Entrada a la Audiencia provincial de Pontevedra de Sito Miñanco - Miguel Muñiz / Vídeo: Así es el Sito Miñanco

La caída de Sito Miñanco: «Los contactos solo los tengo yo»

Las grabaciones a Sito Miñanco lo dibujan como frío, controlador y bien preparado

MadridActualizado:

El sumario de la operación Mito, en la que fue detenido José Ramón Prado Bugallo, «Sito Miñanco» –el narco más poderoso de Europa– y desmantelada su organización, describe con minuciosidad la personalidad de este individuo y cómo manejaba a su gente. Especialmente interesantes son las conversaciones que le fueron grabadas a lo largo de sus múltiples desplazamientos en coche para dirigir sobre el terreno las operaciones. Fueron conseguidas a pesar de las grandes medidas de seguridad que adoptaba, que incluían inhibidores en los vehículos para neutralizar posibles micrófonos ambientales allí instalados.

«Estoy jodido porque yo estos 700 (...) no los perdía, si a mí me dicen que esto es un barco de línea regular, con carga, yo ni hago el trabajo, ni meto nada»

Los investigadores, tal como se aprecia con la lectura del sumario, despliegan por su parte un descomunal trabajo que incluye desde las técnicas tradicionales de investigación, como son los seguimientos y las pesquisas sobre el terreno, a las más vanguardistas desde un punto de vista técnico. El resultado es que desde el 12 de noviembre de 2015, día en que Sito Miñanco fue detectado en un control de la Policía Local de Marbella junto a un búlgaro también con antecedentes por drogas, hasta el pasado 6 de febrero, en que fue detenido, la Udyco Central de la Comisaría General de Policía Judicial, y la UDEF, fueron su sombra y acumularon todas las pruebas para conseguir, de una vez por todas, el final de su carrera criminal.

«En los momentos difíciles, todos tenemos miedo, todos, pero hay a quien el miedo lo traba y no es capaz de moverse y hay quien ahí le echa cojones»

Las grabaciones a Sito Miñanco dejan muy claro que el que manda es él y que todos obedecen. Así una conversación que mantiene con un miembro de su organización –«Pocholo» (Fernando Prado Rey)– que ha cometido un error con un GPS. El jefe es implacable: «Este tío es gilipollas, dile de mi parte que se limite a hacer lo que le mandan nada más, solo lo que le mandan... y no le dejes ningún aparato a Pocholo, que no haga nada, si no dile que se vaya para casa y a tomar por culo»...

Mano de hierro

El 21 de septiembre de 2017, en un chalé repasa con uno de sus colaboradores el reparto de teléfonos que va a hacer a cada miembro de la organización. Todos los aparatos están encriptados y en ellos únicamente graban los contactos que necesita quien lo vaya a utilizar: «Todos los contactos sólo los tengo yo. Todos los tengo yo», asegura, de modo que es él, y sólo él, quien coordina todo. Sito Miñanco muestra siempre un gran ascendente sobre la organización, que se gana por sus conocimientos técnicos y por el hecho de que siempre está en primera línea, sobre el terreno.

«La gente está loca por dinero, yo alucino, llevo un montón de años preso y salgo y veo a todos estos que no entraron y están más pelados que el culo de una mona»

«El ordenador lo llevamos para Algeciras, yo puedo controlar la salida», dice en referencia a supervisar los movimientos de sus embarcaciones a través de los sofisticados sistemas de comunicaciones que ordenó instalar en ellas. Esa forma de actuar la lleva hasta el extremo de calcular el día de las operaciones en función de sus permisos carcelarios: «Si hay un retraso (en el día de la operación) estamos jodidos, yo no puedo salir», se lamenta.

Miñanco cuenta entre sus tentáculos con algún miembro de las Fuerzas de Seguridad, que no ha podido ser identificado. Se refiere a él así: «Ese teléfono, yo quiero que se le pida, que se le pidan los dos, y son los que se le van a dar a la Policía. Los dos de la Policía con previsión».

«Que hagan la investigación que hagan, es su trabajo»

El capo demuestra también su conocimiento como navegante y de las necesidades de combustible para sus embarcaciones: «Tú hazme caso a mí, por si acaso; tú no sabes lo que va a pasar, 20.000 de combustible hazme, hazme 20.000 litros, consumían a 5.000 vueltas cada uno 55 litros... Tienes que pensar que consuma 50 litros, 45 litros, echa el cálculo de ahí, multiplica 45 litros por seis motores, vamos a hacer un cálculo».

A pesar de estar todo planeado al milímetro, la Policía frustra la operación de narcotráfico el 1 de octubre de 2017 al ser apresado cerca de las Azores el barco «Thoran» con 3.800 kilos de cocaína procedentes de Colombia. Diez días después, ya con toda la información, Miñanco analiza así con su compañera el golpe: «Estoy jodido porque yo estos 700 (...) no los perdía, si a mí me dicen que esto es un barco de línea regular, con carga, yo ni hago el trabajo, ni meto nada, pero bueno, habrá que decirlo en su día, no como reclamación, yo no tengo nada que reclamar, pero creo que no se hace así».

Siempre mantiene la calma: « En los momentos difíciles, todos tenemos miedo, todos, pero en los momentos difíciles hay a quien el miedo lo traba y no es capaz de moverse y hay quien ahí le echa cojones», dice.

Y hace dos reflexiones curiosas: «La gente está loca por dinero, yo alucino. Llevo un montón de años preso y salgo y veo a todos estos que no entraron ni un día y están más pelados que el culo de una mona... Yo no entiendo macho qué hicieron... No sé, solo ganaron dinero 3 ó 4». Y sobre la Policía: «Hay que estar tranquilos. Que hagan la investigación, es su trabajo».