Celestino Corbacho, durante la entrevista con ABC
Celestino Corbacho, durante la entrevista con ABC - INÉS BAUCELLS
ENTREVISTA

Celestino Corbacho: «El PSC ha sido ambiguo con el proceso soberanista»

Cabeza visible durante años del socialismo catalán menos contemporizador con el nacionalismo, Corbacho abandona el partido

BarcelonaActualizado:

Alcalde de L’Hospitalet entre 1994 y 2008, y ministro de Trabajo entre 2008 y 2010, Celestino Corbacho (Badajoz, 1949) anunció hace pocas semanas que abandonaba la militancia del PSC. La tibieza del partido con respecto al proceso soberanista precipitó su salida.

¿Por qué lo ha dejado?

En 2015 ya dejé las responsabilidades institucionales y orgánicas del partido, y a partir de ahí no es que me haya distanciado de la política, pero si del día a día del PSC. En paralelo, lo sucedido en Cataluña en los últimos años ha obligado a los ciudadanos a tomar posición, más en el terreno identitario que en el ideológico. Y lo que he percibido es que el PSC en ese terreno era ambiguo. Si no acabas de ver con mucha nitidez la posición en el partido, eso te conduce a un alejamiento. Al final te preguntas, ¿qué hago? Con dolor y tristeza, decido darme de baja. Tenía necesidad de recobrar una independencia de opinión.

¿Si Miquel Iceta hubiese contado con usted habría cambiado de opinión?

Conservo una buena relación con Iceta, a quien le reconozco una gran lucidez intelectual, pero discrepo de decisiones que ha adoptado. No estoy de acuerdo en que no asistiera a la primera manifestación constitucionalista del 8 de octubre. Sí fue a la siguiente, pero en política hay que tomar decisiones antes de que se sepa el éxito de las iniciativas… Tampoco estoy de acuerdo que en campaña se pronunciase a favor de los indultos a los políticos presos, o que anunciase que en ningún caso votaría a una candidata constitucionalista en una investidura… mire, esos comicios no eran en clave ideológica, sino independencia sí o no.

Sí reconocerá a Iceta haber llevado el partido de apoyar el derecho a decidir al constutucionalismo.

Eso es cierto, y no se lo niego. Espero que el PSC sea capaz de conectar con la mayoría de los ciudadanos. No sería bueno que el futuro de Cataluña se construyese sobre un PSC débil.

Se especuló con la posibilidad de que el PSOE se presente en Cataluña al margen del PSC.

Ni era posible en el pasado, ni en el presente ni es deseable plantearlo en el futuro.

Pero durante el primer tripartito a usted sí le ofrecieron liderar el PSOE en Cataluña. ¿Llegó a haber ofrecimiento? ¿Quién fue?

En estas cosas se dice el pecado pero no el pecador. Estos ofrecimientos nunca son formales. Ninguna dirección, ni en el POSE ni en el PSC lo consideró. Otra cosa son las relaciones personales. Yo siempre dije que no me prestaría a esa posibilidad, y advertí de que sería un grave error. No se planteó más allá de posibles tanteos.

Pero hay un espacio electoral no cubierto. Votantes netamente de izquierdas están votando a Cs.

Así es, Cs no pasa de 500.000 votos a 1,1 millones solo por la vía ideológica. Está claro que hay un trasvase, y está claro que no se explica por un trasvase de izquierda a derecha, sino que se explica por el posicionamiento de cada partido con respecto al proceso.

¿Usted se pasará a Cs?

Yo no me ido del PSC para llamar la puerta de otro partido: después de 40 años militando ya no quiero someterme a la disciplina de ningún otro. No liderará Ciudadanos en L’Hospitalet como se ha dicho.

¿Cómo valora el intento del Gobierno de cambiar el modelo educativo en Cataluña?

Cualquier modificación en materia educativa habría que hacerse desde el consenso, y no usar nunca la lengua con un objetivo partidista. El 155 no puede ser el instrumento para eso. Tampoco estoy de acuerdo con quienes dicen que de este tema no se puede hablar. Pero si hay que hacerlo, hay que hacerlo en el Parlament.

¿Qué sucederá en Cataluña?

Lo primero que debe hacer Cataluña es una transición interna para superar la política de bloques. Si no no avanzaremos. Soy bastante pesimista.