Pedro Sánchez posa tras alcanzar la mayoría absoluta en la votación de la moción de censra a Rajoy - Reuters

Sánchez se convierte en presidente del Gobierno sin saber aún como va a gobernar

«Es una operación que tiene muchos riesgos», reconocen en su entorno

Rajoy se despide como presidente considerando un honor haber servido a España

MADRIDActualizado:

La cuarta moción de censura de la democracia concluyó ayer demostrando una vez más que los gobiernos caen por la quiebra de las alianzas que los sustentan. Una rotura que en el caso de Mariano Rajoy se produjo donde hace tan solo nueve días no hubiera esperado: el PNV. En ese mismo plazo, el Congreso ha pasado de apoyar unos Presupuestos que parecían permitirle agotar la legislatura, a investir al líder del PSOE, Pedro Sánchez, séptimo presidente de la democracia. Un total de 180 votos a favor fueron los que le auparon: Podemos, ERC, PDECat, PNV y Bildu. Cuatro más de los que necesitaba. Una amalgama de aliados donde se mezclan el populismo y el independentismo. Solo votaron en contra Ciudadanos, el PP, UPN y Foro (169). Se abstuvo Coalición Canaria (1).

Sánchez llega a La Moncloa sentando precedentes. Sin ser diputado. Sin haber ganado las elecciones. Pactando con partidos con los que difiere en algo tan básico como el modelo de Estado. Y sin tener las Cámaras parlamentarias a favor. Nadie en el PSOE era capaz de explicar ayer su estrategia para gobernar con estas piezas. Y es que una vez expulsado Rajoy, la moción de censura no cambia la aritmética del Congreso. La actual presidenta, Ana Pastor (PP), lo seguirá siendo, y PP y Ciudadanos mantendrán el control de la Mesa de la Cámara Baja. Un órgano que tiene la capacidad de bloquear cualquier ley prorrogando de manera indefinida el trámite de enmiendas. El nuevo Ejecutivo no podrá, así, completar la tramitación de ninguna nueva ley sin el permiso de dos de estos tres partidos: Podemos, PP y Ciudadanos. También les necesitará para aplicar los vetos presupuestarios que pueda aplicar La Moncloa contra las iniciativas de la oposición. Una facultad que ya de por sí debería ejercer de manera muy limitada, dados los ataques continuos lanzados contra el PP por hacer uso de ella.

Y todo esto lidiando con la mayoría absoluta de los populares en el Senado. Una posición de fuerza con la que pueden retrasar dos meses cualquier ley aprobada por el Congreso. Teniendo en cuenta que a esta legislatura le quedan como mucho dos años, este plazo no es desdeñable. Incluso la ejecución prometida de los Presupuestos del PP dependerá de que este partido lo permita, después de que los aliados de Sánchez vetaran ayer las cuentas en la Senado. El único proyecto legislativo que parece factible es el de pactar con sus aliados la derogación de las leyes de Rajoy. "Es una operación con muchos riesgos", reconocían ayer en el entorno del nuevo presidente, sintiendo el peso de gobernar con esos aliados y en estas condiciones.

Un horizonte complicado

El propio Sánchez no negó ayer que el horizonte que se le presenta es más que complicado. «Es evidente que va a haber dificultades. Por supuesto», terminó por reconocerle al portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando. «Espero que estemos todos a la altura de las responsabilidades que tenemos por el bien de nuestro país», rogó a sus socios. Pero ni aun así quiso desvelar sus planes. Menos aún la naturaleza de sus acuerdos. «Pactos oscuros que no se atreve a desvelar y que le convierten en un presidente en duda con muchas incógnitas y un procedimiento tramposo», le recriminó Hernando. «Hoy gana usted y pierde España», remachó el portavoz popular. «Hoy gana la democracia», le replicó el aún candidato.

Sobre la crisis territorial afirmó su deseo de que «Cataluña esté en España y España esté en Cataluña» y tendió la mano al PP para alcanzar consensos constitucionales «Le pido que sea tan leal al Gobierno socialista como lo ha sido el PSOE con el gobierno popular», reclamó provocando las protestas en la bancada popular.

Aseguró que gobernará cumpliendo los compromisos europeos, garantizando la estabilidad macroeconómica, la ejecución de los Presupuestos e intentando que haya nuevas cuentas en 2019. Hernando lo puso en duda.«Usted es una amenaza para el futuro de los españoles», le dijo. Sánchez le advirtió. «Sepan que con cualquier tipo de declaración que hagan lo que pueden estar haciendo es dañar los intereses generales y económicos del país».