Mover las velas del Elcano a golpe de chifle

Mover las velas del Elcano a golpe de chifle

Siete contramaestres se encargan de dirigir las maniobras y del mantenimiento de los palos del buque escuela de la Armada Española


Sobre la cubierta y en los cuatro palos del Juan Sebastián de Elcano cada miembro de la dotación y los guardiamarinas ocupan su puesto. El sonido de los chifles les marca lo que tienen que hacer. En la mano de los contramaestres el característico silbato con el que dan las órdenes, mientras en sus caras se aprecia una total concentración. Nada puede salir mal y de ellos depende.

Siete son los contramaestres del buque escuela de la Armada Española que, en la actualidad, cruza el Atlántico rumbo a Cádiz tras completar la vuelta a Suramérica durante su 90 crucero de instrucción. Todos ellos, como les definía el capitán de fragata Timoteo O’Scanlan en su ‘Diccionario marítimo español’ allá por 1831, hombres y mujeres de mar «experto y antiguo en el servicio, examinado en su profesión y caracterizado en un rango superior a todas las clases de marinería, sobre la cual tiene una autoridad equivalente a la del sargento en la tropa», a los que les distingue «un pito de plata (de forma peculiar y particular a su objeto) que lleva pendiente de un cordón de seda negro enlazado de un ojal de la chaqueta y con el cual manda las maniobras bajo la voz del oficial de guardia o por sí mismo en las faenas mecánicas del arte».

El uso del chifle es el elemento «que más nos caracteriza», corrobora el sargento primero Alfonso López Conesa, contramaestre del palo mayor proel, también llamado ‘Almansa’, (recordemos que los cuatro palos del Elcano llevan nombres de anteriores buques escuela de la Armada Española. Junto con ‘Almansa’, ‘Blanca’, ‘Asturias’ y ‘Nautilus’). Este silbato «va aparejado a toda nuestra vida profesional, porque ya de marinero y cabo nos empiezan a exigir su progresivo conocimiento, que solo con la experiencia y el entusiasmo que se profesa a este oficio se llega a dominar», cuenta este cartagenero de 39 años, destinado en el Servicio Contra Incendios Forestales de la Estación Naval de La Algameca (ENA), que este crucero está en comisión de servicio en el Elcano. Para el sargento primero López Conesa es su sexto crucero de instrucción en el Elcano, ya que ha estado destinado en el buque escuela siete años de los 20 que lleva en la Armada.

Responsabilidad máxima

El que desconoce el uso del chifle lo ve complicado de utilizar pero los contramaestres aseguran que no es así, «no cuesta nada manejarse con él, es parte de nuestro trabajo», asegura el subteniente Germán Beceiro Gómez, de 50 años y natural de Ferrol que, además de ser el encargado de la cruz del palo trinquete (Blanca), es el contramaestre de cargo, es decir, el responsable de todos. 33 años de servicio en la Armada, 11 de ellos en el Elcano y otros tantos cruceros de instrucción le avalan.

A su lado, durante la maniobra general, la sargento Daniela Borrueco Vorite que, con 26 años, nueve de ellos en la Armada, realiza su primer crucero de instrucción. Su tarea es «dar o cargar las diferentes velas del trinquete cruz (trinquete, velacho bajo, velacho alto y juanete), según nos ordene el puente» y, cuando no es maniobra general, su destino es costado y botes, donde está a cargo de «dar y quitar portalones y escalas reales cuando sea necesario, así como del cuidado y perfecto estado de las embarcaciones» que lleva el Juan Sebastián de Elcano.

Junto a ellos, ocupándose del cangrejo del trinquete, el sargento primero Israel Illanes Matas que, a sus 37 años, lleva dos como contramaestre. Para este ovetense es su sexto crucero de instrucción y es consciente de la responsabilidad que tienen los contramaestres. «Hay mucha maniobra, que puede llegar a ser peligrosa si no se está lo suficientemente atento, por eso también vigilo que se hace con la seguridad necesaria», explica.

Los contramaestres además se encargan del adiestramiento del personal que maniobra en su palo y del mantenimiento del mismo, como explica el sargento primero Francisco Javier Verdugo García, isleño de 43 años, 22 de servicio en la Armada y ocho cruceros de instrucción, cuyo palo es el mesana (Nautilus), es decir, el situado más a popa del barco. El sargento primero Verdugo sabe de su «máxima responsabilidad a bordo» y «dedicación absoluta a toda la maniobra», consciente de que tienen «personal trabajando a 40 metros de altura jugándose la vida».

