Decenas de miles de personas recorrieron ayer Barcelona, para celebrar el Día de la Fiesta Nacional
Decenas de miles de personas recorrieron ayer Barcelona, para celebrar el Día de la Fiesta Nacional - EFE

Barcelona alza su voz por el Rey y la unidad de España

Decenas de miles de personas llenan de nuevo el centro de la ciudad

BarcelonaActualizado:

El constitucionalismo catalán se echó ayer a las calles en Barcelona para hacer oír su voz ante las provocaciones del independentismo, que el día antes reprobaba al Rey en el Parlamento catalán y abogaba por la «abolición» de la Monarquía. «Somos los catalanes legales y leales a España», destacaron los portavoces de la marcha del 12-O, organizada por la plataforma «Espanya i Catalans» antes de afirmar que la manifestación había reunido a unas 300.000 personas (65.000 según la Guardia Urbana). La marcha, que transcurrió plácidamente entre la Gran Vía y la Plaza Cataluña, también convocó a decenas de entidades y partidos, entre estos, Societat Civil Catalana, Empresaris de Catalunya, la Plataforma por Tabarnia, el PP y Ciudadanos.

En esta ocasión la marcha reivindicaba el papel de la capital catalana como «garante de la Hispanidad». La manifestación, marcada por un ambiente familiar amenizado como ya es costumbre con éxitos de Manolo Escobar, puso el broche a un año en el que el constitucionalismo ha aumentado su presencia cívica con protestas, actos e iniciativas como las agrupaciones ciudadanas para limpiar lazos amarillos o el irónico movimiento tabarnés.

No en vano, al acabar la manifestación este movimiento encabezado por el dramaturgo Albert Boadella anunció los resultados del «referéndum» que ha impulsado en las últimas semanas. El veredicto no pudo ser más claro: proclamación «unilateral» de la «autonomía tabarnesa» y suspensión de la misma a los pocos segundos. Una «performance» que emulaba el primer aniversario de la primera declaración de independencia (10 de octubre), suspendida a los diez segundos, que votó el Parlament y que luego se repetiría el 27 del mismo mes, con lo consiguiente aplicación del artículo 155, la suspensión del Govern y la detención y fuga de varios dirigentes independentistas.

Más allá de las consignas humorísticas, el presidente de «Espanya i Catalans», Javier Megino, lanzó un discurso contundente en el que, entre otras cosas, pidió a los jueces que no se «amedrenten» en los juicios a los dirigentes del «procés» previstos para los próximos meses. «Ni olvido ni perdón, largos años en prisión», aseveró. Paralelamente, exigió «respeto» a las instituciones del Estado, al Rey, a la bandera y al himno de España. «Nadie va a negarnos nunca el orgullo de ser y sentirnos españoles», añadió entre los vítores al Monarca y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que contrastaban con las consignas contra el Gobierno de Sánchez.

Nadie del PSC

Ningún representante del PSC ni el PSOE se unió a la amplia delegación política que se sumó a la manifestación. Entre estos, destacados dirigentes del PP, como la portavoz en el Congreso y mano derecha de Pablo Casado, Dolors Montserrat, quien aseguró ante la prensa que el presidente del Gobierno ha «abandonado» Cataluña para entregarla al independentismo. «El PP es el único partido que garantiza la unidad de España, la libertad y la convivencia en Cataluña», agregó. Por su parte, la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, se sumó a las críticas al Ejecutivo y lanzó un aviso a los independentistas: «Atacar al jefe del Estado es atacar a España». «Si algo bueno se puede sacar del "procés" es que esa mayoría en Cataluña silenciada por el separatismo rompió la espiral de silencio y salió a las calles», concluyó la dirigente naranja.