La herencia del ladrillo sigue siendo pesada y su digestión lenta para la banca española
La herencia del ladrillo sigue siendo pesada y su digestión lenta para la banca española - EFE

Los mercados urgen a los bancos a vender grandes carteras de ladrillo

Standard & Poor’s ve necesarias fusiones de grupos medianos para elevar su rentabilidad

MadridActualizado:

La banca española ha hecho un saneamiento de balance sin parangón. Sin embargo, la herencia del ladrillo sigue siendo pesada y su digestión lenta. Las entidades de nuestro país aún acumulan unos 130.000 millones de euros en activos inmobiliarios improductivos, como ya informó ABC. Los supervisores y los inversores presionan al sector para que enajene esos activos problemáticos con la venta de grandes carteras como las que hicieron el año pasado el Santander y BBVA.

Tras absorber el Popular, el grupo presidido por Ana Botín desconsolidó de un plumazo 30.000 millones en créditos morosos e inmuebles y suelo que traspasó a una sociedad conjunta con el fondo de inversión Blackstone. En una operación similar con Cerberus, BBVA se deshizo de 13.000 millones. «Estas transacciones suponen un punto de inflexión y sin duda ponen presión en otras entidades» para que sigan estrategias parecidas, explica Standard & Poor’s en un informe sobre el sistema financiero español.

La agencia de calificación estima que los bancos han reducido en más de 25.000 millones al año su cartera improductiva desde los 282.000 millones que alcanzó en 2013, y que solo con la gestión orgánica -recuperaciones, por ejemplo- este año únicamente se reducirán en 20.000, al 11,5% de los activos.

Esto, según la firma, no basta para llevar esa ratio de activos improductivos a unos niveles razonables del 3% o 4%, y por tanto cree que las entidades, ahora que tienen las provisiones y la cobertura suficiente de esos activos, deben y van a ejecutar grandes ventas institucionales. «Por la vía de la reducción orgánica se tardaría muchísimos años en bajar a esos niveles», advierte la directora de servicios financieros de S&P y autora del informe, Elena Iparraguirre, quien recuerda que traspasar la gestión de esos activos es también clave para recortar costes ligados a esas carteras tóxicas.

El volumen de activos tóxicos de la banca de la Eurozona es de hecho una de las principales preocupaciones del BCE, que urge a los bancos a acelerar su saneamiento. Los inversores también piden medidas más ambiciosas. Esos activos y su costosa gestión son una losa para la mejora de la rentabilidad, el gran desafío del sector.

Mejora del «rating» y más fusiones

S&P, que apunta a una mejoría del «rating» de buena parte de la banca española en el actual entorno de recuperación económica, confía en que la rentabilidad del sistema mejore también este año, aunque de forma moderada. A pesar de que por primera vez desde el estallido de la crisis el saldo de crédito podría crecer -aproximadamente un 2%-, el margen de intereses seguirá débil por los bajos tipos de interés y los ingresos por comisiones no servirán para compensarlo.

Los analistas de S&P ven necesarias más fusiones, pues el nivel de rentabilidad medio estará aún en el 4,3%, muy por debajo del coste medio del capital (8%). «No se puede estar generando continuamente rentabilidades menores de las requeridas por los inversores», dice Iparraguirre.

S&P apunta sobre todo a los bancos medianos como Ibercaja, Kutxabank, Unicaja, Abanca y Liberbank. Eso sí, la agencia cree que su estructura de capital puede ralentizar ese proceso de consolidación, pues están controlados por un único accionista o unos pocos, como las fundaciones de las cajas, que pueden aguantar más tiempo obteniendo rentabilidades menores que las que exigen inversores institucionales.