La batalla más dura que vivió Canarias

Una de las batallas más crueles entre castellanos y aborígenes en la Conquista de Gran Canaria. El conjunto histórico de los antiguos isleños opta a ser Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

El roque sagrado de los antiguos canarios fue el escenario de una batalla propia de un capítulo de «Juegos de Tronos». El poderoso Ejército de la Corona de Castilla cumple cinco años sin hacerse con la isla y decide someter a los nativos a la rendición o la muerte. Acaba de conseguir su mayor éxito con la entrega del rey insular, Thenesor Semidán. Enviado a la Corte donde toma el bautismo como Fernando Guanarteme bajo el padrinazgo de Fernando el Católico, regresa a su isla de Canaria.

Tras su captura, los isleños se han alzado contra los castellanos por su falta de palabra, la peor de las acciones para los canarios, y andan por las montañas. El gobernador Pedro de Vera le pide al Guanarteme que hable con sus súbditos que se hallan en el interior de la isla resguardados en la montaña Roja, por el color almagre de esta sierra volcánica. En su cima se agolpan familias y ganados.

Los últimos días la Conquista de Gran Canaria fue un desastre en vidas humanas para los dos bandos

Sube el Semidán al roque para aconsejarles a los suyos que desistan pues ha visto la potencia de Castilla. Se encuentra entre los isleños, la heredera y su sobrina Arminda, así como el faicán Tazarte y el joven príncipe de Telde, Bentejuí, que según sus leyes, han jurado escoger la muerte antes que rendirse.

Se despide muy triste Thenesor por la derrota al que se encamina su pueblo. Para la posteridad queda la respuesta que el historiador Viera y Clavijo pone en boca de Bentejuí. «Todavía Canarias no ha desaparecido del mundo y aquí la tienes sobre estos cerros».