La presidenta del Santander, Ana Botín, durante la junta de accionistas - JUAN MANUEL SERRANO ARCE

El Santander elevará este año el dividendo un 4,5% y en 2019 volverá a pagarlo todo en efectivo

Botín defiende que "la compra del Popular es muy buena para todos" y despeja la responsabilidad de la resolución en la antigua dirección de la entidad, la JUR y el FROB

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Demostración de fortaleza financiera del Santander. La entidad presidida por Ana Botín ha anunciado un incremento del dividendo para este año de 4,5%, de los 22 céntimos de euro pagados con cargo a los resultados de 2018 hasta los 23 céntimos. Además, desde 2019 la remuneración al accionista se hará ya íntegramente en efectivo, abandonando así el pago en acciones o "scrip dividend".

El pago en acciones fue una práctica que se extendió entre todas las entidades financieras del país al estallar la crisis con el objetivo de reducir el consumo de capital y al mismo tiempo mantener el importe de la remuneración pero reduciendo el desembolo en metálico. Tras la recapitalización del sector, su reestructuración y la recuperación económica los bancos han ido abandonándola, conscientes del malestar que generaba entre los accionistas.

De hecho, el Santander fue el primer banco en introducir es práctica en España. Sin embargo, Botín revisó en 2015 la política de remuneración que la entidad había aplicado bajo la batuta de su antecesor y padre, Emilio Botín. Una de las medidas que tomó al acceder al cargo fue recortar el dividendo casi un 67%, de 0,6 a 0,2 euros, elevando eso sí el porcentaje de esa cantidad que se paga en efectivo y limitando el pago voluntario en nuevas acciones ("scrip dividend") y prometiendo un aumento progresivo del mismo. Se trataba de una medida de normalización de la retribución. Desde entonces ha venido incrementándola año a año.

A día de hoy, el Santander todavía abona 19 céntimos de euro, y tres céntimos en papeles, y con cargo a resultados de 2018 pagará un total de 19,5 céntimos de euro en efectivo y 3,5 en acciones como viene siendo habitual en cuatro pagos trimestrales. A partir de 2019, según ha avanzado hoy Botín, el dividendo será en efectivo en su 100%, y además se abonará en dos pagos, en noviembre y mayo.

Rentabilidad y capital

El Santander ha explicado que esta mejora de la política de retribución al accionista es posible por la acumulación de capital gracias a la mejora de la rentabilidad de la entidad y de su posición del solvencia. La entidad tiene a día de hoy un nivel de capital de máxima calidad y aspira a cerrar este año en el 11%, siendo uno de los principales retos del grupo al estar por debajo de sus competidores internacionales.

"El Santander es uno de los bancos más rentables del mundo y uno de los más eficientes", ha defendido Botín, insistiendo como en ocasiones anteriores en que esa rentabilidad, del 14% en términos de ROTE, permite al gupo acumular capital al tiempo que financia el crecimiento y aumenta el dividendo en efectivo. "Lograr estas tres cosas a la vez no es sencillo", ha reiterado durante la junta general de accionistas celebrada en Santander y en la que algunos afectados por la resolución del Popular, entidad que absorbió el Santander en junio de 2017, han reclamado que se les compense.

Banco Popular: la reponsabilidad, de la JUR

El Santander ha recordado en este sentido que la decisión de la resolución del Popular no correspondió al Santander, sino a los antiguos gestores, que fueron quienes comunicaron a las autoridades la inviabilidad de la entidad, y sobre todo a la Junta Única de Resolución (JUR) europea y al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que fueron las que dedicieron y ejecutaron la intervención. "El Santander no tiene responsabilidad alguna en esas decisiones", ha zanjado Botín, que aclaró además que cualquier reclamación debe hacerse por la vía judicial. "No podemos responder por las consecuencias de esas decisiones", ha insistido, apuntando por tanto a que las reclamaciones se hagan a la JUR y el FROB.

El banco ya ofreció en todo caso un bono como compensación y a cambio de no demandar al banco y de seguir siendo cliente. Tras cerrarse en diciembre pasado el plazo de aceptación de esa oferta, el 78% de los afectados se han adherido a esa vía de compensación, que ha tenido un coste para el grupo de 535 millones de euros, cifra incluida en todo caso en la valoración que dio el Santander al Popular, que compró por un euro.

Botín ha defendido que la operación "será muy buena para todos" los accionistas, los clientes y el conjunto del sistema bancario español y europeo y la sociedad en general". La banquera ha recordado en este sentido que la adquisición del Popular tras su intervención por las autoridades europeas "permitió su vuelta a la normalidad operativa tras la fuerte salida de depósitos, sin afectar a la estabilidad del sistema financiero y sin ayudas públicas y la continuación del servicio a clientes". O lo que es lo mismo: permiti salvar los depósitos de los clientes y sin usar ayudas públicas.

Eso sí, la presidenta del Santander ha defendido que la operación es también buena para el grupo que preside en términos de rentabilidad y de crecimiento comercial. Cabe recordar que la entidad prevé que la compra tenga un impacto positivo de al menos el 2% en el beneficio por acción a partir del próximo año, y espera una rentabilidad sobre el dinero invertido en la compra de hasta el 14%.

El Santander ha insistido en sus fortalezas –tamaño, diversificación geográfica y capacidad de innovación– para crecer por sus propios medios y sin necesidad de compras. "Nuestro potencial de crecimiento orgánico es grande", ha dicho Botín, quien en todo caso no ha descartado posibles adquisiciones futuras. "Tenemos la obligación de analizar las opotunidades de crecimiento externo que surjan en nuestro mercados y fortalezcan nuestro negocio y cumplan con nuestros criterios estratégicos y financieros", ha dicho, recordando las recientes compras del Santander en España, Polonia, Argentina y Portugal.

Botín ha destacado también la capacidad del Santander para adaptarse al nuevo entorno digital, pero ha reclamado a las autoridades un nuevo marco regulatorio que fije iguales reglas para todos los cometidores, tanto bancos como nuevas empresas digitales, cuando se realice la misma actividad. "Dar un crédito o hacer un pago conlleva los mismos riesgo, lo ofrezca un banco u otra empresa. Necesitamos un marco regulatorio para la era digital, ágil, flexible y justo", ha reclamado, criticando que "hoy la regulación es más exigente con los bancos que con las grandes plataformas globales que hacen las mismas actividades". "Esto no puede ser así y debe cambiar", ha dicho.