Lluis Prenafeta llega a la Audiencia para declarar sobre el Caso Pretoria
Lluis Prenafeta llega a la Audiencia para declarar sobre el Caso Pretoria - DE SAN BERNARDO

Excargos de Jordi Pujol dicen no saber nada de «mordidas» ilegales

El asesor fiscal y un hombre cercano al «president» testificaron ayer en la Audiencia

BarcelonaActualizado:

Los que comparecieron, mintiendo o no, dijeron no tener ni idea del asunto; y el que podría haber dado alguna pista, ya está muerto. En síntesis, este fue el irrisorio legado probatorio que dejaron ayer en sus testificales en la Audiencia Nacional dos «hombres del president», dentro de la investigación sobre el origen de la millonaria fortuna de los Pujol. Tanto el exsecretario de Presidencia de la Generalitat, «mano derecha» de Pujol y condenado ya por corrupción, Lluís Prenafeta, como el asesor fiscal de la familia, Joan Anton Sànchez Carrete, aseguraron no saber nada de una supuesta «mordida» llegada en 1991 a una cuenta andorrana del primogénito del clan, sobre la que ahora el juez José De la Mata ha puesto el foco. Y el empresario Alberto Freixa, que también había sido citado porque en 1994 dio pistas de esta supuesta «mordida», ha fallecido.

Cuando la causa contra Pujol, su mujer, Marta Ferrusola, y los siete vástagos del matrimonio parecía estancarse ante las dificultades de demostrar que la fortuna que amasó la familia proviene de la corrupción política, los investigadores creyeron encontrar una pista de comisiones ilegales en unos movimientos bancarios de principios de los noventa. Una cuenta de Banca Reig -ahora Andbank- a nombre de Jordi Pujol Ferrusola recibió millones de pesetas hasta 1994. De la Mata se centró en siete de esas transferencias, en las que Andbank no ha podido identificar al pagador. Entre ellas, hay un ingreso del 1 de agosto de 1991 de 8.532.409 pesetas (51.280 euros) que los investigadores examinan con lupa.

De la Rosa

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) de la Policía Nacional cruzó los datos de esta transferencia con una serie de movimientos bancarios protagonizados por implicados en el escándalo de Grand Tibidabo, por el que en su día fue condenado el empresario Javier de la Rosa. Y examinando conjuntamente los sumarios de una y otra causa de corrupción, los investigadores hallaron dentro de la de Grand Tibidabo una declaración del empresario Freixa que les llamó la atención. En 1994, a propósito de la investigación a De la Rosa por la venta de la sede de la empresa Consorcio Nacional del Leasing, de Barcelona, Freixa declaró que esa operación inmobiliaria se había complicado entonces porque una «comisión» había «ido a parar a un hijo de Pujol».

De la Rosa vendió esa sede a la Generalitat por 4.185 millones de pesetas (más de 25 millones de euros), y una empresa fantasma, Acie, cobró, entre medias, 252 millones de pesetas por supuestos trabajos que en realidad no existieron. Freixa era administrador de esa firma. De los 252 millones, casi todo fue a parar a una empresa de Lluís Prenafeta -condenado el año pasado por el caso Pretoria-, pero 9,3 millones llegaron la firma Catalana de Mitjans i Edició, de Joan Antonio Sánchez Carreté, asesor fiscal del clan Pujol. Y los investigadores, tras lo declarado por Freixa en 1994 y la coincidencia de fechas -cinco días después- de los movimientos bancarios, ven «muy plausible» que se corresponda, precisamente, con el ingreso de aquel cheque en la cuenta de Pujol Ferrusola. Y dicen que la diferencia de cifras -9,3 y 8,5 millones de pesetas - podría deberse al pago de comisiones de mediación de la firma de Carreté.

Sin embargo, ni la declaración ahora de Carreté en la Audiencia Nacional ni la de Prenafeta -en videconferencia desde Barcelona- han podido arrojar luz sobre las sospechas de que los Pujol cimentaron su fortuna con la endémica corrupción del pujolismo.