Maragall solo negociará con Colau y Artadi un consistorio independentista

El veto de la alcaldesa a Valls dificulta un acuerdo alternativo a la alcaldía de ERC

BarcelonaActualizado:

Los partidos independentistas y de izquierdas en Barcelona inician hoy las reuniones para tratar de llegar a un acuerdo de investidura, un pacto que ante los vetos cruzados que se imponen unos a otros puede acabar conduciendo a la elección automática de Ernest Maragall como alcalde. Ganador de los comicios, aunque con menos de 5.000 votos de distancia con respecto a Ada Colau, el republicano toma la iniciativa, y para hoy ha anunciado renuniones con la alcaldesa saliente y Elsa Artadi, segunda de JpC.

La pretensión de Maragall es alcanzar primero un pacto de investidura, y luego si es posible uno de gobierno, con los comunes y JpC para hacer desde el Ayuntamiento políticas progresistas y en «defensa de las libertades», es decir, hacer de la ciudad punta de lanza del «procesismo». La idea de Maragall es imposible porque Colau ya ha anunciado que no piensa llegar a acuerdos con partidos de derecha –como ayer insistió en un video en las redes sociales–, lo que se suma a su rechazo a hacer del independentismo el eje central de las políticas municipales.

Para Colau, su prioridad es armar un pacto de izquierdas entre BComú, ERC y el PSC, algo también imposible por el veto que se imponen entre sí republicanos y socialistas por su posición en el «procés». «Sería incomprensible y fallaríamos a los ciudadadanos si no pactásemos», señaló Colau, que recordó que estos tres partidos, de hecho, ya gobiernan juntos en el Área Metropolitana de Barcelona.

Los comunes, divididos

Ante esta situación, y si en las conversaciones que hoy comienzan no cuaja una fórmula ahora no definida, lo más probable es que Maragall salga del pleno del día 15 como alcalde por ser el candidato más votado. Únicamente la entrada en la ecuación de Manuel Valls apoyando en la investidura –en un formato a la andaluza– un pacto previo entre comunes y socialistas impedirían que Barcelona tuviese alcalde independentista.

Esta fórmula, que en el «establishment» barcelonés casi se ve como un mal menor, está en fase de maduración muy prematura, aunque no tanto por las reticencias de Valls o Cs –en este partido la ruptura con el exprimer ministro francés se da casi por desctontada, según fuentes consultadas–. El mayor quebranto se da en los comunes. Colau no quiere negociar con Valls –aunque quizás sí lo podría hacer el PSC– y destacados miembros de la formación como Gala Pin se plantan:«Estamos locos o qué». Por contra, un exdiputado como Raimundo Viejo aboga con claridad por intentar el pacto con el exprimer ministro para conservar la alcaldía.