Manuel Valls anuncia a la prensa su intención de aupar a Ada Colau
Manuel Valls anuncia a la prensa su intención de aupar a Ada Colau - AFP

Valls enreda aún más el laberinto de pactos en el que se encuentra inmerso Ciudadanos

Los liberales solo se abren a negociar en Barcelona un apoyo al PSC de Jaume Collboni

Barcelona - MadridActualizado:

Las frágiles costuras que conforman la relación entre Manuel Valls y Ciudadanos (Cs) comienzan a desgarrarse tras meses de desgaste. El ex primer ministro francés, auspiciado por los liberales en Barcelona, se ofreció ayer sin contar con nadie al PSC y a los comunes de Ada Colau para construir una alternativa a Ernest Maragall, alcaldable de ERC. Según detalló en una comparecencia ante la prensa, Valls se siente movido por el sentido de la «responsabilidad» para evitar que Barcelona se convierta en «la capital de una república imaginaria». «Yo no hablo de nombres. Es una solución para evitar un alcalde independentista», afirmó sin descartar que este inusual acuerdo con socialistas y comunes acabara revalidando a Colau en el Consistorio.

Valls, quien obtuvo seis de los 41 concejales del pleno de la capital catalana, agregó que hablaba en nombre de todos los miembros electos de su lista, entre quienes hay tres independientes y tres miembros de Cs. Y evitó referirse a la posibilidad de dar «libertad de voto» a sus concejales. «Yo, que hablo en nombre de los seis, en este momento tan importante hablo con una visión de responsabilidad. Nuestro compromiso con Barcelona es con unos principios y creemos que hay que evitar a un alcalde independentista», resumió.

Valls negó que su relación con el partido que propició su carrera al Ayuntamiento se estuviera viendo perjudicada por el perfil propio que ha marcado en materia de pactos y alianzas a lo largo de los últimos meses. «No quiero entrar en la pequeña política», añadió antes de resaltar que no se le había marcado «ninguna línea roja».

Los socialistas creen que Cs resolverá su situación pactando con ellos algún gobierno

Finalmente, avanzó que no pedirá nada a cambio de avalar esta fórmula alternativa a Maragall, quien ya está negociando con Colau y Junts per Catalunya su investidura, prevista para mitad de junio.

Rechazo de Cs

El distanciamiento con Valls viene de largo. Cs pretendió ficharle como independiente para encabezar su lista, pero la negativa de Valls a ser asociado con una marca concreta y su voluntad de buscar un voto más transversal hizo ceder a Cs, que se incorporó a la lista de Valls y no al revés. Ahora la tensión es evidente. El lunes, el ex primer ministro francés amenazó con «romper» relaciones con Cs si pactaba con Vox en algún lugar de España. La portavoz nacional de Cs, Inés Arrimadas, hizo oídos sordos a sus advertencias y apuntó que será el comité de pactos quien tome las decisiones. La distancia entre Valls y los liberales se expresó de forma manifiesta en la campaña, en la que no compartió escenario ni en un solo mitin con Albert Rivera, el líder del partido.

Desde la formación no se tardó en reaccionar a esta decisión unilateral de Valls y se emitió un comunicado para dejar claro que Cs no negociará con ningún candidato «independentista ni populista». Si la línea roja de Valls es la «ultraderecha», la de Cs es el populismo y el separatismo. Ya dijo anteayer José Manuel Villegas que no se sentará a negociar con Vox aunque sí acepte sus votos, y ayer Cs avanzó que en Barcelona solo se planteará investir a Jaume Collboni, del PSC, pero con «condiciones» para que la ciudad condal siga siendo «abierta y constitucionalista». Esta situación puede provocar que el grupo de Barcelona pel Canvi-Cs se rompa y los tres independientes voten una investidura distinta a la de los tres miembros de Cs. El enjambre de pactos se complica y los liberales se ven ahora obligados a buscar el entendimiento con el PSC, que es precisamente la facción del socialismo que más rechazo genera en Cs por su histórica cercanía al nacionalismo. Entre las condiciones que Villegas puso encima de la mesa para negociar con «disidentes del sanchismo» figura el compromiso con la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña; condición «a priori» inasumible para el PSC.

Fuentes de Cs aseguran que de entrada los requisitos son los enumerados anteayer por Villegas, aunque admiten que, al no haberse iniciado una negociación, no se plantean las condiciones concretas que pudiesen surgir de ella. Es evidente que el ecosistema político catalán es distinto al nacional, pero no deja de ser novedoso que Cs acceda a apoyar al PSC cuando está marcando distancias con territorios socialistas mucho más cercanos a sus planteamientos.

Argumentos para el PSOE

En el PSOE confían en que Cs termine por flexibilizar sus posturas y en Ferraz se muestran convencidos de que finalmente habrá acuerdos. «En cada sitio será diferente», aseguran fuentes del partido. En el PSOE mantienen esperanzas en que pueda haber acuerdo en Aragón y tienen también buenas expectativas en Castilla y León. En esta federación concreta anticipan los socialistas que habrá un choque entre el candidato regional, Francisco Igea, y la dirección nacional de su partido.

Los socialistas necesitan a Cs para ganar poder territorial. Es su única opción. Pero por el momento sus candidatos en todo el territorio están rechazando las exigencias planteadas por Villegas esta semana, obligando a Cs a decidir entre los socialistas y acuerdos con Vox. En el PSOE ven un resquicio para el acuerdo con Cs si los de Santiago Abascal mantienen sus exigencias de abrir unas negociaciones con Ciudadanos que los de Rivera rechazan mantener en pie de igualdad.