Enrique Navas e Ignacio Rufino, socios de DeCampo Ingeniería y Consultoría Agraria
Enrique Navas e Ignacio Rufino, socios de DeCampo Ingeniería y Consultoría Agraria - ABC
Agricultura

Enrique Navas e Ignacio Rufino: «Invertir en el sector agrario es seguro y da estabilidad»

La empresa sevillana DeCampo especializada en la gestión de fincas cumple 20 años

SevillaActualizado:

«El patrimonio agrícola gestionado de manera profesional siempre debe dar resultados positivos en la cuenta de explotación». Esta es la máxima empresarial que llevan a gala Enrique Navas e Ignacio Rufino, socios directores de la firma «DeCampo Ingeniería y Consultoría Agraria SL», especializada en la gestión integral de grandes explotaciones desde hace 20 años. Actualmente la empresa gestiona 17.000 hectáreas agrícolas, ganaderas y cinegéticas repartidas por Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha. Con oficinas tanto en Sevilla como en Córdoba, la empresa centra su actividad en España y Portugal, aunque mantiene proyectos de colaboración con países como México, Chile y Estados Unidos.

¿Cuál es la actividad principal de la empresa?

Los servicios que ofrecemos son fundamentalmente gestión de fincas rústicas, informes técnicos, valoraciones, peritaciones, divisiones-particiones y proyectos técnicos de industrias agroalimentarias, así como de riegos y balsas, de ordenación de montes y planes técnicos de caza. En la actualidad la gestión representa el 75% de la facturación y el resto de actividades, incluyendo el asesoramiento en inversiones, el 25%.

¿Cuántas hectáreas gestiona DeCampo Ingenieros?

Unas 17.000 hectáreas, entre las que se encuentran fincas de tierra calma de secano y riego (4.500 hectáreas), de cultivos leñosos como naranjos, almendros y olivar (2.500 hectáreas), dehesa (8.000 hectáreas) y cinegéticas (2.000 hectáreas). En cuanto al ganado manejamos una cabaña de 2.500 cabezas de bovino, 3.000 de ovino y unas 5.000 de ganado porcino. Además, participamos en la gestión de algunas ganaderías equinas y de toros de lidia. Aunque administramos todo tipo de fincas, estamos muy especializados en grandes explotaciones, que tienen mucha diversidad agrícola y ganadera. Esto nos lleva a estar presentes en los principales canales de comercialización tanto de suministros como de productos agrarios y a ser muy competitivos.

¿La gestión de fincas es un negocio al alza?

Sí. Nuestro mercado objetivo son empresas con inversiones en patrimonio rústico que buscan una gestión profesional y rentable de sus inversiones, personas físicas de otros sectores con patrimonio agrícola con el mismo objetivo y, por último, familias que requieren de personal externo independiente que gestione sus fincas. A raíz de la crisis, propietarios de patrimonios agrícolas que estaban destinados al ocio, al mermar sus ingresos en otras actividades han empezado a profesionalizar la gestión de sus explotaciones para obtener rendimientos, confiando en empresas como la nuestra.

Respecto a la inversión en activos agrícolas, ¿qué se demanda hoy?

En líneas generales, el sector agrícola es bastante seguro y aporta estabilidad, pues si se gestiona de manera profesional siempre debe dar un resultado positivo en la cuenta de explotación. Así sucede en las 40 fincas que administramos. No obstante, asesoramos solamente a clientes a los que ya les llevamos la gestión y quieren invertir en nuevas fincas pero huimos de la intermediación en la compra de activos rústicos tradicional. Nuestra demanda se centra, sobre todo, en fincas concretas con posibilidad de transformar en almendro o en olivar, bien vía compra, o vía arrendamiento a largo plazo (25-30 años).

¿La profesionalización en el sector pasa también por la diversificación de cultivos?

El abanico de cultivos se ha abierto incluso en los secanos. Los malos precios de los cereales está haciendo que se busquen alternativas al trigo-girasol, y están creciendo cultivos de leguminosas como garbanzos, guisantes y habas y de oleaginosas como la colza. Además, hay un «boom» respecto a la implantación, sobre todo en riego pero también en secano, de explotaciones de almendros y de olivar intensivos y súper-intensivos, que está generando una gran inversión en un número muy importante de explotaciones de nuestros clientes. En la actualidad ya administramos sobre 2.500 hectáreas de estos cultivos con unos muy buenos resultados. Luego, cultivos como la quinoa y similares, todavía no tienen contrastada su adaptación respecto a los métodos de siembra, necesidades hídricas, abonos, herbicidas específicos, etc., por lo que se están implantando con mayor facilidad en riegos que en secanos.

Las ayudas europeas son importantes en la renta de los agricultores. ¿Qué tren no se debe escapar en la próxima reforma agraria en debate?

Andalucía se juega mucho en la próxima PAC. Por ello, es muy importante estar bien representados en las negociaciones que se están llevando a cabo en Bruselas, pues hay aspectos que pueden cambiar mucho el sector si se aprueben tal y como están planteados en el borrador actual. Por ejemplo, el famoso «capping», que puede provocar que el número de empresas agrícolas se multipliquen, pues el tamaño de muchas explotaciones obliga a dividirse para evitar perder gran parte de las ayudas. Esto generaría un aumento de la burocracia en todos los sentidos, que es precisamente lo que se quiere reducir con la nueva PAC. Aparte, es necesario que las empresas de servicios (trabajos agrícolas a maquila) puedan contar como gasto a la hora de modular las ayudas, ya que si no se generaría un cambio en la gestión de muchas explotaciones que no beneficiaría ni a la rentabilidad de las explotaciones ni al dinamismo del sector.

¿Qué proyectos tiene la empresa a corto plazo?

Continuar con los procesos de transformaciones en las fincas, ejecutar las inversiones en las que hemos trabajado durante el 2018 y seguir creciendo a nivel profesional.