La otra mirada desde la sala

Memorial de agravios

Las declaraciones de los agentes demuestran la mala planificación del Gobierno, que no estuvo a la altura del desafío

Pedro García Cuartango
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Cuando Luis XVI convocó la reunión de los Estados Generales en Versalles en mayo de 1789, sus súbditos formularon sus peticiones en los llamados «cahiers de doléances» que respondían a una tradición paternalista de la monarquía absoluta.

El Conde de Tolosa fue el encargado de leer un resumen de esos memoriales de agravios que eran redactados en las parroquias, los gremios y las bailías. En dicha ocasión, aquellos cuadernos expresaban las quejas por los excesivos impuestos, las malas cosechas y los privilegios de los aristócratas.

Las declaraciones en el Supremo de agentes y mandos de la Guardia Civil y la Policía Nacional a lo largo de la última semana se han convertido en un verdadero memorial de agravios sobre

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