Manifestación de protesta «rodea el Congreso» en diciembre de 2013
Manifestación de protesta «rodea el Congreso» en diciembre de 2013 - Efe

La ley de Seguridad se queda como está

El adelanto de las elecciones hace decaer su reforma en el Congreso, que avanzaba «por buen camino»

MadridActualizado:

La ley de Seguridad Ciudadana permanecerá vigente tal y como el PP la aprobó en 2015 a pesar del paso de Pedro Sánchez por La Moncloa. La ponencia que desde finales de 2018 negociaba su reforma en el Congreso decayó ayer definitivamente en vista de que la disolución de las Cortes el 5 de marzo previa a las elecciones del 28-A impedirá su tramitación parlamentaria. Según el ponente del PP, José Alberto Martín-Toledano, de haberse convocado los comicios en octubre, el camino de la reforma en las dos Cámaras se habría completado.

Con esta interrupción de los trabajos se pierden los acuerdos alcanzados –todos votados de forma preliminar, no definitiva–, entre ellos los que preveían autorizar por motivos de urgencia manifestaciones exprés comunicadas con solo cuatro horas de antelación. De hecho, la ponencia tenía previsto ayer abordar algunos de los aspectos más delicados todavía pendientes, como el régimen sancionador que pesa sobre las protestas en torno al Congreso, sobre el que no se llegó a ningún tipo de consenso y que ya no será objeto de debate en el marco de esta iniciativa.

Con todo, los miembros de la comisión, reunidos ayer para su despedida, pidieron a la letrada correspondiente un acta no oficial donde se reflejen los avances logrados durante la revisión del texto, aunque a sabiendas de que si las voluntades políticas de retocar esta ley persisten, en la próxima legislatura habrá que partir de cero con un nuevo proyecto o proposición de ley -el actual era del PNV- y nueva ponencia con nuevos miembros, que difícilmente aceptarán asumir lo ya hecho.

Desde el PP, Martín-Toledano subrayó que «los trabajos iban por buen camino» y que en las sesiones celebradas hasta ahora no se había procedido al tan anunciado desguace o «derogación» de la ley defendido por Unidos Podemos o el PSOE, entre otras cosas debido a que los socialistas, una vez en el gobierno, «renunciaron y matizaron a la baja» muchas de las reivindicaciones que habían hecho antes de llegar a él. La demostración, a juicio de los populares, de la que la ley de Seguridad nunca fue «una ley mordaza».