Curri Valenzuela

El PP cerró las listas entre la resignación de Tejerina y los gritos de Villalobos

Cospedal sale reforzada tras la confección de las candidaturas populares

Curri Valenzuela
MadridActualizado:

La secretaria general se ocupó de renovar las listas del PP para el 20-D; el presidente, de premiar a todos sus ministros que aspiraban a un escaño. María Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy han tenido así repartidos sus papeles, muy conscientes de que el resultado de estas elecciones va a jugarse en los pequeños porcentajes de votos conseguidos provincia a provincia por cada uno de los cuatro partidos que aspiran a hacerse con La Moncloa: en cada circunscripción tenían que designar al mejor candidato posible.

«Hace cuatro años nuestra victoria estaba cantada. Ahora las cosas han cambiado mucho; teníamos que hilar muy fino para que los votantes perciban nuestra renovación», afirma un dirigente del partido. Rajoy, el primer convencido de hacer cambios, solo se ha implicado personalmente para garantizar escaños a sus ministros: el que no va de número uno, como el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, lo hará en la lista por Madrid, donde quizá haya más líos como los del viernes.

Hasta bien entrada la noche estuvo reunido el viernes el Comité Electoral que preside a Alicia Sánchez-Camacho hasta que consiguió hacer públicos los nombres de los cabezas de cartel por cada circunscripción. Cospedal y el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez Maíllo, tenían muy claras esas listas que habían pactado con los barones regionales, pero en el momento decisivo sus choques con Madrid acabaron creando chispas.

El enfado de Villalobos

Uno de los líos se produjo en Cáceres, donde José Antonio Monago quería sustituir a Carlos Floriano. Otro, en Valencia, cuya organización se negaba a que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, fuera de cabeza de cartel; un tercero, en Valladolid, que se rebeló ante la posibilidad de que la titular de Agricultura, Isabel García Tejerina, fuera de número uno. Tras muchas discusiones, irá Floriano por Cáceres, a Margallo se le ha enviado a Alicante y García Tejerina estará en la lista por Madrid, ya que su provincia natal presentará al secretario general de Empleo, Tomás Burgos.

Gritos, lo que se dice gritos solo se oyeron el viernes los de la hasta ahora número uno por Málaga, Celia Villalobos, indignada por descender un puesto de la lista en beneficio del alcalde de Estepona, José María García Urbano. Primero gritaba para ser repuesta en su lugar. Después, cuando se resignó, para evitar que se interpretara su relevo como una defenestración. Aún ayer seguía protestando, tras recibir un aviso del PP regional: solo le queda elegir entre el número 2 o la jubilación.

A Javier Arenas, que seguirá de senador autonómico, pero sin escaño en el Congreso, se le pone en la sede del PP: no puso ni una pega. También Teófila Martínez estaba dispuesta a encabezar la lista del Senado por Cádiz. La organización provincial pidió mantenerla en el Congreso: sigue siendo popular entre los gaditanos y más desde que «El Quichi» le arrebató la alcaldía.

Los votos de Andalucía son cruciales para que Rajoy vuelva a formar gobierno y por eso Juan Moreno ha propuesto una lista de nombres populares entre los suyos, varios de ellos ex alcaldes que ganaron las últimas municipales pero no han conseguido gobernar, como el sevillano Juan Ignacio Zoido o el cordobés José Antonio Nieto. Este, junto al actual portavoz en el parlamento andaluz, Carlos Rojas (número 1 por Granada) sonaron como posibles presidentes regionales cuando Rajoy designó al actual titular.

Vuelco a las listas

Para renovación, la de Castilla-La Mancha. La secretaria general ha querido dar ejemplo de su afán por dar un vuelco a las listas: cuatro de sus cinco números uno son nuevos; cuatro de los cinco, mujeres, entre ellas Carmen Navarro, la tesorera del PP que Cospedal nombró en su día para el cargo en el que Bárcenas dejó tan mal recuerdo.

Cospedal, que seguirá siendo secretaria general de los populares de Castilla-La Mancha, es el rostro mas visible de todos estos cambios. Si Rajoy gobierna, nadie duda de que será ministra. A partir de enero, el morbo de su supuesto duelo con Soraya Sáenz de Santamaría se hará más visible con su cercanía perpetua en el Congreso. Los vaticinios recientes de su muerte política se han estrellado contra la realidad: es la persona en la que Rajoy ha confiado para llevar a cabo la renovación del PP.

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