Pedro Sánchez junto a Miquel Iceta durante un acto en 2015
Pedro Sánchez junto a Miquel Iceta durante un acto en 2015 - Inés Baucells

PSOE-PSC: Rehenes de sí mismos

Solo a rebufo de Sánchez el PSC aspira a cortar sus malos resultados. Ambos se necesitan a la vez que se condicionan

Madrid - BarcelonaActualizado:

En el entorno de Pedro Sánchez siempre gusta destacar que fue con él en Ferraz cuando el PSC retiró de su programa electoral el derecho a decidir. La otra cara de la moneda es que hasta hace bien poco los socialistas en Cataluña han defendido la celebración de un referéndum en Cataluña. Sin ir más lejos, en febrero de 2013 los diputados del PSC, salvo Carme Chacón, votaron a favor del derecho a decidir en el Congreso de los Diputados rompiendo la disciplina de voto con el PSOE. La actual ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, fue una de esas diputadas.

El hecho de que formalmente PSC y PSOE sean partidos distintos permite esas diferencias. La realidad es que el hermanamiento entre ambos es muy estrecho y ambos viven dependientes el uno del otro. El PSC no defiende formalmente ahora un referéndum, pero a cambio es su diagnóstico de la situación y sus soluciones las que guían la propuesta territorial de Pedro Sánchez, que se recoge en la Declaración de Barcelona y que se resume en «un proceso de fortalecimiento del autogobierno de Cataluña, de mejora de su financiación, de mejor reconocimiento de su personalidad nacional».

Sánchez ha hecho suyo este relato porque ese documento está suscrito por PSOE y PSC. Pero a la vez es evidente cómo el PSC necesita a Ferraz. Hasta que Sánchez no ha sido presidente Iceta había fracasado en sus intentos de ocupar un espacio central en la política catalana. Ahora, los estrategas del socialismo catalán se ven cerca de poder ser el partido más votado en las elecciones generales.

Un deterioro progresivo

La cuestión territorial y la ambivalencia en el proceso soberanista, de hecho, explican según sectores del PSC el progresivo deterioro electoral de la marca socialista en Cataluña desde que en 2003 se hacen con la Generalitat de la mano de ERC y se pone en marcha el proceso de reforma del Estatut. Posteriormente, ya fuera del Govern, en el arranque del «procés» y cuando el PSC aún apoyaba el llamado «derecho a decidir», su entonces primer secretario Pere Navarro llegó a anunciar que en adelante, el partido se abstendría de manera sistemática ante cualquier votación en el Parlamento relativa a la cuestión territorial.

Sin necesidad ni si quiera de que el resto de partidos lo pusiese en valor, el partido bajaba los brazos y pareció que hasta presumía de su irrelevancia política. La crítica histórica que siempre se hizo al socialismo catalán sobre su complejo de inferioridad ante el nacionalismo se explicitaba casi de una manera humillante. En el Parlamento catalán, el partido ha pasado de los 50 diputados que llegó a sacar en 1999 a los 17 actuales tras los comicios de 2017.

De hecho, y tal y como reflejan las encuestas, el PSC, y en su conjunto el PSOE, son los partidos que más sufren cuando el debate se polariza en torno a la cuestión territorial, particularmente el caso caso catalán. Como reflejan sondeos recientes, entre los motivos principales que arguyen los votantes del PSOE para votarles están la cercanía ideológica, las políticas sociales y el evitar que gobierne la derecha. Por contra, entre los votantes de PP y Cs su postura de firmeza ante el conflicto catalán se cita como la segunda cuestión más importante solo por detrás de la cercanía ideológica.

Las generales de abril volverán a poner a prueba la coherencia de la alianza PSOE-PSC en la cuestión catalana. Así, mientras el PSOE orilla la cuestión territorial, el PSC sí la aborda de manera amplia en su manifiesto electoral para el 28-A, presentándose de nuevo como una solución intermedia entre «el callejón sin salida del independentismo y el retroceso centralista que proponen tanto el PP como Cs cuando asumen los planteamientos de la extrema derecha de VOX». Sin entrar en más cuestiones concretas que una defensa de la «Constitución y su reforma» –el soniquete federalista apenas se menciona–, el PSC llama a construir la España «de los puentes frente a la de las trincheras». Pura poesía.