La olvidada primera mujer líder de Canarias en 1494

La aborigen Francisca de Gazmira, que era de La Palma, generó la antipatía del adelantado Fernández de Lugo por dejarlo a la altura del betún y tratarle como un miserable medianero ante los Reyes Católicos. Con su mediación alertó que 3.000 canarios estaban en la Península de forma ilegal como esclavos. Todos regresaron al archipiélago

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

En Canarias ha sido noticia este verano que Coalición Canaria (CC) intentó generar un pacto de gobierno en la islas con el PP en Madrid de espaldas al líder regional de esta formación y diputado por La Palma, Asier Antona. Antona ha criticado que CC trate a PSOE y PP canario como su fuesen «medianeros» ante Madrid. Es decir: lo mismo que sintió el adelantado Alonso Fernández de Lugo cuando una mujer que era sirvienta, Francisca de Gazmira, le puenteó en 1494 para tratar directamente con los Reyes Católicos. Por cierto: Gazmira era palmera.

La primera «voz de Canarias» en la Península, en clave política, era femenina. Y no fue Ana Oramas tampoco o Paula Monzón. A finales de 1494 Francisca de Gazmira llegó procedente de las islas ante los Reyes Católicos para decirles que tenían sembrada las islas de gente «algo» salvaje conquistando el territorio. Y que eso lo lideraba el adelando Fernández de Lugo, que terminó liado en La Gomera con la atravesada de Beatriz de Boadilla. Fernández de Lugo reaccionó vengándose del «puenteo» a la Península cargando contra la familia de De Gazmira en La Palma. Los Reyes Católicos pusieron el grito en el cielo.

Wölfel: «Gazmira aceleró la incorporación Canarias a Castilla lográndose más rápidamente la pacificación y evangelización de las islas»

Con el paso de los años, a Fernández de Lugo se le puso «una gestora» que intervino y redujo su poder hasta hacerlo pasar por una veleta que se dedicó a gestionar las islas como una finca para hacer negocios agrarios. Repartiendo tierras inútiles en el sur de Tenerife a cambio de dinero para seguir en su misión de controlar la isla.

En la Península la creían a ella

El etnólogo y lingüista austriaco DJ Wölfel (1888-1963) Dominik Josef Wölfel estudió el papel de Francisca de Gazmira en la historia de Canarias, a la que presenta en sus estudios como una de las «grandes artífices de la cristianización de la isla y de las paces y tratados hechos con sus naturales», a juicio de los historiadores Carmen Díaz Alayón y Francisco Javier Castillo Martín.

Wölfe sostuvo que Gazmira «contribuyó eficazmente a acelerar la incorporación» de Canarias a Castilla «lográndose más rápidamente la pacificación y evangelización de la isla». La «Corona en todo momento defendía a los indígenas canarios una vez oídas sus quejas», confirma Wölfe.

Francisca de Gazmira no tenía linaje, era traductora y procedente de La Palma. Algunos académicos afirman que era esclava; pero con tanto poder de movilización debió tener alguna conexión política. Su travesía política comenzó con el envío de cartas por la venta de esclavos en Andalucía bajo la autorización de Fernández de Lugo a finales de 1493, que buscaba financación para pagar fuerzas terrestres en las islas vendiendo la mano de obra en contra de la tesis de los Reyes Católicos.

Fernández de Lugo debió ver cómo regresaban a las islas 3.000 canarios que vendió como esclavos en Jerez

Las protestas de Gazmira generó que 3.000 antiguos canarios regresasen a las islas libres. Hubo que localizar a toda esa gente y ordenar su vuelta al archipiélago. Los Reyes Católicos comenzaron a atender las demandas de las islas desde un primer momento que, en todos los casos, contaba con el apoyo del Vaticano.

Bautizos masivos

Alfredo Mederos, del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, de la Facultad de Filosofía y Letras, sostiene que en 1492, el gobernador de Gran Canaria, Francisco de Maldonado, «con la mediación de una esclava palmera, Francisca del Bando de Gazmira», pudo obtener el control de Fuencaliente, Tazacorte, Los Llanos, El Paso, y «viniesen a Las Palmas de Gran Canaria donde se bautizaron, fijando un acuerdo de paz con los cuatro, retornándolos después a La Palma».

Para controlar La Palma vino desde Sevilla un total de 400 hombres. Se «unieron 300 hombres y 38 jinetes en Las Palmas de Gran Canaria, también en parte indígenas canarios, sumando un contingente de 740 hombres en dos navíos y un barco». Desembarcó en el puerto de Tazacorte el 29 de septiembre de 1492, «en el territorio de Aridane, uno de los bandos de paces».

La que se apunta como esclava, y traductora, que terminó siendo líder nacionalista era palmera y vivía en Gran Canaria en casa de Diego de Zurita, de la que sería sirviente. Francisca de Gazmira fue atendida por los Reyes Católicos con la legitimidad de haber logrado trasladar desde La Palma a Gran Canaria a cientos de líderes insulares a bautizarse. La conquista de La Palma terminó en los primeros días de 1493 con el apoyo de grancanarios. En 1525 murió al parecer producto de un evenenamiento familiar.