La estafa de Pedro de Vera a Fernando Guanarteme

El rey de los antiguos canarios se querelló en 1491 contra el gobernador en las islas por un dineral y ganado apropiado de forma indebida

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Los enfrentamientos de Fernando Guanarteme, rey de los antiguos grancanarios, con Pedro de Vera, que era un descontrolado gobernador en la isla a pesar de las discrepancias que mantenía con los Reyes Católicos, llegó hasta los tribunales, según ha constatado ABC en el Archivo de Simancas. La denuncia es de 1491.

Doña Isabel y Don Fernando no soportaban al que era capitán general de Canarias. Hasta tal punto que hay una carta, a la que ha tenido acceso ABC, en la que los Reyes Católicos expresan su alarma por la información que les llega de las islas a través del Obispo Frías.

No contento con generar alarma entre los canarios y los religiosos que se encargaban de cristianizar las islas con las órdenes de los Reyes Católicos, el gobernandor no tuvo otra ocurrencia que estafar a Fernando Guanarteme que, obviamente, puso el asunto en manos de los tribunales. La estafa fue por cabras y un dineral que Pedro de Vera debía pagar al antiguo rey de los canarios.

La querella pone de relieve una cosa: la adaptación de los antiguos canarios del Derecho castellano y la existencia de conocimiento de un marco jurídico y al que tenían acceso. Se trataba de una cultura que tenía, por ejemplo, amplios conocimientos en matemáticas y astronomía. Lo que existe es la citación judicial por estafa pero no cómo se organizó ese negocio y asunto de qué debía Pedro de Vera pagarle dinero a Fernando Guanarteme.

¿Cohecho?

Un soborno para que el monarca en las islas se ganase el favor de los canarios no tendría lógica, de acuerdo con la tesis del historiador Leopoldo de la Rosa Olivera. Porque De Vera, en el fondo y aunque pudiese ser un laja, sería un ejecutor algo descontrolado de las instrucciones de los Reyes Católicos.

De Vera aprovechaba la distancia de los centros de decisión de la Península para aplicar sus propias normas. A juicio de De la Rosa «el pleito tuvo su origen en reclamación de este último contra los abusos del conquistador, que tanto le debía por su ayuda en la dominación de la isla».

La denuncia pone de relieve los principios de Pedro de Vera. Puesto que estafó nada menos que al dirigente político que ayudó a los Reyes Católicos en las islas. Fernando Guanarteme que colaboró en el proceso de adhesión de Canarias a Castilla a través del diálogo por la presión, entre otros factores, que estaba recibiendo en las costas canarias procedentes de Portugal y Francia.

Ley

Así, consta un texto oficial, al que ha tenido acceso ABC del Registro del Sello, hoy en Simancas, y fechado el 12 de diciembre de 1491 en la ciudad de Córdoba. El documento tiene un importante valor porque se comprueba que Fernando Guanarteme, incluso teniendo inmunidad, fue a la justicia ordinaria para presentar un pleito en primera instancia contra Pedro de Vera. Y lo ganó.

Pedro de Vera, creyendo que Guanarteme no se iba a mover de la isla con la estafa, recurrió a un tribunal de la Península. Y ahí que fue el monarca de los antiguos canarios, que designa a Pedro de Santana, en Sevilla, como procurador de «Fernando de Gáldar Guanarteme».

Uno era monarca, reconocido por los Reyes Católicos, se identificaba como ciudadano. El recurrente De Vera, se presentaba como capitán general de la Conquista, para dirimir el asunto. Los procuradores de ambos, porque De Vera estaba trabajando en Canarias, debían comparecer ante el juez Francisco Maído-Nado.

Antecedentes de Pedro de Vera

Existe, por lo menos, 90 instrucciones dadas desde la Península a Pedro de Vera. Varias, para que mantenga el orden y sus tropas se comportasen de forma honesta o, al menos, cumplieran con su misión en la isla sin menoscabar a los antiguos canarios.

Así, por ejemplo, el 30 de abril de 1491, en Sevilla, se firma una orden drigida a Francisco Maldonado, uno de los militares de confianza de Gran Canaria, «para que ponga en libertad, por su condición de cristianos, a las mujeres y niños cautivados en La Gomera, vendidos como esclavos por Pedro de Vera y doña Beatriz de Bobadilla, viuda de Fernando Peraza, como castigo por la muerte de éste, y para que haga restituir las cantidades pagadas por ellos».

La orden dice: «se ordena, finalmente, que apremie a doña Beatriz a entregar los 500.000 maravedís que se le ordenaron depositar, lo mismo que a Pedro de Vera, para comenzar a devolver el dinero que recibieron por tales gomeros».

Aunque la carta de los Reyes Católicos a Pedro de Vera donde se le insta a tratar con respeto a canarios y religiosos venidos desde la Península es de 1487, el dos de septiembre de 1485, fechada en Córdoba, hay una orden «para que Pedro de Vera restituya a Lope de Zorita, vecino de dicha isla, su casa y hacienda, un asno y un pedazo de tierra, más un majuelo y otro pedazo de tierra, donde sembraba una fanega de trigo, que dió al obispo, y para que pague el caballo que le mató; por lo que fue condenado en 2.500 maravedís·.