Santi Vila fue consejero de la Generalitat. La Fiscalía pide para él 7 años de cárcel por malversación y desobediencia en el marco del golpe independentista
Santi Vila fue consejero de la Generalitat. La Fiscalía pide para él 7 años de cárcel por malversación y desobediencia en el marco del golpe independentista - Jaime García
Arte, política y juzgados

La Generalitat aprovecha la firma del procesado Santi Vila para litigar contra Aragón por el arte de Sijena

Ha presentado una nueva demanda para retener las pinturas románicas de ese monasterio, un caso que se juzga en Huesca desde hace años y que ya se sustanció en una primera sentencia contra la Generalitat hace tres años

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La Generalitat catalana ha sorprendido a las autoridades aragoneseas con una nueva y polémica demanda sobre el arte del Monasterio de Sijena (Huesca). Sorprendente y polémica por varios motivos: ha sido formalizada por la Generalitat aprovechando una autorización que dejó firmada hace dos años Santi Vila cuando era consejero del Gobierno catalán –es uno de los encausados en el «juicio del procés»-; la demanda se ha presentado en Barcelona, en vez de en Huesca, donde reside la parte demandada; y sustenta el pleito en un documento cuya validez ya fue desestimada por el juzgado de Huesca que abrió la causa por las valiosas pinturas románicas de Sijena, que la Generalitat mantiene en el MNAC (Barcelona).

Esta nueva acción judicial emprendida por el Ejecutivo catalán del independentista Quim Torra se produce aprovechando una orden firmada por Santi Vila en mayo de 2017, cuando formaba parte del Gobierno de Puigdemont. El 24 de mayo de 2017, Vila firmó esa orden para autorizar la interposición de esta demanda que, sin embargo, no se ha activado hasta más de dos años después, cuando Santi Vila aguarda la sentencia por el juicio del «procés», que ha sentado en el banquillo a los considerados cabecillas de aquel golpe secesionista. Vila, que en el último momento tomó estratégica distancia del golpe independentista, ha sido procesado por malversación y desobediencia, mientras que nueve de los doce imputados lo han sido también por el delito de rebelión.

Las valiosas pinturas románicas de Sijena se encuentran en Barcelona, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC)
Las valiosas pinturas románicas de Sijena se encuentran en Barcelona, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) - Efe

La demanda que la Generalitat ha presentado ahora, aprovechando aquella lejana firma de Santi Vila, ha recalado en el juzgado de Primera Instancia número 2 de Barcelona. De entrada, esta nueva demanda enreda procesalmente el caso. Hay que tener en cuenta que supone abrir una segunda causa por un mismo asunto -el litigio por las pinturas románicas de Sijena-, que hace años que se está juzgando en Huesca –ya hubo una primera sentencia que dio la razón a Aragón hace tres años, fue recurrida y ahora está pendiente de que la Audiencia de Huesca resuelva aquella apelación-.

La disputa sobre qué juzgado es competente

De momento, el juzgado de Barcelona no se ha pronunciado sobre la estimación o no de la demanda formalizada ahora por la Generalitat. Lo primero que se tiene que dirimir es si ese juzgado es o no competente para cursar la demanda. La parte aragonesa considera que no, que en todo caso debería remitirse a los juzgados de Huesca, porque es allí donde radica el domicilio legal de la parte demandada, la comunidad de religiosas sanjuanistas a las que pertenece el patrimonio de ese histórico monasterio de Sijena. El Ayuntamiento de Villanueva de Sijena ya ha hecho saber este extremo a través de una declinatoria, acción con la que insta al juzgado barcelonés a que se inhiba a favor de los de los de Huesca.

El abogado del Ayuntamiento de Villanueva de Sijena, Jorge Español, ya ha anunciado que si esa juez barcelonesa no se inhibe, recurrirán ante la Audiencia de Barcelona y están dispuestos a llegar hasta el Tribunal Supremo. Todo ello para exigir que esta nueva demanda de la Generalitat se vea en los juzgados oscenses y no en Barcelona. Cuando esta controversia se resuelva tocará dirimir si procede estimar o archivar esta demanda de la Generalitat. Y en este particular la parte aragonesa considera que debería ser desestimada, fundamentalmente porque el documento que el Gobierno catalán esgrime en ella ya fue valorado en el juicio sobre las pinturas románicas de Sijena que resolvió el juzgado número 2 de Huesca y cuya apelación ha de resolver ahora la Audiencia Provincial oscense.

La jueza de Barcelona y la Generalitat

El juzgado barcelonés en el que está el asunto, de momento, lo dirige la magistrada María Eva Mimbrera Torres, quien –según ha advertido el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena- ha dado clases en el Centro de Estudios Jurídicos de la Generalitat de Cataluña.

Respecto al fondo del asunto, el Gobierno catalán pretende hacer valer ahora un contrato de comodato (cesión de la tenencia, no de la propiedad) firmado el 17 de diciembre de 1992 entre la priora del convento catalán de Valldoreix y la Generalitat, por el que se dispuso la cesión de bienes del Monasterio de Sijena. La priora de ese convento se arrogó en titular de esas obras de arte aunque, según ha recordado el abogado Jorge Español, no tenía legitimidad al respecto puesto que los bienes eran propiedad de las monjas de Sijena.

Jorge Español también ha subrayado que ese contrato de comodato –de cesión- ya fue exhibido sin éxito por la Generalitat en el juicio que tuvo lugar en Huesca hace tres años y, por tanto, ha calificado de «inaudito» que el Gobierno catalán «pretenda resucitar con un nuevo pleito algo que ya perdió en Huesca y sobre una cuestión que ya está siendo tratada por otros juzgados».

Pendientes del Gobierno aragonés

El abogado del Ayuntamiento de Villanueva de Sijena confía en que el Gobierno aragonés se una a las acciones judiciales contra esta maniobra de la Generalitat. Jorge Español considera que lo que persigue el Ejecutivo catalán es «frustrar la devolución de las pinturas murales de Sijena».

Hace tres años, el juzgado de Huesca que sentenció al respecto reconoció que esas pinturas que están retenidas en Barcelona, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), son patrimonio cultural de Aragón y propiedad del Monasterio de Sijena, al que deberían volver. La parte aragonesa reclamó la ejecución provisional de esa sentencia, es decir, que fueran trasladadas forzosamente a su emplazamiento original, la Sala Capitular del Monasterio de Sijena. Sin embargo, el mismo juzgado consideró que ese traslado sería muy delicado técnicamente y que no compensaba hasta tanto hubiera una sentencia firme sobre este pleito, que aún está en fase de recursos y que ahora se complica procesalmente con la nueva demanda impulsada por la Generalitat.

Las pinturas románicas de Sijena acabaron en el MNAC porque hace décadas fueron arrancadas de los muros de ese histórico monasterio oscense. Las extrajeron de él en dos tandas, la priemra durante las primeras semanas de la Guerra Civil, cuando ese convento también fue víctima de saqueo e incendio por parte de columnas anarquistas llegadas desde Barcelona. Y el resto de esas pinturas murales fue arrancado años después, durante el franquismo, y acabaron también en Barcelona.