La inestabilidad laboral de los «millenials» moldea el mercado de la vivienda
La inestabilidad laboral de los «millenials» moldea el mercado de la vivienda - ABC

Los «millenials» quieren comprar una vivienda, pero no pueden

El mercado inmobiliario debe hacer frente a una brecha generacional, pues la mitad de los más jóvenes solo puede permitirse vivir de alquiler, mientras que el 60% de los «baby boomers» ya tiene pagada su propiedad

MadridActualizado:

El sentimiento de propiedad que embarga a los españoles se ha contagiado a los «millenials». Y ni siquiera la inestabilidad del empleo, los bajos salarios y la escasa capacidad de ahorro que dominan la vida de los nacidos entre 1981 y 1996 han transformado su mentalidad. Los «millenials» encuentran más argumentos a favor para la compra de una vivienda y, sin embargo, más de la mitad vive de alquiler.

Este «quieren pero no pueden» es la conclusión que se ha desprendido del último informe de pisos.com (con razón de su décimo aniversario), que contrapone dos perfiles muy distintos: los «millenials», de entre 25 y 40 años, y los «baby boomers», los mayores de 55. El estudio del portal inmobiliario se centra en estos segmentos de la población tan dispares porque «son dos generaciones muy explicativas de lo que ha sucedido en los últimos diez años en el sector», afirma Ferran Font, director de Estudios de pisos.com.

Como refleja el informe, el alquiler prima sobre la hipoteca, pero no por elección, sino por obligación. El 50,2% de los «millenials» vive de alquiler, por ser la única opción a su alcance, frente al escaso 11,1% de los «baby boomers» que son inquilinos. Y es que más del 60% de esta generación mayor no paga por su vivienda, bien por cesión o herencia, bien por haber saldado ya su hipoteca.

Solo el 27,6% de los «baby boomers» paga una hipoteca, cifra similar al 29,9% de «millenials» que lo hacen. ¿El motivo? Ambas generaciones destacan la seguridad que les brinda vivir en propiedad y, en el caso de los jóvenes, que la cuota hipotecaria es menor o igual al alquiler —que ha aumentado un 25% en una década, según los datos de oferta de pisos.com—. De esta forma, el único factor positivo que ven los «millenials» en arrendar es que les permite una mayor movilidad e independencia.

Pero parece ser que solo los más maduros tienen lo que quieren, además de ser capaces de cambiar de vivienda (al tener un activo que poner a la venta). En general, los españoles realizan cuatro mudanzas a lo largo de su vida, y el 75% cambia de vivienda al menos una vez.

Un problema de accesibilidad

Mientras el salario de los más jóvenes se sitúa entre los 16.000 y 22.000 euros al año, los «baby boomers» ingresan una media de entre 25.000 y 28.000 euros anuales, según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística). Así, el principal problema de acceso a la vivienda ha sido «la evolución de los salarios, no de los precios», señala Font. La inestabilidad laboral y el estilo de vida «millenial» moldean el nuevo mercado de la vivienda —el de hoy y el de la próxima década—, en el que existe una brecha generacional.

«Actualmente, la compra está condicionada por un ahorro previo muy fuerte y una capacidad de endeudamiento muy alta», explica Font, de modo que «los jóvenes no pueden acceder a la propiedad, por lo que estiran al máximo la opción de vivir en alquiler». Un problema de accesibilidad que se acentúa en el caso de las mujeres, pues solo el 5% puede asumir una hipoteca en solitario, frente al 13% de los hombres.

Precisamente esta falta de ahorros de los jóvenes para acceder a una hipoteca y la precaridad salarial harán que el parque de viviendas en propiedad y en alquiler se vaya equilibrando. Los datos de Eurostat corroboran esa tendencia: en 2007, el 80% de los españoles eran propietarios, diez años después el porcentaje bajó al 77,1%. En cuanto a los inquilinos, un 19,4% vivía de alquiler hace una década, cifra que subió al 22,9% en 2017.

Los españoles dedican entre el 21 y el 40% de sus ingresos mensuales tanto al alquiler como a la hipoteca —el Banco de España recomienda que se destine el 35% de los ingresos—. Pero el encarecimiento de los precios del alquiler ha obligado a casi el 40% de los «millenials» y al 50% de los «baby boomers» a destinar más del 41% de sus ingresos al alquiler. Hecho que, sin embargo, no sucede con la hipoteca, opción que deja más margen de ahorro al comprometer menos del 41% del presupuesto. Datos que responden, según Font, a la caída de los tipos de interés en los últimos años.

También hay que tener en cuenta que los «millenials» tardan, de media, dos años más en irse de casa que antes del 2000, cuando se volaba del nido a los 23 años. Y si bien la principal razón de los «baby boomers» para emanciparse era que se casaban (48%), este siglo los jóvenes se independizan por otras razones, como el trabajo (25,9%) o el anhelo de libertad (24,7%). El régimen de alquiler era y es la alternativa favorita; además, la mayoría de los «millenials» comparten casa.

Soluciones para el futuro del sector

Con todo, los jóvenes no pierden la esperanza. Más del 60% de los que viven arrendados confía en que su capacidad económica mejore en la próxima década. Pero sus expectativas respecto al futuro del sector inmobiliario son más pesimistas. Casi el 70% de los «millenials» cree que el mercado volverá a entrar en crisis, junto al 47% de «baby boomers» que comparte esta idea. La mitad de los primeros también cree los desahucios volverán a cifras récord, opinión que se explica porque «el impago del alquiler es cada vez más representativo», indica Font.

En el pasado, los «baby boomers» vivieron una situación propicia, pero los «millenials» no gozan de ese entorno económico. Por ello, el sector inmobiliario tiene que «buscar soluciones que eviten que la vivienda canibalice los sueldos de los jóvenes», asegura Font.

«Las Administraciones deberían tomar cartas en el asunto», opina el director de Estudios de pisos.com, quien, no obstante, no cree que limitar los precios del alquiler tenga un impacto directo en el mercado. Él aboga por «la colaboración público-privada y por aumentar la construcción de vivienda social, lo que aumentaría la oferta y provocaría la distensión del precio del mercado del alquiler, que también se reflejaría en el mercado de compraventa».