El presidente aragonés, Javier Lambán, visitó esta semana la zona que ha empezado a urbanizarse para acoger la nueva fábrica agroalimentaria de Bonárea
El presidente aragonés, Javier Lambán, visitó esta semana la zona que ha empezado a urbanizarse para acoger la nueva fábrica agroalimentaria de Bonárea
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La gran fábrica de comida de Bonárea en Épila estará lista en año y medio

Ya se está trabajando sobre el terreno, donde se invertirán 400 millones de euros y se prevén crear 4.000 empleos

Zaragoza Actualizado: Guardar
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Un año y medio. Ese es el plazo en el que estará lista la gran fábrica de comida proyectada en Épila (Zaragoza) por el grupo catalán Guissona, dueño de la cadena de tiendas Bonárea. El proyecto fue anunciado a principios de 2017 y en estos momentos está en fase de ejecución. Tras haberse culminado los trámites administrativos, el mes pasado arrancaron los trabajos de preparación del terreno y ya se han licitado las obras de la primera fase del plan urbanístico que va a acometer el Gobierno aragonés, fruto de los acuerdos suscritos con Bonárea.

En esta primera fase de ordenación urbanística de la zona se invertirán casi 23 millones de euros, a los que se añaden otros cinco millones de euros que aportará Bonárea. Además, este grupo empresarial destinará 148,5 millones de euros en la urbanización de su parcela, sobre la que edificará un complejo fabril que ocupará casi 200 hectáreas de planta.

En total, la inversión del grupo Bonárea rondará los 400 millones de euros, con el objetivo de que a finales de 2021 esté funcionando esta gran fábrica de alimentos que generará 2.000 empleos en seis años y más de 4.000 cuando esté a máximo rendimiento.

El presidente del Gobierno aragonés, Javier Lambán, que este martes visitó el terreno donde se instalará la fábrica, ha destacado el rigor con el que está trabajando Bonárea en este proyecto. «Han demostrado una seriedad exquisita en el cumplimiento de los plazos» , afirmó Lambán, quien calificó esta nueva factoría como «la Opel de la agroalimentación».

El proyecto de Bonárea prevé un complejo fabril que contará con cuatro mataderos, fábricas de pan, dulces y bebidas, una extensa sección dedicada al tratamiento y envasado de frutas y verduras, una zona para el envasado de frutos secos y el tratamiento de productos congelados, una línea de producción de comida para animales, e instalaciones auxiliares como una gasolinera, una potabilizadora, depuradora de aguas residuales y servicios para cuidado y mantenimiento de la flota de camiones que pasará a diario por este complejo.

Esta gran fábrica es el pilar básico sobre el que gira el plan de expansión diseñado por el grupo leridano Guissona, que prevé extender su red comercial con decenas de nuevas tiendas que abrirá en Aragón, Navarra, la zona centro y norte peninsular, y el Levante. Esa nueva red de tiendas se abastecerá desde la nueva fábrica de Épila.