Juicio del «procés»
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Juicio del «procés»La complicidad de los Mossos, al descubierto: llegaron a presenciar sorteos de urnas

Quince policías destapan su complicidad con la multitud, que empleó a ancianos como «escudo»

MadridActualizado:

Y los agraciados del sorteo son... Entonces, dos ciudadanos reciben el premio: la urna del referéndum ilegal. Cae la noche en el instituto Calderón de la Barca de Barcelona, a última hora del 1 de octubre de 2017. Acaba de terminar la votación secesionista y los organizadores sortean las urnas con el recuento ya hecho. Dos particulares se las llevan a su casa.

Esa escena es observada por al menos dos agentes de los Mossos d’Esquadra, la Policía autonómica acusada de facilitar el 1-O, según declaró ayer un policía nacional en el Tribunal Supremo. Una imagen, otra más, que dibuja la pasividad de miembros del cuerpo autonómico en las jornadas clave del «procés».

Quince policías nacionales que declararon ayer como testigos en el juicio contra los líderes secesionistas profundizaron en este retrato de los Mossos, un dibujo que deja en evidencia la connivencia de los agentes autonómicos con el referéndum ilegal.

Un inspector de Policía denunció la complicidad de los agentes autonómicos con los militantes secesionistas en el instituto Pablo Ruiz Picasso, en Barcelona, donde los Mossos esperaron hasta que culminó el recuento para llevarse las urnas que debían haber requisado a primera hora de la mañana, según la orden de una juez del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. «Sobre las 21.40 salen ocho personas con urnas, se las dan a los mossos y los agentes rellenan un papel. Todo con cordialidad y saludos. Seguimos al coche, que acaba en la comisaría de Aiguablava. Allí una agente de los mossos saca del maletero las urnas con ayuda de compañeros y las mete en las dependencias», narró ayer el jefe policial que intervino en varios centros de votación el 1-O.

La escena se repitió en el instituto Valldemossa, también Barcelona. Dos mossos metieron una caja en el coche, que se dirigió a continuación al parque de bomberos. De allí salieron otros dos mossos con más urnas, que introdujeron en el vehículo. Después, siguió su marcha y, tras encontrarse con una furgoneta y un coche patrulla, todos se dirigieron a la comisaría de Aiguablava.

En el instituto Carrasco i Formiguera, un mosso uniformado abandonó el centro de votación «con una urna en una mano y su pareja en la otra»; en el instituto Gineuta, el recuento se practicó en presencia de los agentes; y en Provençals, al cierre del colegio, la gente se acercó a los mossos para besarles y abrazarles por no haber actuado.

«Estaban alejados, se podría decir que formaban parte del paisaje», expresó otro testigo ayer. «En el colegio Joan Fuster había una pareja en situación de observación. No nos ayudaron en ningún caso», completó el jefe de las intervenciones en el distrito de San Andrés de Barcelona, donde controlaron 20 colegios. En un centro más pequeño este testigo observó a cuatro mossos «con actitud pasiva e indolente».

Varios policías destacaron que les llamó la atención que en las concentraciones de algunos colegios se empleara a personas con discapacidad, incluso en silla de ruedas, y a ancianos en la primera línea de resistencia frente a la policía. «Hubo empujones y agarrones», manifestó otro agente que actuó en la jornada del referéndum ilegal. «Perros de Rajoy», les insultaron.

Campaña en prisión

Precisamente ayer el tribunal rechazaba excarcelar a los seis acusados presos que se presentan a las próximas elecciones generales o locales: Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull, Oriol Junqueras, Raül Romeva y Joaquim Forn. Alegan los jueces que su posible fuga trastocaría el desarrollo del juicio, y que la prisión preventiva es proporcional y no lesiona sus derechos de participación política.