María San Gil junto a José María Aznar en la presentación de su libro en 2013
María San Gil junto a José María Aznar en la presentación de su libro en 2013 - Luis Michelena

María San Gil cumple 50 años alejada del primer plano político

La que fuera líder del PP vasco participa en el patronato de la Fundación Villacisneros y este verano firmó el manifiesto de «Libres e Iguales»

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María San Gil, uno de los rostros más reconocidos en la lucha por las libertades y expresidenta del PP en el País Vasco, celebra este jueves su 50 cumpleaños. Un aniversario ensombrecido por otro que ha marcado su última etapa: se cumple un año de la renuncia de Jaime Mayor Oreja a formar parte de la candidatura del Partido Popular en las elecciones europeas.

Y es que el pasado y presente de María San Gil está estrechamente ligado con Mayor Oreja. Tanto es así que la vasca llegó a definirse como la «hija adoptiva» de éste. La renuncia de Mayor Oreja coincidió en el espacio y tiempo con una afirmación que en el seno de los populares no gustó: María San Gil les acusó de permitir la «pesadilla» que se vive en el País Vasco. Una frase rápidamente contestada por Sáenz de Santamaría, que cerró filas con los actuales dirigentes del PP vasco al asegurar que a muchos «les mataron por ser del partido». Un cruce de declaraciones que recordó al vivido en 2008, cuando María San Gil abandonó los puestos de responsabilidad dentro del partido para quedarse como una militante de base. Llegó incluso a renunciar a su escaño en el Parlamento autonómico.

Ni la intervención de Esperanza Aguirre, que la invitó a venir a Madrid para ocupar un puesto, impidió su alejamiento del primer plano político. Los motivos de aquella disputa, según reconoció la propia San Gil, obedecían a discrepancias con la cúpula en un momento muy delicado para todos los populares tras perder las elecciones de 2008 frente a un Zapatero debilitado.

Tras la precipitada salida, María San Gil pasó a una segunda línea mediática. Sin embargo su compromiso con las víctimas del terrorismo de ETA y por la defensa de las libertades en el País Vasco se ha mantenido inalterable. Son constantes sus apariciones en los homenajes que las asociaciones de víctimas brindan a los muertos por la barbarie terrorista. Emotivas suelen ser sus participaciones en los actos donde se honra la memoria de Gregorio Ordóñez. No es para menos. Nadie olvida que los asesinos dieron muerte al que fuera Concejal de San Sebastián en presencia de María San Gil, cuando ambos comían frente a frente en un restaurante.

En la actualidad, además es miembro del patronato de la Fundación Villacisneros. Una fundación que a finales del pasado mes de noviembre concedía a Esperanza Aguirre un premio por su compromiso con la libertad y la defensa de la dignidad de la persona, la libertad individual, la democracia y el Estado de Derecho.

Además, se ha podido ver a María San Gil de manera muy activa junto al resto de miembros de «Libres e iguales», cuyo manifiesto no dudó en firmar.