Desde el Juan Sebastián de Elcano en medio del océano Atlántico

Desde el Juan Sebastián de Elcano en medio del océano Atlántico

Cuatro gaditanos que forman parte de la dotación del buque escuela explican cómo se está desarrollando el 91 crucero de instrucción en el que participan

Salieron el pasado primero de mayo de Boston y están a una semana de llegar a Lisboa, el que será el primer puerto europeo del 91 crucero de instrucción del buque escuela de la Armada Española Juan Sebastián de Elcano tras su periplo americano. A bordo, surcando el océano Atlántico, 250 personas. 180 de ellas componen la dotación del bergantín-goleta y 70 son los guardiamarinas que reciben en él una formación integral (militar, marinera, técnica, socio-cultural, ético-humana y física) que contribuirá notablemente a su desempeño como futuros oficiales de la Armada.

La diosa Minerva (mascarón de proa del Elcano) surca el océano demanda de Portugal. Tras haber realizado un recorrido por América de casi tres meses y con más de la mitad del crucero de instrucción completado, cuatro gaditanos cuentan su experiencia a LA VOZ. «Ya vamos de regreso», cuenta desde el Juan Sebastián de Elcano la marinero Claudia Ruiz Martínez, que realiza su primer viaje en el bergantín-goleta, del que destaca que todos forman una «gran familia». Tiene 24 años y nació en San Fernando, su destino en el buque escuela es en costado y botes, además de montar vigilancias en el puente.

La marinero Claudia Ruiz Martínez. Foto: Armada Española

Adaptarse a una vida exigente

«Aunque pueda parecer difícil, el ambiente abordo se mantiene prácticamente como el primer día», afirma el guardiamarina Álvaro Carrillo Rodríguez, de 21 años y natural de El Puerto. «Nuestro próximo puerto es Lisboa, cercano a nuestras ciudades españolas, por lo que recibiremos la visita de algunos familiares y amigos durante nuestra estancia. El personal de a bordo es consciente de ello por lo que la navegación de vuelta a Europa se nos hace más llevadera teniendo Lisboa como meta a corto plazo», detalla.

Mientras, tal y como señala el teniente de navío Teodoro Romero, profesor de navegación, tratan de centrarse en la rutina del día a día. Gaditano de 37 años el teniente de navío Romero repite crucero de instrucción. No obstante, sin duda, el veterano por excelencia del Juan Sebastián de Elcano es el sargento primero Francisco Javier Verdugo García. Es contramaestre del palo Mesana de la brigada de maniobra y para este isleño de 44 años el actual viaje es el noveno crucero de instrucción que realiza, el séptimo consecutivo. Asegura que nota los años, que lo lleva bien pero necesita un descanso y que lo que más echa de menos son «mi casa, mis comodidades y la gente».

El guardiamarina Álvaro Carrillo Rodríguez. Foto: Armada Española

A su gente, eso es lo que más extrañan. «Personalmente, lo que más echo de menos es mi ciudad con mi familia y amigos. Sobre todo, ahora que se acerca el verano, el hacer planes con ellos es algo que no tiene precio y que se valora más al estar tanto tiempo alejado de casa», dice al respecto el guardiamarina Carrillo. Y «estar mucho tiempo fuera de casa», nada menos que seis meses, como explica el teniente de navío Romero, es lo más duro. «Pasan cosas importantes y es difícil apoyar a la familia en la distancia», puntualiza. Además de la exigencia del día a día a bordo. «Hay que estar muy concienciado de que el barco no es tu casa y hay que adaptarse a las circunstancias, espacio, gente…», detalla el contramaestre Verdugo. Algo a lo que se suma el «intentar coordinar todo el trabajo programado para que salga lo mejor posible». «Es cierto que la vida a bordo es exigente tanto en puerto como en la mar. Esto no quita que la convivencia sea la mejor posible entre todos nosotros ya que los espacios en el barco son reducidos y pasamos todo el día viviendo juntos. En los momentos donde algún compañero flojea es cuando hay que estar unidos para que no surjan diferencias entre nosotros, y es por ello que el compañerismo es tan importante», señala al respecto el guardiamarina Carrillo.

23 singladuras de navegación

Cuando les preguntamos por su periplo americano todos están de acuerdo en que ha sido una experiencia «inolvidable». De todas las ciudades visitadas el teniente de navío Romero, el sargento primero Verdugo y la marinero Ruiz se quedan con La Habana, en la que estuvieron del 9 al 14 de abril. El primero, porque allí fue a visitarle su mujer. El segundo porque, declara, la capital cubana, «es diferente, nostalgia pura y dura y romántica 100%», aunque «repetiría todas las ciudades de este crucero, cada una tiene algo especial». Mientras que la tercera destaca de La Habana «su gran parecido con Cádiz en la zona del Malecón y lo cálidas que son allí las personas pese a la gran pobreza que sufren». Por su parte, el guardiamarina Carrillo se queda con Cartagena de Indias, ciudad colombiana que visitaron del 1 al 6 de marzo y en la que pudieron «disfrutar de un amplio abanico de actividades tanto de ocio como culturales, y el calor de su gente lo pudimos sentir a lo largo de toda nuestra estancia». «Algunos de nosotros somos jóvenes y somos conscientes de la suerte que tenemos a la hora de poder decir que hemos visitado todos esos países con apenas veinte años», declara el guardiamarina. «Conocer estos países y hacerlo de esta forma es un orgullo para mí», detalla la marinero.

