Una carretera atrapada por as aguas desbordadas del Ebro cerca de Boquiñeni (Zaragoza)
Una carretera atrapada por as aguas desbordadas del Ebro cerca de Boquiñeni (Zaragoza) - Fabián Simón
Sociedad

El Ebro, desbocado, ya supera los ocho metros de altura a su paso por Aragón

Los pueblos ribereños se apresuran a reforzar sus defensas para protegerse de la enorme masa de agua

ZaragozaActualizado:

Aún está por llegar la cresta de la crecida del Ebro y el río ya está desbocado. En su tramo aragonés, este jueves por la tarde superó los ocho metros de altura a su paso por las localidades de Novillas y Pradilla. Y el nivel sigue subiendo. No será hasta este viernes cuando la punta de la riada pase por estos municpios, situados aguas arriba de Zaragoza capital.

La preocupación es intensa en toda la ribera del Ebro, salvo en el tramo catalán, que está blindado gracias al gigantesco embalse de Mequinenza. En Aragón, sin embargo, no hay embalse que contenga la riada. El Ebro está concentrando los caudales desbocados que le llegan desde sus afluentes navarros y aragoneses.

Tras atravesar la ribera navarra por la noche, este viernes la punta de la crecida llega al tramo aragonés del Ebro con más de 2.500 metros cúbicos por segundo. Y, ya en Aragón, el caudal engordará con los que aportan desde este jueves los afluentes tanto de la margen derecha como izquierda del Ebro.

Caseta agrícola aislada en medio del agua
Caseta agrícola aislada en medio del agua - Fabián Simón

Los embalses de las cabeceras de los ríos que reciben aguas del Pirineo han servido para amortiguar las crecidas. El embalse navarro de Itoiz da fe de ello: ayer rondó el 98% de su capacidad, al máximo de sus posibilidades. El de Yesa estaba al 90% a primera hora de la tarde, y seguía llenándose. Son dos ejemplos de una situación que se ha extendido también por otros significativos embalses de la provincia de Huesca.

En Aragón, el Gobierno aragonés, la Diputación de Zaragoza y los ayuntamientos ribereños del Ebro se han reunido para poner a punto el dispositivo de Protección Civil y coordinar trabajos de emergencia para tratar de contener las aguas del Ebro en la medida de lo posible. La prioridad se centra en reforzar las defensas que protegen a los cascos urbanos.

La peor parte se la llevarán los campos de cultivo. El Ebro, desbocado, inundará durante días miles de hectáreas y arrasará cultivos. Para evitar males mayores, algunos ganaderos trasladaron ayer su ganado y evacuaron las granjas más expuestas en caso de inundaciones.