El portavoz adjunto de ERC, Gabriel Rufián, en la tribuna de oradores del Congreso
El portavoz adjunto de ERC, Gabriel Rufián, en la tribuna de oradores del Congreso - EFE

El adiós de Tardà sitúa a Rufián como portavoz de ERC

El posible ascenso del republicano coincidiría con la llegada del líder de Vox al Congreso

MadridActualizado:

La retirada del actual portavoz parlamentario de ERC, Joan Tardà, obliga a la formación republicana a buscar un reemplazo. Y según fuentes parlamentarias, el diputado mejor situado para heredar el cargo es el portavoz adjunto, Gabriel Rufián, quien aterrizó en el Congreso tras las elecciones de 2015 después de prometer reiteradamente que solo permanecería 18 meses en el escaño. El tiempo justo para llevar a cabo «la desconexión con España», especificó. «Vamos a cumplir los tiempos», dio su palabra en una entrevista concedida a Público, dejando señalado junio de 2017 como fecha de salida.

A pesar de aquella promesa, Rufián ha decidido presentarse ahora a las primarias de ERC para convertirse en el candidato a la Cámara Baja el próximo 28 de abril. Muy probablemente se haga con el título porque no hay otro nombre propio a la vista que pueda arrebatarle una plaza que ya consiguió en las últimas elecciones, aunque sin hacerse después con el cargo de portavoz parlamentario. Si Rufián consigue finalmente dirigir ERC en el Congreso, muy probablemente su impronta de excesos se dejará sentir.

Tardà defendía un mensaje secesionista con retórica vehemente, pero sin fuegos de artificio. Aspiraba a ampliar la base social del partido conquistando a los nacionalistas moderados y recortando espacio al PDECat. Rufián, en cambio, cree que la fórmula más eficaz para conseguir este objetivo es la movilización por la crispación. Su descortesía parlamentaria ha sido incluso objeto de estudio académico en el artículo «Impoliteness as a rethorical strategy in Spain’s politics» publicado por el catedrático Juan Antonio Garrido Ardila en la prestigiosa revista «Journal of Pragmatics». No en vano, Rufián ostenta el dudoso honor de ser el segundo diputado expulsado del hemiciclo en la historia de la democracia.

Según auguran todas las encuestas, el ascenso de Rufián coincidiría con la llegada del líder de Vox, Santiago Abascal, y el regreso del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, a un hemiciclo ya muy polarizado. No parece que ninguno de ellos vaya a contribuir a rebajar el nivel de crispación desplegado en los últimos debates entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los líderes de PP, Pablo Casado, y Ciudadanos, Albert Rivera. Más bien lo contrario, por lo que la próxima legislatura apunta maneras de convertirse en la más crispada de la democracia.