El teniente de navío Teodoro Romero. Foto: Armada Española

Aseguran que las ciudades a las que llega el Juan Sebastián de Elcano les reciben con cariño, alegría y mucha hospitalidad, algo que sorprende a los que realizan por primera vez el crucero de instrucción. Por eso, cuando llegan a puerto tras días navegando, lo hacen deseosos «de patear la ciudad, conocer cosas nuevas y descansar de la rutina», en palabras del contramaestre Verdugo. «Las ganas de llegar a puerto crecen conforme pasan los días en la mar, y sobre todo después de navegaciones de hasta 28 días como fue el tránsito Tenerife – Puerto Rico. Siempre tratamos de organizarnos lo mejor posible teniendo en cuenta las actividades del barco en puerto para poder aprovechar al máximo el tiempo. Intentamos en la medida de lo posible conocer y entender de primera mano la cultura de los países que hemos y vamos a visitar, desde sus usos y costumbres hasta su estilo de vida, gastronomía o música. Buscamos siempre el empaparnos de estos países al máximo ya que son recuerdos que nos llevaremos de ellos para toda la vida y quién sabe si algún día volveremos a visitarlos», narra el guardiamarina Carrillo.

Sin duda, los momentos más emocionantes los viven cuando españoles residentes en el extranjero suben a bordo del Elcano para visitar el buque escuela y poder pisar ese trocito de España que navega. «Es difícil expresar con palabras lo que siento al venir a bordo», asegura el teniente de navío Romero que le han dicho mucho de ellos. Desde su experiencia, el contramaestre Verdugo declara que ha visto «en muchas ocasiones a españoles visitar el buque y en todos se nota una tremenda emoción. La gente que vive guera de España siente mucha nostalgia por estar fuera y creo que sólo por el simple hecho de decirles, ‘buenos días, caballero, bienvenido’, se van alegres. Cuentan sus historias y tú los escuchas y te ríes con ellos. Se van felices». La dotación del Elcano se siente orgullosa de poder llevar un trocito de España allá donde va.

El sargento primero contramaestre Francisco Javier Verdugo García. Foto: Armada Española

Ahora cruzan el Atlántico. Saben que el futuro está en la proa, pero dejan detrás momentos duros como pérdidas de familiares cercanos al personal de la dotación. Y mal tiempo. «Mucha lluvia, frío y alguna tormenta que no nos ha dejado descansar. Siempre alerta», como declara el contramaestre Verdugo. Llegarán a Lisboa el próximo día 23. 23 días navegando. «Entras en rutina y tienes tiempo para pensar o retomar tareas que tenías aparcadas», dice el teniente de navío Romero. «Al contrario de lo que pueda parecer, al ser navegaciones tan largas, el barco entra en rutina y el tiempo parece pasar más rápido. El estar ocupados con actividades diarias hace que los días parezcan que duran menos y el tener objetivos a corto plazo, cuando nos queremos dar cuenta, al día siguiente entramos en puerto», señala el guardiamarina Carrillo. No obstante, a algunos, como la marinero Ruiz, al principio el cruce del Atlántico se les hace «muy difícil, ya que tienes que acostumbrarte a nuevos horarios, trabajos y guardias. Pero una vez que se coge la rutina todo es mucho más llevadero». Para el veterano sargento primero «la experiencia debería ser de obligado cumplimento para todo marino. Es como una montaña rusa: puestas de sol, trabajo codo con codo y también sacrificio y discusiones, no lo voy a negar. Pero llevas a España por todo el mundo».

En Lisboa al teniente de navío Romero le esperará su familia. Recargará pilas para lo que queda por delante: Polonia, Kiel, Guetaria… hasta llegar el 21 de julio a Cádiz, la ciudad que les vio partir, la ‘casa’ del Elcano. «Sentimos que estamos cerca de casa, aunque sabemos que aún nos quedan puertos que visitar y disfrutar», dice la marinero Ruiz. «Somos conscientes de que nos queda aproximadamente un tercio de nuestro crucero de instrucción así que trataremos de aprovecharlo al máximo tanto los períodos de navegación como los que estemos atracados en puerto», declara el guardiamarina Carrillo. Mientras que el contramaestre Verdugo tiene la vista más allá, «en el trabajo que hay que hacer a la vuelta a casa para dejar el buque listo para el siguiente crucero, que no es poco».

Aún tienen dos meses por delante para llevar con orgullo ser parte de ese «embajador y navegante» que es, según definen, una «experiencia inolvidable y un sueño cumplido».

4 thoughts on “Desde el Juan Sebastián de Elcano en medio del océano Atlántico

  1. Deseando que lleguéis a Lisboa para poder hablar más tranquilamente y a Getxo para poder ver a mi hijo después de tantos meses desde aquella partida de el puerto de Cádiz el 13 de enero que tan cuesta arriba se nos ha hecho y leyendo estás bonitas líneas tan bien ocupados estos días por vuestras actividades.

  2. Mi familia y yo hemos estado en ese trozo de España, en Miami, en Chile y en Bilbao la última vez. Siempre emocionante.

  3. Tan agradecida por su visita a San Juan, Puerto Rico. Desde que supe que sería uno de los puertos a llegar hice todo lo posible para poder visitar el buque. Conservo las fotos como un tesoro. Fue una gran experiencia para mi y así espero puedan volver a mi isla. Que Dios los acompañe y regresen con bien.

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