo humano

La peste fue catastrófica para las islas. Las milicias canarias, de la mano del Ejército de Tierra, vencieron al psicópata de Van der Does, que venía con la finalidad de colocar a las islas Canarias bajo la soberanía holandesa en 1599. Perdió; pero antes quemó la ciudad de Las Palmas y se llevó todo el dinero que existía. Saqueó la ciudad dejando sin medios materiales.

El mercenario saqueo holandés

Van der Does arrasó con la ciudad de Las Palmas. En las peticiones urgentes que se hacen desde la Iglesia a la Península se incide que no hay medios porque «están robados del enemigo holandés».

El notario de la Inquisición que Juan Núñez, que partió de Canarias a la Península, entregó una carta a las autoridades indicando que la ciudad estaba bajo mínimos porque «la armada enemiga de Holanda saqueó y tomó la ciudad le robaron parte de la hacienda que tenía». A la epidemia le precedió una hambruna que requirió un crédito de la Iglesia a la ciudad. Las consecuencias directas del ataque a la ciudad de Las Palmas por Van der Does fueron: saqueo, hambre y peste.