En primera persona desde el Juan Sebastián de Elcano

En primera persona desde el Juan Sebastián de Elcano

Cinco gaditanos de la dotación del buque escuela explican su experiencia en el 91 crucero de instrucción desde el otro lado del Atlántico

A miles de kilómetros de distancia de España, en algún lugar del océano Atlántico entre la ciudad colombiana de Cartagena de Indias y el puerto mexicano de Veracruz, se encuentra el buque escuela de la Armada Española Juan Sebastián de Elcano. El ’embajador y navegante’, como se le conoce por realizar una doble misión de formación de los guardiamarinas de la Escuela Naval Militar, y de apoyo a la acción exterior del Estado, zarpó el pasado miércoles 6 de marzo de Cartagena de Indias y llegará casi dos semanas después, el 19 de marzo, a Veracruz.

Este bergantín-goleta lo pueblan 250 almas, entre los 70 guardiamarinas que realizan el 91 crucero de instrucción del buque escuela y los 180 miembros de su tripulación (compuesta por oficiales, suboficiales, tropa y marinería y dos maestros civiles) y muchos de ellos son gaditanos. Como el teniente enfermero José Antonio López Nieto, de 43 años y natural de San Fernando, para el que es su segundo crucero de instrucción. Jefe de Sanidad del buque, el teniente López Nieto realiza labores asistenciales a la dotación, imparte conferencias sobre sanidad, se encarga de las vacunaciones, de la reposición de material médico y de preparar y alistar el buque en puerto antes del crucero. Además, es profesor de servicio.

El teniente enfermero José Antonio López Nieto. Foto: Armada Española
El teniente enfermero José Antonio López Nieto. Foto: Armada Española

Veteranos y nóveles

Uno de sus alumnos y además paisano es el guardiamarina Carlos Sánchez-Ferragut Guitart. «He venido a aprender todo lo que pueda», declara este isleño de 21 años. Y lo hará tanto de los profesores, como del resto de la dotación. De los más veteranos, como el marinero Francisco Benítez Cumbreras, jerezano, que a sus 24 años ya lleva tres cruceros de instrucción seguidos y cuyo destino es el puente. «Durante las vigilancias de mar mi función es la de gobernar el buque según las órdenes del oficial de guardia en puente y, en trabajos, todo lo relacionado con el destino, como cartas de navegación o banderas», explica. O la cabo Malva Chamorro Aguilar, gaditana de 29 años, para la que es su segundo crucero de instrucción y cuya labor en el barco se desarrolla en la cocina de buque y, como señala, «también perteneciendo al palo ‘Mesana’ en las maniobras generales». Y también de los que, como para el sargento primero Andrés González García, con 41 años, de Medina Sidonia y que se encarga de las labores administrativas siendo suboficial de comandancia, es su primer crucero de instrucción.

El guardiamarina Carlos Sánchez-Ferragut Guitart. Foto: Armada Española
El guardiamarina Carlos Sánchez-Ferragut Guitart. Foto: Armada Española

Pasaron 28 días cruzando el Atlántico, desde el 21 de enero cuando salieron de Santa Cruz de Tenerife, hasta el 18 de febrero, fecha en la que llegaron a San Juan de Puerto Rico. «Fue un cruce tranquilo en lo que se refiere a la actividad asistencial. Aprovechamos para arranchar todo el material médico y tener un primer contacto con la brigada de guardiamarinas. Además, como profesor de servicio, vas conociendo a los alumnos y corrigiéndoles para que el día de mañana sean buenos oficiales de la Armada y puedan dar ejemplo», afirma el teniente López Nieto. Una travesía «larga pero fascinante», destaca el sargento primero González en la que «entramos en rutina y se hizo más rápido de lo que pensábamos en un principio», afirma el guardiamarina Sánchez-Ferragut. «He aprendido bastante y he disfrutado mucho de la travesía gracias a la vida en cubierta que hay en el buque», declara. Un cruce muy especial, ya que el Juan Sebastián de Elcano lo realizó completamente a vela. Un hito que el buque escuela realiza por séptima vez en sus 90 años de historia, «igual que lo hacían nuestros antiguos marinos», puntualiza le cabo Chamorro. Experiencia «maravillosa», a la vez que «intensa y agotadora debido al trabajo que conlleva», pero «única», subraya el marinero Benítez, que se siente «orgulloso por la íntima satisfacción del deber cumplido».

