Silueta del castillo de Peracense, mimetizado con la rojiza mole de roca sobre la que se asienta
Silueta del castillo de Peracense, mimetizado con la rojiza mole de roca sobre la que se asienta - Fabián simón
Arte

Así son los cuatro mejores castillos de Aragón que España va a promocionar en el extranjero

Turespaña ha seleccionado el oscense de Loarre y los turolenses de Mora de Rubielos, Peracense y Valderrobres

R. P.
ZaragozaActualizado:

Los castillos turolenses de Peracense, Mora de Rubielos y Valderrobres, y el oscense de Loarre han sido seleccionados como los cuatro mejores de Aragón. Acaban de quedar incluidos en la selecta lista de las 43 fortificaciones más especiales de España que la entidad estatal Turespaña va a promocionar en el extranjero, en el marco de un producto turístico específico dedicado a los castillos.

Vista panorámica del castillo de Loarre (Huesca)
Vista panorámica del castillo de Loarre (Huesca) - Fabián Simón

La espectacularidad del castillo de Loarre le dio fama mundial cuando, en 2005, saltó a la gran pantalla de la mano del director de cine Ridley Scott. El británico eligió esta fortaleza medieval de la provincia de Huesca para servir de escenario destacado en el rodaje de la película «El Reino de los Cielos».

Interior de una de las estancias del castillo de Loarre
Interior de una de las estancias del castillo de Loarre - F. S.

Construido en el siglo XI, este castillo está considerado como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar y civil del románico español. Declarado Monumento Nacional en 1905, esta fortaleza cuenta con una muralla de 172 metros de perímetro, dotada de torreones, que abarca una superficie de 10.000 metros caudrados y que protege las construcciones del castillo. Se conservan en buen estado gran parte de los espacios originales de esta construcción, como la capilla, la cripta o la monumental iglesia integrada en este conjunto.

En cuanto a los castillos de Teruel que han sido seleccionados para este nuevo producto que difundirá Turespaña en el extranjero, se trata de tres muestras emblemáticas de la arquitectura militar de la Edad Media que se conservan en esta provincia. «Se trata de tres castillos muy potentes desde el punto de vista arquitectónico, histórico y turístico, muy especiales, que reúnen unas condiciones singulares y son muy visitados», explica a ABC el presidente de la Asociación para la Recuperación de los Castillos Turolenses (Arcatur), Rubén Sáez.

Plaza interior del castillo de Peracense
Plaza interior del castillo de Peracense - F. S.

El castillo de Peracense -explica- es vistiado por unas 22.000 personas a lo largo del año. Una de sus peculiaridades es su excepcional adaptación al terreno, mimetizado con el entorno en el que se enclava. Todo el casitllo es rojizo, del mismo color que la estructura rocosa sobre la que se levanta. Consta de tres recintos concéntricos: una muralla almenada con varias torres y saeteras; otra muralla intermedia adaptada a la roca en la que se asienta y en cuya zona estuvieron las estancias de la tropa; y un recinto central que sirve de fuerte vigía que controla el valle del Jiloca. Este castillo cuenta con una exposición permanente de armas de asedio medievales.

Vista aérea del castillo de Mora de Rubielos
Vista aérea del castillo de Mora de Rubielos - ABC

El de Mora de Rubielos sigue la tipología del castillo-palacio castillo. Su espectacularidad radica en la dimensión -más de 9.000 metros cuadrados construidos-, lo que lo convierte en el más grande de Aragón en superficie edificada. Es visitado cada año por más de 40.000 personas, según ha explicado Rubén Sáez. Está ligado a la reconquista cristiana de este enclave, que se produjo en 1171. En su construcción se emplearon elementos románicos y góticos. Cuenta con una planta poligonal irregular -con cuatro fachadas y cuatro torres-, un patio interior con arcos ojivales, y en el siglo XVIII se reconvirtió en convento al servicio de los Predicadores Franciscanos.

Castillo-palacio de Valderrobres
Castillo-palacio de Valderrobres - ABC

El de Valderrobres también sigue la tipología funcional del castillo-palacio. Está documentado desde finales del siglo XII. Fue controlado por los sucesivos arzobispos de Zaragoza, que ejercieron como señores de este enclave. Este monumental castillo muestra hoy en día el esplendor de su construcción original, con estancias restauradas que exhiben las singularidades de esta fortaleza de más de 800 años de historia. Caballerizas, sala capitular, el gran Salón de las Chimeneas -con tres chimeneas y cinco ventanales-, la cocina o las despensas son parte de los atractivos de este conjunto que es visitado, cada año, por casi 40.000 personas.