Apostolos Mangouras, capitán del Prestige - REUTERS

El Supremo abre la puerta a que la aseguradora del Prestige pague los daños del vertido 13 años después

Condena al capitán del petrolero a dos años de cárcel por un delito medioambiental

MadridActualizado:

El Tribunal Supremo ha condenado al capitán del Prestige a dos años de cárcel al considerar que, además de un delito de desobediencia (por el que la Audiencia de La Coruña le impuso una pena de nueve meses), cometió un delito medioambiental. La sentencia, ya firme, llega después de 13 años y su importancia radica, más que en la condena al capitán, que no ingresará en prisión, en que abre la puerta a que los daños que ocasionó la marea negra los pague la aseguradora del petrolero. La Fiscalía había reclamado más de 4.000 millones de euros de indemnizaciones por los daños causados por el vertido que tiñó de chapapote más de 3.000 kilómetros de costa.

Como informó ABC, durante la vista del recurso de casación, el representante del Ministerio Público, Luis Navajas, pidió a la Sala Segunda que anulara la sentencia que absolvió al capitán del Prestige de delitos contra el medio ambiente y ordenara a la Audiencia de La Coruña que dictara una nueva valorando pruebas esenciales que obvió en su resolución. A su juicio, no se trataba solo de reparar los enormes daños económicos que causó el hundimiento del petrolero griego, en noviembre de 2012, sino que estaba en juego «el prestigio del Estado español como Estado que defiende sus costas, algo que ha quedado entredicho».

Para el fiscal había cinco documentos esenciales que la Audiencia obvió en su sentencia y que ponen de manifiesto no solo el estado en el que se encontraba el barco en San Petersburgo justo antes de emprender la travesía, sino que el capitán del barco, Apostolos Mangouras, era consciente de la situación en la que se encontraba la nave, que no estaba en condiciones de navegar. «Si el tribunal hubiera valorado estas pruebas, el fallo habría sido otro», señaló Navajas.

Mangouras fue el único condenado de los tres acusados por la catástrofe medioambiental del Prestige, por un delito de desobediencia grave a la autoridad. El jefe de máquinas, Nikolaos Argyropoulos; y el ex director general de la Marina Mercante, José Luis López Sors, fueron absueltos y el Supremo ha confirmado su absolución.