José L. Jiménez - Mercado Canario

Mujeres coraje en la zafra canaria

De las trabajadoras del tomate, flores y empaquetados de plátanos surge la actual clase media de las islas

José L. Jiménez
Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Si el centroderecha urbano de Canarias no odiara a la gente normal se acercaría a conocer a las mujeres del ámbito rural que sufren, en silencio, un apartamiento de la sociedad. En parte, por ausencia de conocimiento histórico de cierta clase dirigentes. Si apenas saben lo que era la « Sala Cuasquías» ya puede uno imaginar lo que conocen de una zafra. Se trata de miles de mujeres con edades entre los 75 y 96 años. El Cabildo de Gran Canaria este año ha realizado un gran homenaje al colectivo que trabajó en el sector del tomate.

De esas mujeres rurales, que malamente pueden caminar porque en el trabajo de las flores, plátanos o sector tomatero no se sabía lo que era la prevención de riesgos laborales, todo el día cargando cajas como burras, queda la memoria. Tal fue el sufrimiento que tienen todos los recuerdos intactos. De esas mujeres surgió una clase media que pudo encaminar su futuro en el sector servicios y función pública de las islas. Fudamentalmente, en Magisterio.

Han pasado apenas 50 o 60 años. Y esas mujeres rurales canarias guardan algo de su pensión para nietos que intentan salir de ese 55% de desempleo juvenil. A ver si ese perfil de dirigente urbano deja tanta orden gastronómica, tanto «selfie» de aeropuerto que a nadie le interesa y se presta a hacer, al menos, una pregunta a cualquiera de esas mujeres de la aparcería: ¿Cómo se gestionaba una regla en un almacén de empaquetado de tomates hace 50 años? Comenzar a respetar la historia para ser respetado.

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