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Sede de la Diputación de Zaragoza - Fabián Simón
Gasto público

Las diputaciones provinciales aragonesas han ahorrado otros 33 millones de euros durante último año

Han aumentado su superávit presupuestario un 38% respecto a 2017, según ha certificado el Ministerio de Hacienda

ZaragozaActualizado:

Entre las tres diputaciones provinciales aragonesas han ahorrado durante el último año un total de 32,6 millones de euros. Es un 38% más que el superávit presupuestario que lograron en 2017, lo que les ha permitido seguir avanzando en su saneamiento financiero.

El excedente con el que cerraron 2018 lo consiguieron tras haber aumentado los ingresos en dos millones de euros respecto a 2017 y, al mismo tiempo, haber reducido sus gastos totales -incluida amortizaicón de deuda- en unos siete millones de euros.

Entre las tres diputaciones provinciales -Zaragoza, Huesca y Teruel- ingresaron el año pasado 289 millones de euros y gastaron 256,4 millones, según los datos oficiales del Ministerio de Hacienda recopilados por ABC.

Ese superávit se suma al que han ido acumulando en los años anteriores, fruto de los ajustes que tuvieron que aplicarse cuando estalló la crisis económica y se vieron forzadas a reconducir sus cuentas, en el marco de las medidas globales de contención que se pusieron en marcha en el sector público español. Las diputaciones y los ayuntamientos han sido las únicas administraciones que han logrado sanear realmente sus cuentas, ya que tanto las autonomías como la Administración central siguen sumando déficit y endeudamiento.

En el caso de las diputaciones aragonesas, entre las tres amortizaron el año pasado otros 17 millones de euros de endeudamiento, lo que ha vuelto a reducir considerablemente la deuda agregada de estas administraciones. De hecho, la Diputación de Zaragoza ya ha logrado liquidar toda la deuda financiera que arrastraba.

Entre estas tres diputacione sprovinciales gastaron el año pasado en sueldos 56,3 millones de euros. Otros 25,6 millones se les fueron en gasto ordinario de funcionamiento, 843.000 euros les costaron los intereses por los préstamos que tenían pendientes, 18,7 millones de euros los dedicaron a invertir en obras y equipamientos públicos, y repartieron más de 130 millones de euros en subvenciones, la inmensa mayoría para que los ayuntamientos pudieran financiar sus costes de funcionamiento y –sobre todo- para que realizaran obras públicas en sus respectivos municipios.