Susana Serrano, de niña junto a sus hermanas Silvia (izquierda) y Rut (derecha)
Susana Serrano, de niña junto a sus hermanas Silvia (izquierda) y Rut (derecha) - Abc

Elecciones municipales Sevilla 2019Adelante Sevilla: Susana Serrano, la roja que no lo parece

Creyente, le gusta la Semana Santa, la Feria, el flamenco y defiende el patrimonio; «No soy una hippy», admite la coordinadora de Podemos Sevilla

Elecciones municipales en Sevilla 2019: Todo lo que tienes que saber

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Si no fuera porque las palabras que más salen de su boca están relacionadas con feminismo, inclusión, diversidad o activismo nadie diría que Susana Serrano (Sevilla, 1979) es de Podemos. Porque la candidata a la Alcaldía de Sevilla, que presume de haber cumplido los 40 hace menos de un mes y que cree que en política «viene bien» cumplir años, ya que siendo mujer y joven es más difícil todavía, no encaja en los estereotipos de la formación morada. Ni de «perroflauta» ni en el look de activista.

Serrano, ahora inmersa en plena campaña electoral y pateándose los barrios, tiene poco o nada que ver con otros compañeros de la confluencia. Desde su apariencia, siempre arreglada, capaz de cambiarse de vestido dos veces en un día, a sus aficiones típicamente sevillanas. Le gusta la Semana Santa, la Macarena y San Benito aunque no es hermana de ninguna, es creyente, defiende el patrimonio sevillano, «lo auténtico» y le encanta la Feria y, sobre todo, el flamenco. «Están muy pesados con ese tópico. Hay muchos creyentes en Podemos», dice, recalcando que en su partido hay de todo.

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla, la más joven de los candidatos a la Plaza Nueva llegó a la política tarde. Aunque siempre estuvo en el activismo social y trabajaba como gestora cultural o crítica de arte, fue a raíz del 15-M (en las movilizaciones de 2011 en las Setas) cuando se acercó a uno de los círculos.Tenía 35 años, se veía sin oportunidades y estaba a punto de marcharse de Sevilla cuando se topó con la política. «Podemos me ha atado a la ciudad», dice recordando que pertenece a una generación «muy preparada» pero con pocas oportunidades. Yella se metió en política para cambiar las cosas. ¿Lo mejor?«El cariño de la gente». ¿Lo peor?«El cinismo de los plenos».

Quiere ser alcaldesa porque dice tener «el proyecto que necesita Sevilla para el siglo XXI» por la igualdad, la justicia social y el feminismo. «El machismo se nota hasta en los plenos», recalca, recordando que si es contundente la llaman «mandona» y que intentan frivolizar sus palabras. Siente que le tratan distinto. Serrano, que habla por los codos, es muy de los suyos. De sus sobrinos y su numerosa familia.

Con dos gatos

Es la tercera de cinco hermanos y perdió a su padre a los 15 años. «Era excepcional, bueno, honesto y humilde» explica, rememorando su infancia y juventud. En la Puerta Osario, en el Aljarafe y en otras zonas, porque la candidata se mudó muchas veces. Se independizó a los 18 y, aunque tenía que volver a casa cuando la economía no le acompañaba, trabajó desde muy joven. Como camarera, teleoperadora, en un cine, una tienda. «Nunca he sido Nini. Soy muy activa y la mayoría de lo que ganaba era para mi formación». Cuando se le pregunta por su estado civil, no se molesta, sino todo lo contrario. «Ponlo en grande que no tengo pareja», bromea apuntando que vive con dos gatos.

Su vida social está muy relacionada con la política. Se levanta a las seis de la mañana. Se toma un té, lee la prensa y se pone a trabajar. Cuando tiene tiempo se acerca a ver a sus cuatro sobrinos. Le gusta el deporte y se acaba de apuntar a piragüismo en el río. «Me encanta estar al aire libre», explica. Se mueve por la ciudad en bicicleta y sus aficiones son la música, el teatro, las exposiciones o el diseño. En gustos musicales, tiene una variada lista de spotify y ahora está interesada por Rosalía.

Serrano, que ha viajado de Estambul a Egipto, pasando por París, Italia, Colombia o Brasil, dice que Podemos le ató a Sevilla. «No soy nada hippy», admite rechazando etiquetas. De hecho, se mete con uno de sus compañeros cuando se pone la riñonera. Por la calle siempre le dicen lo mismo: «Tú no pareces de Podemos». Algunos de sus compañeros de la lista resaltan de ella que fuera capaz de llevarse bien con todos los sectores.

Bética por tradición familiar, charlatana y simpática, tiene sentido del humor. También carácter para usar la retranca. Como cuando se refiere a su oponente Cristina Peláez «como la señora de Vox». No cree que Sevilla sea una ciudad difícil excepto por los precios de la vivienda y la falta de empleo juvenil. «Sevilla tiene todo para vivir. Contrastes. Hay tradición y modernidad». Igual que le pasa a la candidata de Adelante Sevilla.