Por último, en el puente del buque escuela está la sargento primero Rocío Jas Negrete. Malagueña, 41 años y 14 en la Armada, que ya lleva siete cruceros de instrucción a sus espaldas. Durante la maniobra general su destino es foques (velas de proa) y el resto del tiempo está en puente y como contramaestre de guardia. «Elcano fue mi primer destino como suboficial», cuenta doña Rocío, como la llaman en el barco, «y cuando llegué me dijeron que era la primera mujer contramaestre que tenía el buque, así que para mí es un orgullo».

No es trabajo, es pasión

«Para poder llegar a ser contramaestre en Elcano, hay un proceso largo», cuenta el sargento primero López Conesa, «en primer lugar hay que ser suboficial de la especialidad Maniobra y Navegación, con lo que esto conlleva (haber aprobado la oposición de acceso a la escala de suboficiales y el periodo de formación en las escuelas de Suboficiales y de Maniobra). Una vez adquirida esta condición, hay que solicitar una de las vacantes que periódicamente se publican», explica.

Todos coinciden en el «orgullo» de servir en un barco tan «especial» como el Juan Sebastián de Elcano, a pesar de las largas temporadas que pasan fuera de casa. Para el sargento primero Pedro Díaz Moreno que, a sus 41 años lleva 11 cruceros de instrucción, «Elcano no es mi trabajo, es mi pasión, no creo que encontrase una forma de vida que me ilusionara solamente la mitad que este, mi querido buque», afirma el almeriense, que tiene a su cargo el palo mayor popel (Asturias).

La muerte de compañeros como el cabo primero López Cerrillo o el marinero Morales son los peores momentos que algunos de ellos han pasado en el bergantín-goleta. Otros, recuerdan con cariño una dura tormenta que, con mucho trabajo en equipo, consiguieron superar o, como el sargento primero Illanes, el momento en el que conoció a su esposa a bordo.

Y saben que, como dice el sargento primero López Conesa, «pasado el tiempo no queda lugar en nuestra memoria para los malos ratos, y si los hubo, los contamos a modo de anécdota, detrás de una amplia sonrisa melancólica».

2 thoughts on “Mover las velas del Elcano a golpe de chifle

  1. Magnifico articulo.
    En Julio de 1999 tuve el privilegio de embarcar en el Juan S. Elcano en la Escuela Naval de Marin para realizar,junto a otras 80 personas civiles “maduritos”invitados por la Marina, la singladura hasta Hueva (aquel año los Reyes y el buque iban a las fiestas Colombinas) en su viaje de vuelta a la Carraca.Era Comandante del buque el Capitán de Navío D. Constantino Lobo Franco que junto a su tripulación nos hicieron gozar de un viaje alucinante ,cargado de emociones ,vivencias ….”incluso ballenas” algo inolvidable.
    Entre los invitados viajaba el conocido periodista -escritor D,Luis Figuerola Ferreti que plasmo en un soneto esas emociones colectivas que les reproduzco pues creo que merece la pena.
    Dice así:
    Hoy he cumplido un sueño persistente:
    cruzar la mar en el mejor velero
    sentirme capitán y marinero
    y aprender de un gran barco y de su gente
    A babor ver la luna refulgente
    y ballenas buscando un derrotero
    a proa el destino que yo espero
    en la paz del ocaso del poniente
    Por el bien de sentirme soberano
    de cielos y mar de estrellas y de vientos
    poniendo al alcance de mis manos
    horizontes que me eran tan lejanos
    hoy te digo con todo sentimiento
    MUCHAS GRACIAS JUAN SEBASTIAN ELCANO

  2. En el año 86 tuve el placer de ser el primer cabo segundo especialista radio que embarco en El Elcano, para mi mi mejor año, por todo todo.desde los puertos tocados, desde Genova a Rio pasando por Barcelona Casablanca canarias hasta los puertos brasileños colombianos puerto rico NY y el Op Sails 86.

    Aunque no fue mi primera vez, ya de pequeño…. 13/14 años hice el viaje de Marín a Cádiz, y eso si ahí no me paraba nadie palo arriba palo abajo como una cabra montesa

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