Manifestación de jubilados en Madrid, el pasado mes de febrero - EFE / Vídeo: La brecha salarial también afecta a las pensiones de las mujeres

El Gobierno afronta la rebelión de los pensionistas como un examen final

Rajoy libera su agenda para preparar un Pleno que pone al nivel de una moción de censura

MadridActualizado:

En cuanto acabó el Consejo de Ministros en la mañana del viernes, la agenda de Mariano Rajoy quedó totalmente vacía y así continuará hasta el próximo miércoles a las 9. A esa hora comenzará un Pleno monográfico en el Congreso sobre las pensiones públicas, un debate que el presidente del Gobierno considera como el más importante de toda la legislatura. Tanto, que en La Moncloa lo comparan con la trascendencia de una moción de censura o un debate sobre el estado de la Nación. Si Rajoy sale mal parado, la legislatura se le puede poner muy cuesta arriba e incluso su disposición a volver a presentarse como candidato podría variar. El equipo de Rajoy afronta el Pleno «del siglo» en el Congreso de los Diputados como un auténtico examen final.

El ritmo frenético de la agenda del presidente en las últimas semanas ha tenido un parón. Rajoy está totalmente concentrado en un debate que puede marcar el futuro, y el presente, de las pensiones en España. En su despacho, junto a su gabinete, la vicepresidenta y el equipo económico, prepara un discurso en el que el Gobierno quiere transmitir un mensaje de tranquilidad a los pensionistas, pero también de necesidad de acuerdo para el futuro. Será una mano tendida para lograr un punto de encuentro en el seno del Pacto de Toledo, pero también un llamamiento a la responsabilidad, en plena escalada de ofertas a los pensionistas. «El presidente quiere eliminar la inquietud que han sembrado algunos partidos», aseguran fuentes de su entorno.

El objetivo del Gobierno es que se produzca un acercamiento de posturas para lograr uno de los pactos de Estado más importantes de los últimos años. Rajoy mirará sobre todo al PSOE, pero también a Ciudadanos, aunque su oferta se dirigirá al conjunto de la Cámara. En La Moncloa creen que no será fácil, pues los partidos han entrado en una fase de puja para ganarse el apoyo del preciado voto de los jubilados.

En el Gobierno se guarda con el máximo celo el contenido concreto del mensaje de Rajoy ante el Pleno del Congreso. Nadie niega que el presidente vaya a presentar una propuesta atractiva, abierta a negociación, pero sin poner en riesgo los objetivos de estabilidad presupuestaria.

Asunto de Estado

«Es un gran debate para el presidente, al nivel de los del estado de la Nación o la moción de censura», reconocen en La Moncloa. «La importancia la marca la trascendencia de un asunto que nos afecta a todos sin excepción, es una política de Estado que llevaba muchos años fuera del debate político partidista y está claro que el resultado del Pleno puede influir en las tendencias de voto», explican en el entorno del jefe del Ejecutivo.

Las pensiones y la rebelión de los jubilados han pasado a ocupar el primer lugar de las preocupaciones del Gobierno de Rajoy. En el equipo del presidente nadie oculta su inquietud por el hecho de que puedan perder el debate en la calle, justo cuando las encuestas reflejan una caída del PP y una fuerte subida de Ciudadanos. Mientras, la izquierda y los populistas tratan de ponerse a la cabeza de la rebelión de los pensionistas indignados, por una subida del 0,25 por ciento, la mínima legal, que consideran ya totalmente insuficiente. La mayoría de la oposición se ha puesto a su lado y reclama medidas para que los pensionistas no pierdan poder adquisitivo.

La relevancia del debate se refleja en estos datos elocuentes. A 1 de febrero de 2018, el número de pensiones contributivas ascendió a 9.573.282, un 15,66 por ciento más que en 2007. La pensión media de jubilación es de 1.077,52 euros, y desde 2007 se ha incrementado un 41,67 por ciento. El gasto en pensiones contributivas ha pasado de 79.805 millones de euros en 2007 a 122.777 millones en 2017, un 53 por ciento más.

Caladero de votos

Son millones de votos y uno de los apoyos principales con los que cuenta el PP para ganar las elecciones. En el último barómetro político del CIS, realizado en enero, el 43,4 por ciento de los mayores de 65 años confiesa haber votado al PP en las últimas elecciones generales, y el 26,5 por ciento, al PSOE. Solo el 4,8 por ciento se decantó por Ciudadanos, y el 3,4 por ciento, por Unidos Podemos. El interés de los partidos por ponerse al frente de una rebelión de pensionistas resulta evidente, aunque para ello hagan saltar por los aires el Pacto de Toledo, basado en un compromiso para dejar las pensiones fuera del debate partidista.

La preocupación por las pensiones ha subido de forma significativa en los últimos meses, como se ve en el último estudio del CIS, y ha alcanzado su nivel más alto en 30 años. El 8 por ciento de los españoles lo cita como uno de los principales problemas, aunque sigue estando muy por detrás de la inquietud por el paro.