Sede central de Unicaja en la avenida de Andalucía de la capital malagueña
Sede central de Unicaja en la avenida de Andalucía de la capital malagueña - ABC
Finanzas

La ruptura con Liberbank, tercera operación corporativa frustrada para Unicaja en diez años

En 2009 Medel huyó de la fusión que le imponía en el Gobierno con Castilla-La Mancha; en 2010 estalló la unión con Cajasur

MálagaActualizado:

El matrimonio no ha sido posible. Unicaja y Liberbank comunicaron este martes por la tarde a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que daban por rotas las negociaciones que iniciaron en diciembre del año pasado con objeto de explorar una fusión que les hiciera más fuertes para navegar en el cada vez más incierto mercado bancario. La causa, el desacuerdo en el reparto accionarial para la entidad resultante, de la que se pretendía se convirtiese en el sexto grupo bancario del país.

Han sido exactamente cinco meses de «noviazgo». Pero desde la distancia. Una exploración mutua no exenta de contratiempos, como el intento fallido de Abanca de hacerse con la entidad asturiana mediante una OPA que al final no se dio.

En los últimos días, según fuentes de la operación, el diálogo estaba prácticamente roto al negarse Liberbank (formada por las antiguas Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura) a no superar el 40% en la ecuación de canje, como pretendía el banco malagueño para hacer valer su mayor tamaño.

Se trata de 57.500 millones en activos a cierre de 2018 frente a los 39.227 de Liberbank. La «entrada en las tripas» de las cuentas, incluso, ponía a la malagueña en posición incluso más favorable, se señala a este periódico de fuentes financieras. Un encontronazo que ha sido siempre el principal escollo.

En la ruptura de negociaciones, según las fuentes, ha pesado la distinta tipología accionarial que controla una y otra entidad. Mientras que en Unicaja la Fundación Bancaria que preside Braulio Medel controla más del 49% y el segundo accionista de referencia es Mayoral con un 5%, en el grupo asturiano la propiedad está mucho más dividida.

En ella, además, participan fondos de inversión que buscan una rentabilidad más inmediata. Algo que, por ejemplo, sí podría terminar generando una hipotética OPA, que sin embargo tendría otros efectos más diluyentes en cuanto al peso final de la entidad original. «No es lo mismo hablar con uno que con siete, y más si los siete persiguen objetivos distintos», ejemplifican las fuentes.

¿Y a partir de ahora? En los comunicados enviados a la CNMV, ambas organizaciones explicaron que su pretensión es la de seguir adelante cumpliendo sus planes estratégicos en solitario. Un futuro que se antoja más complicado en el caso de Liberbank, pues no se descarta que Abanca vuelva a la carga con una oferta para hacerse con la propiedad. En cuanto al banco presidido por Manuel Azuaga, las fuentes consultadas hablan de un periodo de «reflexión» pero en la seguridad de que su solvencia le permite mantener su rumbo por el momento.

En cualquier caso, ésta no es la primera operación frustrada en la que participa el banco, antes caja de ahorros, con sede en Málaga. Fruto, por cierto, de una gran fusión entre las cajas de Cádiz, Almería, Antequera, Ronda y Málaga en 1991.

Caja Castilla-La Mancha, en 2009

Hace justo diez años, Braulio Medel huyó de la denominada «fusión trampa» a la que le impulsaba el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero con la controvertida Caja Castilla-La Mancha, que terminó intervenida y con su principal mandamás, Juan Pedro Hernández Moltó, imputado por su gestión, aunque luego fuera condenado por penas mínimas.

Fue aquella una operación que generó un notable rechazo incluso entre dirigentes del propio Partido Socialista. Desde la Junta de Andalucía, entonces aún dirigida por Manuel Chaves, veían que la «salvación» de la quebrada entidad castellano-manchega podría situar a Unicaja en una situación complicada.

Y de fondo aún existía el sueño de poder llegar a una caja única andaluza. Una pretensión que la crisis hizo saltar del todo por los aires. Hoy por hoy, Unicaja Banco es el único grupo financiero español con sede en Andalucía, mientras que el resto de cajas se las han repartido otros competidores.

Santiago Gómez Sierra (Cajasur) y Braulio Medel
Santiago Gómez Sierra (Cajasur) y Braulio Medel

Cajasur, en 2010

La fusión frustrada de Caja Castilla-La Mancha no impidió a la caja de ahorros que presidía Braulio Medel ganar tamaño. Y eso tras sortear éste de nuevo presiones políticas. En este caso las de la misma Junta de Andalucía, que quería unir Unicaja con Cajasol bajo cualquier concepto. Medel se hizo entonces la esfinge.

En principio Unicaja creció en pequeñito, absorbiendo la diminuta Caja de Jaén. Pero la operación mucho más ambiciosa que esperaba detrás era la de la cordobesa Cajasur, controlada por el Cabildo Catedralicio de Córdoba. Siempre un quebradero de cabeza para la Junta de Andalucía. Pero ya entonces en una situación crítica principalmente por el agujero que le había dejado su apoyo al sector promotor de la provincia.

En 2009 comenzaron las conversaciones entre Medel y el entonces presidente de Cajasur, el sacerdote Santiago Gómez Sierra. Se dilataron casi un año, con continuos tiras y afloja y, sobre todo, la sensación en Córdoba de que la presión que ejercía el máximo mandatario de la entidad malagueña era excesivo.

Entonces, llegó la noche de cuchillos largos del 22 de mayo de 2010. Cuando expiraba el plazo para hacer efectiva la fusión (ultimátum del Banco de España incluido) y se habían reunido los consejos de administración de las dos organizaciones para, supuestamente, rubricarlos, los sacerdotes que dirigían Cajasur prefirieron la inmolación. Dieron un rotundo «no» a la operación dando paso al Estado para intervenir la entidad, hoy propiedad de KutxaBank.