Nupur Tron posa en París
Nupur Tron posa en París - ABC

El embajador Blecua, un proiraní en la delegación de la UE en Irak

Ramón Blecua, pareja de la falsa princesa india, fue denunciado por Arabia Saudí debido a su cercanía a los servicos de inteligencia iraníes

Javier Chicote
MadridActualizado:

Ramón Blecua y Nupur Tron se conocieron en India cuando él era el número dos de la embajada española en Delhi. En esa etapa, el diplomático español solicitó desde la embajada en Delhi un visado español para el jefe de la inteligencia iraní en India, que fue rechazado al levantar sospechas, según confirman a ABC fuentes diplomáticas.

Blecua había estado destinado en Irán, donde trabó unas relaciones que se tornaron polémicas. Pasó a trabajar para la Unión Europea, que lo hizo número dos de la Embajada de la UE en Yemen. El Gobierno de Arabia Saudí denunció ante el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) que tenían constancia de numerosas reuniones de Blecua con conocidos y activos agentes iraníes, país con grandes intereses en Yemen.

En mayo de 2017, la alta representante para la Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, eligió a Blecua para el puesto de delegado de la UE en Irak, un país aún más importante para el vecino Irán. Moguerini ha apoyado públicamente a las autoridades iraníes. El pasado enero declaró que «Irán está cumpliendo completamente lo pactado» en materia nuclear. ABC ha contactado dos veces con la Delegación de la UE en Irak para recabar la versión de Ramón Blecua, pero no ha habido respuesta.

En cuanto a la propiedad del palacio belga, Nupur Chowdhry asegura a ABC que Blecua «no tiene nada que ver» y que, de hecho, «hace más de tres años que estamos separados». Según fuentes directas, ambos se instalaron en la Maison Frison de Victor Horta, adquirida el pasado mes de julio. La propia Nupur Chowdhry ha contado en recientes entrevistas a la prensa belga que fue su «marido diplomático» quien la ha traído a Bruselas. La falsa princesa india sostiene que los varios millones que costó el edificio y la reforma proceden de «una fundación cultural», pero se niega incluso a nombrarla.