Caseta cubierta por las aguas desbordadas del Ebro en su tramo aragonés
Caseta cubierta por las aguas desbordadas del Ebro en su tramo aragonés - Fabián Simón
Sociedad

Las autoridades descartan evacuar pueblos por la crecida del Ebro

Tras evaluar la evolución de la riada, se ha considerado que no es necesario de momento

ZaragozaActualizado:

Las autoridades han descartado evacuar pueblos ribereños del Ebro en Aragón, al menos de momento. Ha sido una medida que se ha considerado en firme durante prácticamente todo el día, ante el enorme caudal que llegó a llevar el río a su paso por Navarra. Sin embargo, finalmente la situación ha mejorado levemente. Poco, pero lo suficiente como para entender que, de momento, no es preciso adoptar esa medida extrema de desalojo total de los pueblos ribereños más expuestos al Ebro.

En buena parte, pueblos zaragozanos como Pradilla, Boquiñeni o Alcalá de Ebro -tres de los más vulnerables ante una riada de esta dimensión- se han salvado de la evacuación gracias a que el Ebro se ha extendido inundando amplias extensiones de terreno en el tramo navarro. En concreto, en las zonas de Castejón y Tudela.

A costa de inundar espacios en ese tramo, el caudal del Ebro se ha alivado levemente, pero de forma muy relevante para la ribera aragonesa. La riada se ha frenado, la punta de la crecida ha tardado más en llegar a suelo aragonés y lo ha hecho con un poco menos de fuerza, la suficiente como para reducir el riesgo y permitir a esos pueblos ribereños respirar un poco más tranquilos.

Aún así, el efecto está siendo devastador en los campos de cultivo. Se calcula que son alrededor de 15.000 las hectáreas que ya están inundadas, y la punta de la crecida seguirá agravando esa situación durante días. De hecho, durante días, porque será el domingo cuando se prevé que la punta de la crecida llegue a Zaragoza, y luego seguirá dejando sus efectos en los municipios situados aguas abajo de la capital.

Una vecina de Novillas (Zaragoza) observa la barrera preventiva levantada ante su casa para protegerla de las aguas del Ebro
Una vecina de Novillas (Zaragoza) observa la barrera preventiva levantada ante su casa para protegerla de las aguas del Ebro - Fabián Simón

Ayer se vivieron horas de tensión en los pueblos ribereños de Zaragoza más cercanos a Navarra. Son los primeros que se enfrentan a la riada y en los que se intensificó el trabajo de los equipos habilitados para hacer frente a la situación con urgencia. Doscientos efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) están desplegados sobre el terreno. También un extenso dispositivo del parque de maquinaria de la Diputación de Zaragoza, personal del Gobierno aragonés y cientos de personas más entre Protección Civil, voluntarios y cuerpos de seguridad. Ese extenso dispositivo se afanó en hacer frente a la situación y, sobre todo, en acometer obras de urgencia para proteger los cascos urbanos.

Las evacuaciones han sido muy puntuales hasta el momento, en zonas muy concretas, como por ejemplo casas situadas en zonas de campo próximas a Zaragoza capital, en su zona rural, donde se sabe que hay un alto riesgo de inundaciones en caso de crecidas. También se produjeron cortes de carreteras en diversos puntos de la ribera aragonesa del Ebro.

Cuando pase el riesgo que sigue manteniendo en vilo a más de 20 municipios ribereños tocará echar cuentas de lo que se ha perdido en los campos, mientras en los pueblos afectados vuelven a alzarse voces de reproche contra las administraciones a las que compete conservar y limpiar el río. Les acusan de seguir sin afrontar el problema de fondo: limpiar en profundidad el cauce del río, porque año tras año, desde hace décadas, la restrictiva normativa medioambiental impide dragados y el cauce se achica. El resultado: el Ebro necesita menos agua para desbordarse.