La ministra de Justicia, Dolores Delgado, este miércoles en la sesión de control del Congreso

Delgado se declara víctima de un «chantaje» y se atrinchera: «Le repito y le adelanto, no voy a dimitir»

«Es un zombie, váyase», ha espetado Rafael Hernando a la ministra, que insiste en ser víctima de un «chantaje»

La ministra de Justicia comparecerá el 10 de octubre ante la Comisión de Justicia para explicar las grabaciones

MadridActualizado:

La ministra de Justicia se atrinchera en el cargo, sin importarle cuántos audios más le comprometan. «Le repito y le adelanto: No voy a dimitir», ha asegurado Dolores Delgado interpelada en el Congreso por el PP por sus «mentiras» a la hora de afrontar el contencioso del juez Llarena, pero sobre todo por el caso Villarejo, que le mantiene acorralada. Delgado, algo más calmada que ayer en el Senado, ha insistido en que ella y su Gobierno son víctimas de un «chantaje» y replicó que no renunciará «por muchas razones», pero sobre todo porque su labor es dejar atrás la «corrupción» del PP.

«No me he achantado con narcotraficantes, con terroristas, con corruptos como fiscal. Ni este Gobierno socialista ni esta ministra va a aceptar el chantaje de nadie», ha aseverado entre aplausos de los diputados socialistas.

«Por muchas razones, pero fundamentalmente porque después de seis años de parálisis política este Gobierno está trabajando por la ciudadanía. Este Gobierno tiene la decencia de trabajar por los ciudadanos y no está paralizado por una corrupción sistémica y paralizante», ha afirmado la titular de Justicia, quien ha relatado una serie de actuaciones que su departamento está llevando a cabo en pro de la mejora del sistema judicial.

«Estamos trabajando por España por la ciudadanía y no para salvar causas que ustedes tienen inconfesables», ha contraatacado. La diputada del PP María Jesús Bonilla, inició su interpelación exigiendo su renuncia. «Por dignidad tiene que dimitir», dijo señalando que Pedro Sánchez está «utilizando» a la ministra de Justicia, a la que sujeta pese a todo para no precipitar la caída de todo el Gobierno.

«Se lo digo con respeto, a usted la están utilizando para intentar sostener a un gobierno que nació mal. Le están haciendo un daño enorme utilizando para sujetar al Gobierno», resumió la diputada popular, que evitó entrar en el contenido de las grabaciones con Villarejo, porque pertenecen al ámbito «privado», pero sí censuró sus «mentiras».

Pese a esta defensa de su gestión, la Comisión de Justicia del Congreso ha acordado fijar para el próximo 10 de octubre la comparecencia de la ministra de Justicia para que rinda cuentas por las grabaciones.

Careo con Hernando

Todas las miradas estaban puestas en Dolores Delgado desde que la sesión de control al Gobierno arrancara a las nueve de esta mañana en el Congreso de los Diputados. Sentada en el banco azul, con traje rojo de chaqueta y pantalón, sin ningún compañero de gobierno alrededor y con gesto serio, la ministra de Justicia sabía de su protagonismo absoluto tras las comprometidas grabaciones en las que insulta a su hoy compañero de Gobierno, el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska. Esperó el chaparrón con gesto estoico y no tardó en llegar por boca del diputado popular Rafael Hernando.

«Es un zombie y ni el CIS le va a cambiar la cara», avisó el político popular a Delgado en alusión a las grabaciones y sus continuas rectificaciones. «Es culpable, es una rémora, le pido que no siga llenando de oprobio a la democracia y váyase», abundó, dentro de una alocución en la que volvió a demostrar que es un auténtico animal parlamentario. Uno de los más fieros y ácidos no solo de la bancada popular, sino de todo el hemiciclo.

«Mentir no es de justicia, por eso su presencia hoy no solo es una vergüenza sino mancilla esta Cámara», le reprochó, antes de recordarle que como ministra de Justicia «es la notaria mayor del Reino» y «se le tiene que exigir mayores dosis de respeto». Siguiendo esta línea, Hernando le acusó de haberse convertido «en paradigma de mentira» recordándole que «se ha autorrectificado en cinco ocasiones» y que «hoy vuelve a mentir diciendo que no da instrucciones a la Fiscalía». A juicio de Hernando, Delgado no necesita dar instrucciones a la nueva Fiscal General porque eligió para este cargo a un «fiscal dócil para hacerle el trabajo sucio» que «ya sabe lo que tiene que hacer», espetó.

ERC pide su cese: «Compinche de Villarejo»

Delgado salió a la defensiva intentando demostrar fuerza sin éxito. El resto de las preguntas de la sesión de control habían sido registradas por Podemos y ERC, aliados del Gobierno, y ninguno de los dos abordaría el tema de las grabaciones. Gabriel Rufián, fuera del pleno, exigió su dimisión acusándole de ser «compinche de Villarejo».

Con gesto agrio, ignoró cualquier alusión a las grabaciones y atacó a Hernando acusando al Ejecutivo del PP de dar órdenes a las Fiscalía. «Cuando pregunta a este Gobierno si va a ordenar a la Fiscalía se olvida de los más elementales principios del estado de derecho. El Gobierno jamás ordena a la Fiscalía porque respeta su autonomía», subrayó. «Eso lo hacía su Gobierno», recriminó a Hernando.

«Se ha acabado el tiempo negro en el que se daban instrucciones y recomendaciones a los fiscales», continuó. Denunció presiones sobre el exfiscal Eduardo Torres Dulce para que no pidiera cárcel para el extesorero popular Luis Bárcenas o instrucciones para no perseguir al expresidente de Murcia. «Están acostumbrados a manejar políticamente a la Justicia y eso se ha acabado», abundó.