El sargento primero Andrés González García. Foto: Armada Española
El sargento primero Andrés González García. Foto: Armada Española

En uno de esos días, explica el marinero Benítez, «en una vigilancia de mar de 14.00 a 16.00 horas, tuvimos chubascos alrededor, nos alcanzó uno por la popa y nos cambió completamente el viento relativo. Lo cual nos llevó a realizar una maniobra rápida de reacción, pues el buque se escoró mucho. Fue alucinante gobernar en ese momento el buque. Todo acabó en una manobra general en la que gracias a la rapidez de actuación de la guardia, y posteriormente toda la dotación. Se tomaron todas las reacciones adecuadas». «Afortunadamente en el cruce del Atlántico no tuvimos ningún accidente o asistencia importante que resaltar a nivel médico y eso me alegra porque la salud de la dotación del Juan Sebastián de Elcano está en perfectas condiciones», afirma el teniente enfermero. «A partir de Puerto Rico, es normal que tengamos casos de gastroenteritis por la falta de adecuación del sistema inmunitario a las comidas y bebidas del lugar. Nada que en 24 ó 48 horas no quede resuelto», matiza.

El sargento primero González cumplió años en este tránsito y ese día la unidad de música le homenajeó con una pieza musical, un bonito recuerdo. Igual que el que asoma a los ojos de la cabo Chamorro cuando explica que, en «las últimas semanas del tránsito nos acompañó una ballena con las aletas blancas, a la que bautizamos como ‘Laboom’, en recuerdo a la serie favorita de mi hermano, ‘One Piece’».

La cabo Malva Chamorro Aguilar. Foto: Armada Española
La cabo Malva Chamorro Aguilar. Foto: Armada Española

Con ganas de La Habana en el Elcano

La experiencia en Puerto Rico, primer puerto americano que tocaron tras cruzar el Atlántico fue, en palabras del sargento primero González, «aventurera y fascinante». Tras ello, Cartagena de Indias, una de las ciudades que más le apetecía visitar al guardiamarina Sánchez-Ferragut, donde disfrutó «de la gastronomía, de playas en las que no volveré a estar» y donde hizo «compras de recuerdos para amigos y familiares». Además, declara el futuro oficial de la Armada, «quiero destacar la sensación que he tenido al estar en las aguas donde tuvo lugar una de las batallas más importantes y de mayor heroicidad en la historia de España. Donde Blas de Lezo pudo frenar a los ingleses en una clara inferioridad de buques, armamento y personal. Cuando miras por la borda del Juan Sebastián de Elcano y ves esta bahía sabiendo lo que aconteció en ella, te paras a pensar sobre ello y no acabas de creerlo, estar en el lugar exacto donde se produjo y poder imaginarte como ocurrió».

El marinero Francisco Benítez Cumbreras. Foto: Armada Española
El marinero Francisco Benítez Cumbreras. Foto: Armada Española

Casi todos coinciden en que el puerto de este crucero de instrucción que tienen más ganas de visitar es La Habana (Cuba), a donde llegarán el próximo 9 de abril. ¿Los motivos? El encanto de la ciudad, su alegría, la música en directo… O por cuestiones más particulares, como «conocer así la ciudad hermana de mi tierra, Cádiz, ‘La Habana chica’, que tantas letrillas se le cantan en Carnaval», cuenta la cabo Chamorro. O la visita de la pareja del marinero Benítez, que le esperará en La Habana. «Todo pinta fenomenal», cuenta feliz.

Pero otras muchas ciudades interesantes les quedan por la proa. «En mi caso particular siempre me gustan los puertos de Estados Unidos, ya que agradecen mucho las visitas de militares de otros países. Además siempre son más comerciales que los demás», detalla el teniente López Nieto. «Aunque este año al tocar varios puertos europeos es como si estuviéramos en casa. De Polonia me han hablado muy bien y afortunadamente lo visitaremos este año por primera vez en la historia del Juan Sebastián de Elcano», explica. Por delante algo más de cuatro meses de viaje. Próxima parada, Veracruz.

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