Los Mossos d'Esquadra durante un registro en Cornellà de Llobregat
Los Mossos d'Esquadra durante un registro en Cornellà de Llobregat - EFE

Hallan degollada en Mataró a una niña de 14 años y se busca a su hermano de 17

La madre, de viaje en Rusia, alertó a un amigo de que no conseguía hablar con ellos

Mataró (Barcelona)Actualizado:

Tenía 14 años (hay quien dice que 13), apenas hablaba castellano y hacía casi un año que había llegado con su madre y su hermano, de 17 (otros aseguran que tiene 16), a un piso de la cuarta planta del número 83 de la calle Burriach, en el barrio de Cerdanyola de Mataró. La madre, que no tenía pareja y se había separado hacía poco, estaba estos días de viaje y el domingo por la noche, tras alertar a dos amigos de que llevaba algunos días sin poder hablar con sus hijos, uno de ellos encontró el cadáver de la niña en su habitación. Tenía un profundo corte en el cuello, y los primeros indicios apuntaban a que llevaba muerta bastantes horas.

Los Mossos d’Esquadra mantenían anoche total mutismo sobre la investigación, de la que sólo trascendió que se buscaba al hermano de 17 años. Aun así, las fuentes policiales dejaron claro que por ahora, al menos hasta el cierre de esta edición, no se le consideraba sospechoso, entre otras razones porque ni siquiera estaba claro que se tratase de un crimen.

Poco conocidos

La familia apenas tenía relación con el vecindario, por lo que pocas cosas se saben de ella. Habían llegado hacía casi un año y los chicos estaban matriculados, según algunos vecinos, en el instituto Puig i Cadafalch de Mataró. Más allá de eso, y de que algún tendero del barrio los conocía muy superficialmente porque hacían allí la compra, poco más ha trascendido.

Lo que sí llamaba a todos la atención en el vecindario, que como es lógico está conmocionado por lo sucedido, es el hecho de que la madre dejara solos en la casa varios días a los dos hermanos, cuando ninguno de ellos tiene ni siquiera la mayoría de edad. «Es demasiada responsabilidad para unos chiquillos», afirmaron algunos. Sin embargo, según parece no era la primera vez que la madre se ausentaba, probablemente a causa de su trabajo, informa «El Periódico».

El domingo por la tarde, la madre, que había dejado solos a los dos menores porque se iba de viaje a Rusia, llamó por teléfono a dos amigos, un tanto inquieta porque hacía 30 horas que no podía hablar con sus hijos. Los interlocutores se pusieron en marcha de inmediato y se presentaron en el domicilio. Al no tener llaves y no poder entrar -nadie abría la puerta-, decidieron llamar a un cerrajero, aunque antes avisaron a los vecinos.

Éstos les explicaron que no podían permitir que hicieran eso, porque no sabían si la historia que contaban era cierta. Aclarado el enredo, entre todos decidieron entrar en la casa. Lo hizo el más joven de los desconocidos a través de un balcón contiguo de uno de los vecinos, y ya desde dentro abrió la puerta a todos. Habían pasado sólo unos segundos, pero la cara que tenía indicaba que algo muy grave había sucedido.

Cuando todos entraron -rondaban las diez de la noche-, descubrieron el cadáver de la niña, tumbado junto a la cama y con un corte en el cuello. Las sábanas y la pared estaban ensangrentadas y la estancia estaba desordenada... De quien no había rastro era del hermano mayor.

En pocos minutos especialistas en Homicidios del Área de Investigación Criminal de la Región Policial Metropolitana Norte se desplazaban a la vivienda y algo más tarde acudía la comisión judicial, formada por una magistrada -la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Mataró-, una letrada de la administración de Justicia, una fiscal y el forense.

La primera diligencia fue la inspección a fondo del piso por parte de los expertos en Policía Científica, con toma de muestras biológicas y huellas, y un primer examen ocular del cadáver. Ya bien entrada la noche se procedió al levantamiento del cuerpo y a su traslado al Anatómico para la práctica de la autopsia.

A lo largo de todo el día de ayer los Mossos tomaron declaración a vecinos del inmueble y allegados a la familia para saber cuándo era la última vez que los chicos habían dado señales de vida. El sábado por la noche hay quien asegura que oyó ruidos procedentes del paiso. También se preguntó en su instituto si el viernes habían asistido a clase.

Los Mossos no quieren hacer avanzar hipótesis alguna sobre lo ocurrido hasta que no conozca los resultados de la autopsia, que entre otras cosas tiene la data de la muerte. La juez encargada del caso ha decretado además el secreto de sumario para proteger las investigaciones.