La calculada invisibilidad de Abascal

Vox promociona otros rostros en los medios de comunicación y mide mucho la exposición mediática de su líder, omnipresente en redes sociales pero menos frecuente en los medios de comunicación

Madrid Actualizado: Guardar
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Santiago Abascal no tiene pensando dar ninguna entrevista antes de las elecciones generales del 28 de abril. La fuerza imparable de su formación les permite el lujo de no necesitar situarse en la agenda mediante medios tradicionales. Sus actos, las redes sociales y sus rivales políticos, que les utilizan como arma arrojadiza, ya le colocan en escena. ¿Por qué iba a arriesgarse a más? Para Vox, al más puro estilo Salvador Dalí, lo importante es que hablen de ti aunque sea mal. Y mientras lo hacen el partido refuerza su espacio político bajo la calculada invisibilidad de Santiago Abascal.

Según explican tres expertos políticos consultados por ABC, el líder de Vox mantiene un perfil bajo para prevenir posibles errores que lastren su campaña. Su último acto de partido fue el día 1 de marzo cuando se encontró en la Sala Barceló, en Madrid, con jóvenes seguidores de la formación.

Las caras visibles de la marca están siendo el secretario general, Javier Ortega Smith, y la líder en Madrid, Rocío Monasterio. «Vox es consciente de que la sobreexposición puede perjudicar sus expectativas, cómo está ocurriendo, hasta cierto punto, con Albert Rivera o Pablo Casado», explica a ABC Pablo Simón, politólogo y profesor de la Universidad Carlos III, que considera que el partido quiere concentrar los esfuerzos en las últimas dos semanas para atraer el voto volátil.

De esta manera, además, la formación está exponiendo muy rápidamente a otros rostros. Monasterio y Ortega Smith, pero también Iván Espinosa de los Monteros, están teniendo más exposición pública que Abascal. Una realidad que contrasta con lo que le sucedía a Albert Rivera en 2015. Monasterio será con toda probabilidad la candidata al Ayuntamiento o a la Comunidad de Madrid. Mientras que el partido anunció ayer que Ortega Smith y Espinosa de los Monteros escoltarán a Abascal en la lista por Madrid al Congreso de los Diputados.

Para Lina Cabezas, consultora en Asuntos Públicos de Atrevia, esta estrategia también responde a que «lo más lógico es mantener un perfil bajo porque arriesgas menos» en un contexto tan polarizado. Explica, además, que Vox es el partido más beneficiado por el adelanto electoral y su tendencia en auge no se ve afectada por la escasa presencia en medios.

Todo lo contrario. Sus rivales políticos, manifiestan los entrevistados, están ayudando a que el partido se infle. Partido Popular y Ciudadanos están inclinando su discurso hacia Vox porque están perdiendo votantes por la derecha. Mientras, PSOE y Podemos agitan la carta del miedo a VOX, situándolo en el extremo derecho del espectro político, para movilizar a su electorado.

«Todas sus propuestas tienen resonancia en el debate político porque Pablo Casado hace declaraciones al respecto y obliga a que el PSOE lo comente. No importa tanto que parezca que está teniendo una campaña de bajo nivel, sino el efecto comunicativo que llega», explica Pedro Marfil, Gerente de la Asociación de Comunicación Política (ACOP) y profesor en la Universidad Camilo José Cela. Simón, por su parte, lo resumen en que «el resultado es que sin hablar, están». A falta del presidente, las últimas semanas los dirigentes de Vox han cargado contra el PP tanto en los actos como en sus redes sociales. «El PP estaba en su espacio natural de centro-derecha y aparece Vox, es de esperar que ellos lideren el desafío», analiza Cabezas. Si el PP pierde votos Vox puede mejorar sus resultados en las circunscripciones pequeñas y medianas donde el orden de los partidos es decisivo para lograr escaños. Esto puede resultar crucial de cara a la construcción de mayorías tras el 28 de abril.

Antaño la escasa presencia del primer espada siempre se habría considerado un error comunicativo letal, pero los tres expertos insisten en que hoy las redes sociales son una herramienta clave y barata que los nuevos partidos utilizan para generar climas de opinión. Mediante cadenas en Whatsapp, Instagram y Facebook el partido liderado por Abascal «compensa», a juicio de Simón, su ausencia de estructuras locales.

Pero según Cabezas también las usan para cuestionar las formas tradicionales de hacer política, que se apoyan en los medios tradicionales, y para diferenciarse de PP y PSOE. Marfil, además, enmarca esta tesis dentro de «la narrativa clásica de victimización de los populismos», es decir, «al estilo Trump: ellos ponen el cordón de no salimos en los medios porque no nos quiere o porque nos harán una encerrona». El partido se adapta al nuevo calendario para no desinflarse. El tiempo juega a su favor, porque el espacio entre su primer éxito y las generales es muy corto, al contrario que el largo recorrido que tuvieron que realizar Podemos y Ciudadanos entre las europeas de 2014 y el 20 de diciembre de 2015.